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De enero a junio de este año se aprobaron 26,890 alternativas de mitigación de pérdidas para préstamos hipotecarios, la cantidad más alta registrada en Puerto Rico desde 2012, cuando se aprobaron 29,582 en doce meses.

La cifra es casi tres veces mayor a la reportada por la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF) en todo 2017, año que cerró con 9,010 alternativas aprobadas, y más del doble de los 11,841 casos de todo 2016.

El drástico aumento se debe, en gran parte, a que se están registrando como alternativas de mitigación de pérdidas o “Loss Mitigation” las opciones a las que se acogieron los clientes para poner al día sus préstamos hipotecarios luego de haberse acogido a las moratorias en los pagos mensuales que ofrecieron los bancos del país tras el paso de los huracanes Irma y María en septiembre de 2017.

“Aunque los bancos los informaron a nosotros como préstamos referidos a mitigación de pérdidas, los pagos atrasados no fueron reportados como vencidos en los informes de crédito de las personas, por lo que estos planes de mitigación no afectan el crédito de los consumidores”, explicó ayer George Joyner, comisionado de la OCIF, en alusión a que las moratorias brindaron a los clientes la opción de posponer los pagos de al menos tres meses de hipoteca luego de los ciclones.

De hecho, Zoimé Álvarez, vicepresidenta ejecutiva de la Asociación de Bancos de Puerto Rico, observó que las alternativas de mitigación de pérdidas más aprobadas en 2018 fueron los acuerdos y planes de pago, seguidos por las modificaciones y reestructuraciones de hipotecas. De enero a junio de este año se reportaron 10,144 acuerdos y planes de pago, lo que constituye un 38% del total de las alternativas aprobadas durante ese periodo, mientras que se aprobaron 10,026 modificaciones y reestructuraciones, o un 37% del total.

Los acuerdos y planes de pago fueron los que experimentaron el mayor incremento este año, pues pasaron de ser el 9% de las alternativas aprobadas en 2016 y el 11% en 2017, al 38% en 2018. Las modificaciones y reestructuraciones, en cambio, eran el 51% en 2016 y el 47% en 2017, para luego caer a 37% durante los primeros seis meses de 2018, según los datos más recientes de la OCIF.

En muchas ocasiones se trata, según Joyner, de pagos aplazados hasta el final del vencimiento del préstamo, sin modificar los términos del mismo. Otra alternativa que surgió después del huracán María fue la ampliación del Disaster Standalone Partial Claim, que permite que consumidores con préstamos FHA agrupen hasta 12 pagos mensuales atrasados en una segunda hipoteca sin intereses, que se paga al saldar la hipoteca original, o al vender o refinanciar la propiedad.

Para Joyner, el incremento de hipotecas bajo mitigación de pérdidas “es positivo porque van resolviendo los problemas, no corren el riesgo de perder la casa, y en muchos casos se quedaron haciendo el mismo pago mensual que antes de los huracanes”.

Con él coincidió Álvarez, quien aseguró que “son casos en que logró evitarse la ejecución”.

Como está consciente de que las moratorias, a diferencia de los casos regulares de “loss mitigation”, fueron dirigidas a clientes que tenían 60 días o menos de atraso en sus pagos antes de los ciclones, Joyner tiene en agenda para 2019 diferenciar en las estadísticas los casos directamente relacionados con los huracanes.


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