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Ignacio Álvarez, CEO de Popular, Inc. (GFR Media)

La reforma contributiva federal le ha propinado un golpe inicial a Popular Inc. (Nasdaq: BPOP) que contribuyó a que la institución registrara una pérdida neta de $102.2 millones en el cuarto trimestre de 2017.

A pesar de que el huracán María desarticuló temporalmente la economía de Puerto Rico, el mercado principal de Popular, la pérdida neta del trimestre es secuela del ajuste de $168 millones que ha hecho la matriz de Banco Popular a su activo de impuestos diferidos (DTA, en inglés). Ello, para reflejar los cambios que supuso la reforma contributiva federal, explicó ayer el principal oficial ejecutivo del conglomerado, Ignacio Álvarez.

En el agregado, en 2017, Popular ganó $107.7 millones. Su margen neto de interés se ubicó en 3.99% y los activos ascendieron a $44,277 millones.

En términos simples, el DTA implica que la empresa ha pagado impuestos en exceso o tiene pérdidas operacionales que podrán deducirse eventualmente del pago de impuestos. La baja en la tasa corporativa federal tiene el efecto de reducir el valor del DTA, propiciando la corrección en libros.

“Aunque tuvimos un cargo en el último trimestre, la reforma contributiva federal nos va a afectar positivamente a futuro”, dijo Álvarez.

En el tercer trimestre de 2017, Popular aumentó sus reservas ante la posibilidad de que el huracán del pasado 20 de septiembre afectara la capacidad financiera de sus clientes. La institución separó unos $69.8 millones para tales imprevistos y activó un programa de moratorias.

“Estamos mirando datos preliminares, pero el patrón de pagos ha sido positivo en consumo. En hipotecas es más complicado”, dijo Álvarez.

Según Carlos J. Vázquez, principal oficial financiero de la institución, a la fecha, no hay necesidad de aumentar el cojín de pérdidas como resultado del huracán María.

Además, los daños físicos que el ciclón propinó a las instalaciones de Popular apenas rondan $6.5 millones, lo que sería recuperado a través de los seguros del conglomerado.

Para Álvarez, el 2018 pinta favorable. Por un lado, en diciembre pasado, el nivel de transacciones electrónicas tanto en volumen como cuantía superó las cifras de 2016, lo que apunta a un alza en la actividad económica.

Mientras, el pasado año, los depósitos en los libros del Popular aumentaron en $4,300 millones.

Tanto Álvarez como Vázquez se apresuraron a indicar que el alza en depósitos no es mero resultado de la custodia de los depósitos de gobierno, pues un 40% del aumento se relaciona con el curso ordinario del negocio.

Tales indicadores, junto a la inyección de fondos federales y de reclamaciones por seguros son terreno fértil, explicó el banquero, para acrecer la cartera de préstamos en la isla y tomar partido de la fuerza que muestra la economía estadounidense. El año pasado, Popular registró unos $708 millones en nuevos financiamientos a nivel continental.

En Estados Unidos, Popular lidia con los problemas de su cartera de financiamiento de licencias de taxistas. Esa cartera, adquirida del fallido Doral Bank, le dejó pérdida de $26.7 millones en el último trimestre de 2017. A nivel local, la suspensión de cargos por servicio como secuela del huracán supuso otros $20 millones.

Como resultado, aunque en positivo, los números de 2017 suponen un descenso de casi la mitad de las ganancias registradas en 2016 y que totalizaron $216.6 millones.


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