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La prevención, como velar el consumo de grasas, alcohol y sal, y ejercitarse con frecuencia, es la clave para prevenir condiciones cardiovasculares. (Archivo)

Se estima  que un corazón late unas 100,000 veces por día  y bombea entre 4.5 y 5 litros de sangre por minuto. Nada mal para un órgano que tiene el tamaño aproximado de un puño cerrado y que, a través de ese flujo constante de sangre,  suministra oxígeno y nutrientes a cada célula del cuerpo. Por eso, cuando esa circulación disminuye o se detiene, o el ritmo de los latidos se altera, podría peligrar la vida. 

De ahí la importancia de mantener la salud cardiovascular a través de la buena nutrición, actividad física y hábitos saludables, como no fumar.

En Puerto Rico, las enfermedades del corazón se mantienen como una de las principales causas de muerte. De hecho, según las estadísticas vitales del Departamento de Salud, cada año cobran cerca de 5,000 vidas.

Por eso es que la prevención es la piedra angular del tratamiento. Más que nada, porque además de los genes, hay factores de riesgo que se pueden modificar para disminuir los riesgos. De hecho, la buena salud depende en gran medida de que la gente tome control y haga su parte.

Los estudios médicos demuestran que es posible reducir el riesgo cardiovascular si se come una dieta baja en grasa, sal y colesterol, no se consume ningún tipo de tabaco, se hace ejercicio por lo menos tres veces por semana, se mantiene un peso sano y se reduce la presión arterial. Aquí algunos ejemplos: 

1. Ejercicio. Hacer ejercicio aeróbico (como caminatas rápidas, trote o ciclismo) por lo menos tres veces por semana durante 30 minutos ayuda a fortalecer el corazón.

2. Dieta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el consumo de sodio se sitúe entre los 500 mg diarios (mínimo) y los 2,000 mg diarios (máximo), lo que equivale a 1 cucharadita de sal diaria (5g) como máximo. Las personas que sufren de presión arterial alta deben limitar aún más su consumo de sal. Además, la dieta debe consistir principalmente de frutas, verduras, cereales, carnes magras y pescado. Se aconseja reducir el consumo de grasa (especialmente grasa saturada) y colesterol (carnes rojas grasosas, leche entera, quesos elaborados con leche entera, huevos, platos a base de crema y postres que contengan mucha grasa).

3. Consumo de alcohol. Según los expertos, el consumo moderado es un promedio de una o dos bebidas por día para los hombres y de una bebida por día para las mujeres. Excederse puede ocasionar problemas relacionados con el corazón, tales como presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares, latidos irregulares y cardiomiopatía (enfermedad del músculo cardíaco). Además, una bebida típica tiene entre 100 y 200 calorías. Las calorías del alcohol a menudo aumentan la grasa corporal, lo cual puede a su vez aumentar el riesgo cardiovascular

4. Estrés. Las personas que sufren de una enfermedad cardiovascular a menudo dicen sentir dolor en el corazón durante situaciones de estrés emocional. También es más probable sufrir un ataque cardíaco en momentos de estrés, porque el corazón se acelera y aumenta la presión arterial. Cuando esto sucede, el corazón necesita más oxígeno. El estrés también puede dañar las arterias debido a una mayor producción de hormonas y a un aumento del flujo sanguíneo durante la respuesta al estrés. Al cicatrizarse las paredes de las arterias éstas aumentan en grosor, facilitándose así la acumulación de placa, la cual estrecha la arteria. Los investigadores creen que el estrés puede empeorar las enfermedades del corazón.

Fuente: Organización Mundial de la Salud y MedlinePlus


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