Nueva York- En Nueva York los perros no escapan al "postureo". Ropa carísima, alta gastronomía, hoteles selectos y hasta galas benéficas. Pero tanto lujo les ha contagiado algunas de las neuras de sus amos, por lo que también van al psicólogo, al spa, a acupuntura o, para mantener su estatus, al cirujano plástico.


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