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París - El perfumista francés Jean-Paul Guerlain fue condenado hoy a una multa de $7,920 por "injurias racistas", por haber hecho afirmaciones despectivas a propósito de los negros en televisión.

El creador deberá, además, pagar $2,640 más a cada una de las asociaciones que le denunciaron en concepto de daños y perjuicios.

 La multa impuesta por el Tribunal Correccional de París fue algo inferior a la que había solicitado la Fiscalía, que pidió "al menos $9,900".

Guerlain fue denunciado por varias organizaciones antirracistas francesas por unas polémicas declaraciones que hizo en octubre de 2010 en la televisión pública francesa "France 2" en la presentación de su perfume Samsara.

"Por una vez, me puse a trabajar como un negro. No sé si los negros han trabajado tanto, pero bueno", indicó el creador.

El Tribunal le exculpó por la primera frase pero le condenó por la segunda.

Guerlain empleó la expresión "negre", que en francés tiene un sentido despectivo, en lugar de "noir", más neutro.

El creador pidió excusas por esas manifestaciones y, durante la vista del juicio celebrada en el pasado día 2, aseguró lamentarlo.

"Quería divertir a la periodista y lo lamento", indicó el perfumista, de 75 años, que confesó haber cometido "una tontería".

"Presento todas mis excusas a la comunidad negra por esta tontería", indicó el creador, que aseguró ser "cualquier cosa menos racista".

Pese a las excusas, ni el Ministerio Público ni las acusaciones particulares retiraron la denuncia porque consideraron que sus palabras habían provocado problemas de orden público.

Entretanto, Guerlain se ha visto envuelto en otra denuncia por injurias racistas, tras la denuncia presentada por tres empleados ferroviarios, dos de origen antillano y otro asiático.

El pasado 24 de febrero, cuando se encontraba a bordo del Eurostar, el tren que une París con Londres bajo el canal de la Mancha, Guerlain insultó a los empleados para quejarse del retraso, según la denuncia.

"Francia es un país de mierda, es una caja de mierda y encima somos servidos por inmigrantes", dijo Guerlain a los operarios que venían a ayudarle a desplazar su silla de ruedas.

Ya en 2002, cuando todavía estaba al frente de su perfumería, fue denunciado por trabajo clandestino en sus plantaciones de la isla de Mayotte, la colonia francesa situada en el océano Índico.

Ante esa acusación afirmó: "Ya se sabe que aquí la mano de obra clandestina es un mal endémico".

Meses después y tras el escándalo provocado por esas palabras, trasladó sus actividades a la vecina isla de Anjouan, perteneciente al archipiélago de Comoras.

Las asociaciones SOS Racisme y el Consejo Representativo de las Asociaciones Negras (CRAN) mostraron hoy su satisfacción por la condena al perfumista.

Estos incidentes estuvieron en el origen de una campaña que, a través de internet, pidió que se boicotearan los productos de Guerlain, actualmente propiedad del gigante del lujo LVMH y donde el fundador de la perfumería más antigua de París no es ni asalariado ni accionista de la marca que lleva su apellido, sino simplemente consejero en tendencias olfativas. 


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