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El desarrollo de cataratas suele ocurrir con frecuencia en los diabéticos. (horizontal-x3)
El desarrollo de cataratas suele ocurrir con frecuencia en los diabéticos. (Archivo)

En Puerto Rico más de 600,000 pacientes padecen de diabetes, una de las tasas más altas en el mundo, además de ser la segunda causa de muerte en el país. Una población que también tiene unos riesgos oculares asociados a la enfermedad que muchas veces no se toman en cuenta, pero que pueden tener consecuencias tan serias como la pérdida de visión. Sobre todo, cuando no se hacen los exámenes preventivos para detectar a tiempo cualquier problema. 

“La retinopatía diabética es la enfermedad ocular más común entre los pacientes con diabetes. Ocurre cuando hay cambios en los vasos sanguíneos de la retina, en ocasiones, debido a que se hinchan y dejan escapar fluidos o, inclusive, taparse completamente”, advierte la oftalmóloga y retinóloga Vanessa Cruz, catedrática auxiliar del Departamento de Oftalmología de la Escuela de Medicina, Recinto de Ciencias Médicas.

En otros casos, explica que nuevos vasos sanguíneos anormales crecen en la superficie de la retina. “En estados más avanzados puede causar sangrado intraocular, desprendimiento de retina y pérdida de visión”, señala la doctora Cruz, mientras explica que hay dos tipos. Uno se conoce como retinopatía diabética no proliferativa (RDNP), la etapa más temprana, que ocurre cuando los vasos sanguíneos deteriorados permiten un escape de fluidos de sangre dentro del ojo. Mientras que la retinopatía diabética proliferativa (RDP) ocurre cuando muchos de los vasos sanguíneos de la retina se tapan, impidiendo el flujo normal de la sangre.

Según la Academia Americana de Oftalmología (AAO), cuando eso pasa, en un intento por suministrar sangre a la zona donde los vasos originales se han tapado, la retina responde creando nuevos vasos sanguíneos, un proceso que se conoce como neovascularización. “Sin embargo, los nuevos vasos sanguíneos también son anormales y no proporcionan a la retina con el flujo sanguíneo adecuado. A menudo, los nuevos vasos van acompañados por tejidos cicatrizados que pueden hacer que la retina se arrugue o se desprenda”, agrega la información.

De hecho, también destaca que la RDP puede causar una pérdida de visión más severa que la RDNP, ya que puede afectar tanto la visión central como la periférica. Cabe señalar que una persona con diabetes que lleva mucho tiempo con la enfermedad, puede tener visión 20/20 y aun así, tener daño en la retina. “No se percatan hasta que hay daño porque se inicia muy lentamente”, advierte la doctora Cruz. De ahí la importancia de acudir al oftalmólogo por lo menos una vez al año, para hacerse un examen de “fondo de ojo con pupila dilatada”, recomienda.

“La detección temprana es muy importante para poder estabilizar la enfermedad y evitar más pérdida de visión”, enfatiza la oftalmóloga, quien dice que la retinopatía diabética se puede tratar con inyecciones intraoculares con esteroides o medicamentos antiangiogénicos y láser.

La diabetes también es un factor de riesgo para desarrollar glaucoma, una enfermedad que se caracteriza por un aumento de la presión dentro del globo ocular que causa un daño progresivo en la retina. Tampoco presenta síntomas notables y, sin el tratamiento adecuado, puede causar ceguera. “El especialista puede controlar la condición con medicamentos tópicos, láser y cirugía”, indica la doctora Cruz, tras señalar que la diabetes duplica el riesgo de tener glaucoma.

Otro problema ocular que con frecuencia afecta a pacientes con diabetes es el desarrollo de cataratas, que ocurre cuando el cristalino (el lente natural del ojo) se nubla o se pone opaco. La doctora Cruz indica que los adultos con diabetes tienen de dos a cinco veces más probabilidad de desarrollar cataratas que un paciente que no es diabético, además de que ocurre a una edad más temprana.


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