Tras los huracanes, se han proliferado empresas o vendedores independientes de sistemas solares. (Suministrada) (semisquare-x3)
Tras los huracanes, se han proliferado empresas o vendedores independientes de sistemas solares. (Suministrada)

El colapso total y prolongado de la red centralizada de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) tras el huracán María detonó “un cambio total de mentalidad” en cuanto a la necesidad de autonomía energética, afirmó el ingeniero electricista Gabriel A. Rivera.

“Como consultores e instaladores, en vez de tener que bajar del cielo a la tierra al cliente, que antes decía que quería estar desconectado de la red pero con 6 aires prendidos de día y de noche, ahora es otra cosa. Piden qué hace falta”, compartió Rivera, cuya empresa Verdifica lleva 10 años en la consultoría, diseño e instalación de sistemas con tecnología solar.

Rivera aclaró que debido al costo y también por razones prácticas como espacio lo más común es que se diseñen sistemas híbridos, en los que parte de la carga del hogar se suple con energía solar y baterías, para reducir la factura y la dependencia de la AEE.

“Casi todos los sistemas son ampliables, algunos más que otros”, agregó sobre la opción de dividir la inversión por etapas.

Sobre el “backup” para rachas de días nublados, dijo que se puede disponer para interconectar un generador, si lo tienen. “Pero si tienen conexión con la AEE, no recomiendo eliminarla”, recalcó sobre la red que también funciona como resguardo.

Una de las que ha hecho la movida a solar es Rosa Fernández. “Estoy tan feliz que ni me acuerdo de cuándo pusimos el sistema”, expresó del saque Fernández, cuyo hogar en Aibonito hace un par de meses que produce y almacena su propia energía con paneles solares y batería de litio Sonnen.

La inversión fue de $40,000. Su familia estuvo ahorrando desde 2011 para este objetivo, debido a la frecuencia de apagones y variaciones de voltaje en su comunidad, que les dañaron más de un electrodoméstico. A Fernández también la motivó que el generador que tenían conectado como resguardo automático “hacía demasiado alboroto”.

Fernández indicó que no se desconectó del todo, porque no quiso cambiar la secadora y la estufa a modelos de gas. Entonces, la recomendación de Rivera fue usarlos con la conexión a la AEE. “Antes pagaba $350 o más de luz. El mes pasado pagué $26. Soy la mujer más feliz del mundo al pagar mi factura de luz”, expresó.

Fernández confesó que ahora aprovecha cada oportunidad que surge para animar a la gente a que explore la vía solar para energizar “aunque sea la nevera, que es lo más importante”, porque estima que es deber de cada cual prepararse para huracanes y otros desastres como terremotos.

Esta es la mentalidad que permea en el grupo de Facebook Off Grid PR, donde más de 4,000 miembros intercambian información sobre la autosuficiencia, en particular energética.

“Estuve cinco meses sin luz después del huracán. Amistades estuvieron 9 y 10 meses sin luz. Mi plan fue a mi familia no le volviera a pasar esto”, recordó Rafael Siragusa, uno de los administradores del grupo y quien capeó la falta de luz con una planta pequeña de 2.3 kilowatts (Kw).

Por ello, puso como prioridad hacerse de un sistema fotovoltaico con baterías tan pronto comprara casa propia, lo cual consiguió hacer en febrero de 2018. Tras ir comprando poco a poco los componentes, recibir ayuda de un amigo con más experiencia y ver vídeos de YouTube, en octubre comenzó a correr su sistema, que cuenta con ocho baterías y le costó menos de $4,000.

“Separé las cargas fuertes de mi casa. El aire, el microondas, el ‘air fryer’ y la lavadora está en un panel de cargas críticas. Eso corre con la AEE”, detalló. “Todo lo demás, como nevera, abanicos, alarma, portón eléctrico, módem, luces corre con los paneles y las baterías 24/7”. Con esta configuración, bajó la factura de $110 a menos de $35.

