El vino Trispol y el Sotil de la bodega de Bárbara Mesquida Mora, son el resultado de una viticultura y enología biodinámicas. (Suministrada)

Mallorca, que pertenece a la comunidad autónoma de Islas Baleares, en el Mediterráneo, es famosa por sus bellos parajes y su buen clima, pero también por su gran tradición vitivinícola, aunque muchos lo desconocen. Es lo que le pasó al empresario, abogado y contador público, Jorge M. Cañellas, hijo de un mallorquín y de una puertorriqueña quien, desde pequeño pasaba sus vacaciones en esas tierras. Pero no fue hasta una visita que hizo en 2011 cuando lo descubrió las bondades de sus vinos.

El empresario Jorge Cañellas en una de sus visitas al Viñedo Binifadet de Menorca. (Suministrada)

Una isla que goza de una ubicación y clima idóneo para la producción vitivinícola, afirma Cañellas. “De pequeños íbamos de vacaciones”, comenta y destaca que, de adulto, cuando probó el vino mallorquín se sorprendió por su inigualable sabor y aroma.

Fue cuando investigó sobre las bodegas y consultó la Guía Peñín –manual de vinos españoles- y, con esa información, hizo una selección que trajo a Puerto Rico. Aquí organizó una cata a ciegas junto con una amiga sumiller y reafirmó lo que ya sabía: eran vinos de gran calidad.

“Me di cuenta de que había un futuro y me tiré la maroma”, afirma el empresario, quien en 2012 creó la empresa Vinos de Mallorca LLC. Actualmente distribuye alrededor de 50 vinos de ocho bodegas de esa isla.

Cabe destacar que en Mallorca existen más de 70 bodegas, más de 500 marcas de vinos y dos denominaciones de origen propias: Binissalem y Pla i Llevant.

Uvas autóctonas

Cañellas destaca que una de las particularidades que le llamó la atención de los vinos de Mallorca es que cuenta con unas uvas que solo crecen en la isla. A esto se suma una ubicación y clima idóneos para una amplia producción vinícola.

“Son unos vinos que tienen un sabor único. También me atrajo el hecho de que es la tierra de mi padre y también que yo sabía que en Puerto Rico hay una población de descendencia mallorquina”, acepta el empresario, quien trae actualmente vinos blancos, tintos y rosados, además de espumosos.

Entre ellos, menciona el vino José L. Ferrer Blanc de Blancs de la uva autóctona Prensal, también conocida como Moll, la variedad blanca más cultivada en Mallorca, cuyo fruto produce vinos de graduación media y tonalidades afrutadas, explica Cañellas. O la uva blanca malvasía que “nos ofrece unos vinos aromáticos y con una elevada graduación de alcohol”. Menciona, además, el vino blanco Acrollam (Mallorca al revés), fresco, con mucha fruta, resultado de una viticultura y enología biodinámicas.

“Muchas de estas bodegas son familiares y artesanales”, explica y menciona que el vino Trispol al igual que el Acrollam Blanc de la bodega de Bárbara Mesquida Mora son orgánicos.

También destaca la Denominación de Origen (D.O.) Binissalem, con vino de las variedades de uva autóctonas, como Mantonegro, Callet, Moll, Gargollassa y Giró Ros. Así como los nuevos vinos que espera lleguen a Puerto Rico en este mes, de la bodega mallorquina Son Vich de Superna, localizada en la Sierra de la Tramuntana a casi 2,000 pies de altura.

“De esa bodega llega el Viognier, del mismo nombre que su uva. Es un vino con cuerpo y aromas más naturales que el chardonnay. También hay dos tempranillos, Expresión y Costers, que comprueban que no hay que ir a la Ribera del Duero para degustar un buen tempranillo”, asegura.

Uno de los nuevos vinos, Viognier, de la bodega mallorquina Son Vich de Superna, localizada en la Sierra de la Tramuntana a casi 2,000 pies de altura. (Suministrada)

Como dato curioso, el distribuidor de vinos comenta sobre la Bodega José L. Ferrer y sus excelentes vinos. En especial, menciona uno que, según dice, le gustaba mucho al fenecido exgobernador Rafael Hernández Colón, el José L. Ferrer Reserva, D. O. Binissalem. “Traigo ese vino a Puerto Rico y en una actividad que hice le regalé un par de botellas y estaba muy contento. Él vivió en Mallorca después que salió de la gobernación y entiendo que allí escribió por lo menos parte de sus memorias”, indicó el empresario.

Otras bebidas

Cañellas explica que en 2019 decidió incursionar en el área de licores y decidió importar la ginebra Mahon de la fábrica Xoriguer, localizada en Menorca. Y este año, a pesar de la pandemia, la empresa incursionó en otra área geográfica, Galicia. “Los dos vinos gallegos artesanales. Uno de ellos es AILALÁ que es parte del saludo gallego (Ailalá-Ailalelo)”, indica mientras explica que se trata de un vino fresco, con 100% de la uva Treixadura, con delicadas notas florales y toques balsámicos. Mientras que el tinto, es a base de la uva autóctona Sousón, una de las más plantadas en la D.O. Ribeiro. “Tiene aromas de canela y cereza, entre otros, taninos redondos y final largo con recuerdos de frutas rojas frescas”, opina Cañellas, quien también destaca que, de México, distribuirá un nuevo tequila artesanal premium 100% de agave azul. “Viene en cuatro variedades, blanco, reposado, añejo y extra añejo”.

Todas estas bebidas se venden en D’House, Supermax y diferentes restaurantes del área metropolitana. También puede enviar un mensaje electrónico a [email protected]