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Una vez leí en alguna parte una frase que, aunque matizada de cinismo y fruto de un estereotipo, me puso a pensar. “Procura ser una de esas personas que están despiertas a las cuatro de la mañana, son más interesantes”.

Es parte del mito que rodea a las personas extremadamente creativas como los artistas plásticos, los escritores y los músicos eso de andar siempre despiertos de madrugada, incapaces de dormir y entregados a la creación.

Algo hay en el silencio de la madrugada que funciona. Hay quienes dicen que se trata de un espacio privado, de total soledad y donde la experiencia de ir a un ritmo distinto que el del resto de la gente les permite crear mejor. Algunos no duermen y llegan a la madrugada de corrido, otros se levantan antes del amanecer para empezar sus proyectos con mente fresca. Sea cual sea el caso, hay gente muy múcara que funciona mejor en la hora más oscura.

No son únicamente los artistas, profesionales de todo perfil, estudiantes y trabajadores han encontrado muchas veces su momento del día más productivo en la madrugada. No se trata de ser más interesante, aunque en el fondo así suena. Para qué negarlo, todo lo que se hace fuera del orden alimenta el misterio.

Soles y lunas

Así como los hay madrugadores o amanecidos, hay quienes activan su energía creativa a cuenta de cielos azules y nubes blancas.

“Definitivamente, hay dos tipos de personas: aquellos que se levantan bien temprano y son bien productivos en las mañanas pero ya entre tres y cuatro de la tarde dejan de serlo, y los que se levantan al mediodía y a las doce de la noche están en su momento más productivo”, observa el coach de vida certificado Waldemar Serrano Burgos, CEC.

Identificar tu momento más productivo es clave no solo en tu rendimiento laboral sino incluso en tu autoestima, porque si logras cumplir las metas diarias que te propones te sentirás orgulloso y satisfecho. En cambio, si no es ese el caso, se apoderará de ti la frustración y eso se reflejará igualmente en tu desempeño.

El reconocido bloguero de temas relacionados al bienestar Leo Babauta cambió radicalmente su estilo de vida, al descubrir que en las mañanas es más productivo.

“Son la parte más productiva de mi día. Me gusta escribir en la mañana cuando no hay distracciones, incluso antes de verificar mi email o las estadísticas del blog. Logro hacer tantas cosas en la mañana. Entonces, cuando llega la tarde no tengo trabajo pendiente y lo puedo pasar con mi familia”, escribió en uno de sus comentarios.

La clave está en que encuentres tu momento. “Es bueno que reflexiones sobre cómo te sientes en las mañanas. ¿Animado? ¿Desanimado? Y sobre todo analizar cuál es el momento del día que mejor aprovechas”, aconseja Serrano Burgos.

A la acción

Bien. Supongamos que ya has encontrado ese momento de tu día. Ahora, ¿cómo llevar eso a tu vida cotidiana y profesional? Sobre todo, cuando muchas personas tienen horarios que no necesariamente permiten la flexibilidad de ajustarse a la hora en que los empleados son más eficientes.

“El jefe debe identificar las fortalezas en el empleado y ser flexible. Muchas empresas, particularmente en Estados Unidos, han adoptado esos sistemas. Muchos artistas gráficos por ejemplo, trabajan desde sus casas, otros dividen el tiempo entre la oficina y la casa”, ejemplifica Serrano Burgos.

Así desde la casa, muchos trabajan de madrugada con niveles de productividad más altos que los alcanzados en un horario tradicional en la oficina. Claro, estamos ante una alternativa que requiere de un empleado comprometido que no necesite supervisión constante, pero si se da el caso la opción ha probado ser eficiente.

Un artículo publicado en la revista Journal of Health and Social Behavior da cuenta de un estudio realizado en el 2005 bajo la dirección de Phyllis Moen, del Departamento de Sociología de la Universidad de Minnesota. Se analizó la experiencia de 600 empleados de una empresa de servicios que adoptó la iniciativa de horarios flexibles para los trabajadores.

El escenario fue la sede central de Best Buy en Richfield, Minnesota, y se enfocó en que los equipos de trabajo se enfocaran más en los resultados que en dónde y en cuánto tiempo se completaban las tareas.

Muchos cambiaron sus rutinas diarias según sus necesidades individuales y sin tener que pedir permiso. Algunos de los resultados más interesantes giran en torno al bienestar de las personas. La mayoría afirmó descansar más y visitar al médico con mayor regularidad.

“Incrementó en los empleados un sentido de control del horario y redujo los conflictos entre trabajo y familia, lo cual a su vez resultó en mejor descanso, niveles más altos de energía y un sentido de control de la vida personal que disminuyó el cansancio emocional y el estrés psicológico”, lee el estudio reseñado por la Agencia EFE.

Naturalmente, a pesar de resultados tan positivos, para la mayoría de las empresas el factor de riesgo de incumplimiento de responsabilidades es un factor que limita el que iniciativas como estas sean masivas. Entonces, ¿qué hacer dentro de los confines de un horario fijo? ¿Existe tal cosa como una hora en la que la mayoría de la gente esté igualmente alerta?

“Yo diría que entre las once de la mañana y las dos de la tarde. Por eso si un jefe es mañanero y su equipo de trabajo no lo es, un buen momento para las reuniones sería a la una de la tarde”, sugiere Serrano Burgos.

Cuestión de ritmo

Los ritmos de productividad no se limitan al escenario laboral. También para tus proyectos personales -ya sean del hogar o de intereses propios- resulta necesario encontrar ese momento clave para completarlos. Sea esa novela que te has propuesto escribir, o ese álbum de fotos que quieres regalar a tus padres, ese curso que quieres tomar y esas recetas que quieres perfeccionar; sea lo que sea es importante que descubras en qué momento del día logras trabajarlo con mayor intensidad. Y sobre todo, no procrastinar que, a fin de cuentas las caminatas más grandes comienzan con un simple y pequeño paso.

Autoevalúate: ¿te cuesta mucho madrugar?, ¿disfrutas trabajar en las noches, en las tardes?

Establece un plan. Si no puedes tener un horario flexible, aprovecha ese tiempo de extrema creatividad para adelantar tus proyectos.

Si en tu trabajo te dan la oportunidad, pide un ajuste en tu horario.

Puede que el horario no sea problema, entonces maximiza tu tiempo evitando distracciones.

Si estás en una racha productiva, continúa.

Si eres líder de un equipo de trabajo, analiza sus fortalezas y busca horarios que maximicen su productividad.

Si encuentras que la mañana es tu mejor momento pero odias madrugar, empieza poco a poco, levantándote quince minutos más temprano cada día hasta alcanzar tu hora ideal.

Fuente: Servicios combinados


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