“Realmente, lo que pagamos es poder dormir con aire”, reconoció Siragusa, quien reside con su esposa y dos hijas pequeñas. Cada vez que pueden, lavan ropa de día, cuando los paneles están generando más, en vez de usar la AEE. “En un juego que nos economiza dinero”, contó. Lo que más le da tranquilidad es saber que, en caso de apagón o emergencia más duradera, “tengo mis bases cubiertas para mi familia. No tengo que comprar gasolina que no sea para el carro y tenemos hielo en la nevera”.

Banderas rojas

Dado que tras los huracanes se han proliferado empresas o vendedores independientes de sistemas solares, Rivera compartió algunas recomendaciones a la hora de escoger con quién hacer negocio. “Es una locura que le hagan una cotización sin visitar el lugar”, puntualizó.

Sin embargo, este medio constató que en el mercado hay muchas empresas –nuevas y establecidas por igual– que hacen cotizaciones por mensaje de texto, redes sociales o email. Solo requieren llenar un formulario sobre la propiedad e incluir una factura de la AEE, donde se refleja el historial de consumo de energía.

Si bien este acercamiento ayuda a manejar el alto volumen de peticiones de información, Rivera explicó que en la práctica esa cotización funciona como un estimado, sujeto a que el lugar de instalación cumpla con condiciones mínimas.

“Si hay consideraciones técnicas que no se tomaron en cuenta antes de la cotización, cualquier cosa adicional el cliente tendría que costearla”, agregó. Mencionó que hay muchos factores como el estado de la caja eléctrica y su cablería. También es necesario evaluar el espacio de techo y hacer un análisis de sombra para la ubicación óptima de los paneles.

Por otro lado, Rivera advirtió que las cotizaciones a ciegas también pueden hacer que la casa o el negocio gaste más de los que en realidad necesita, porque no se le hizo un evaluación de carga ni recomendaciones de eficiencia energética, como cambiar enseres a gas.

La guerra de las baterías

Aunque las baterías de ciclo profundo y gel siguen teniendo su mercado, las de litio —sean modulares o integradas a otros componentes como controladores de carga e inversores— son el segmento en que mayor innovación se está viendo.

Por ejemplo, Tesla aumentó su producción para reducir las listas de espera de meses que tenía en 2017 y Pika Energy reaccionó reduciendo el costo base de algunos de sus modelos.

A su vez, ElectrIQ y la Eco de Sonnen se mercadean como contendores de la Powerwall, por tener otros componentes integrados y contar con un diseño agradable a la vista. Mientras, hay también bancos apilables como Blue Ion y Waru Energy.

Rivera explicó que la tendencia es a que más fabricantes integren funciones inteligentes como monitoreo remoto, “dashboards” para que el usuario visualice el estatus de sus componentes y su historial de consumo. No obstante, advirtió que cada consumidor debe validar si estos equipos en realidad poseen las funciones que necesitan.

Primero, está el asunto de su escalabilidad: si es posible o no agregarles almacenamiento de energía o si se pueden interconectar para agregar potencia.

La Sonnen, por ejemplo, tiene una potencia máxima de salida de 8Kw y puede almacenar hasta 10 kilovatio hora (kwh). “Pero si se quiere escalar, solo se puede subir la energía (el almacenaje) a 20 kwh, no su potencia”, puntualizó.  Este equipo se puede recargar con paneles, con planta o con la red.

La Powerwall de Tesla, en cambio, “es escalable en ambos. Tiene potencia de salida de 5kw y cada una tiene 13.5 kwh utilizables”, detalló.   “La gran desventaja es que no puede conectarle generadores”, advirtió Rivera. Indicó que en Puerto Rico muchos clientes ya cuentan con una planta y  quieren poder recargar su batería con ese equipo cuando hay más de un día nublado. Indicó que esto tampoco es una opción con Pika, “que dice que se puede hacer y no es así”.


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