En la calle estos productos se venden en forma de cigarrillos y vaporizadores (semisquare-x3)
En la calle estos productos se venden en forma de cigarrillos y vaporizadores. (GFR Media)

Los productos de CBD (cannabidiol) que se están vendiendo fuera de los dispensarios de cannabis medicinal, en numerosos establecimientos en Puerto Rico, representan un serio peligro para quienes los consumen, advirtió hoy el presidente de Puerto Rico Legal Marihuana, Goodwin Aldarondo.

Señaló que actualmente existen cientos de productos como cigarrillos, flor o moña, comestibles, concentrados, vaporizadores y otros que se venden en farmacias, gasolineras y ‘health foods’ alegando ser de cannabis, hemp y que contienen CBD en un intento de competir o imitar el mercado medicinal.

Al ser ‘legales’ carecen de regulación o fiscalización. A los vendedores de estos productos no se les requieren pruebas de laboratorio, procedencia de los productos, licencia sanitaria”, como los que se exigen a los establecimientos licenciados para la producción y venta de cannabis medicinal, expresó.

El experto y propulsor del desarrollo de la industria de cannabis medicinal advirtió además sobre el riesgo que enfrentan los usuarios de estos productos no regulados de resultar positivos en las pruebas de dopaje que se le realicen.

Explicó que el CBD es un ingrediente que, al no contener THC (trahydrocannabinol), el componente psicoactivo de la planta de cannabis, se considera ‘legal’. Sin embargo, dijo, “productos con CBD adquiridos fuera de un dispensario de cannabis medicinal podrían contener cantidades significativas de otros cannabinoides, terpenos y flavonoides iguales a la planta de cannabis medicinal que podrían provocar efectos psicoactivos al usuario, idénticos o más fuertes que los del THC y arrojar positivo en una prueba de dopaje”.

Goodwin hizo un llamado a los Departamentos de Salud, Agricultura y de Asuntos al Consumidor para que regulen esta práctica ya que al momento, recalcó, “casi ninguno, por no decir ninguno, de estos productos muestra en sus etiquetas los ingredientes, solventes, pesticidas, metales pesados, potencia y dosificación que poseen y ponen en riesgo al consumidor”.

Insistió en que los productos que se venden en la calle tienen que ser analizados por un laboratorio local para detectar la concentración del THC presente, la técnica de extracción utilizada y la calidad de la extracción.

“La etiqueta de estos productos tiene que indicar, por lo menos, el contenido de los cannabinoides presentes. Si no se han realizado pruebas o el etiquetado es incorrecto, los ingredientes informados pueden mostrar casi cero de THC, cuando en realidad, podrían contener cantidades significativas del mismo, suficientes para dar positivo en una prueba”, insistió.

Exhortó a los consumidores que estén expuestos a pruebas de dopaje; empleados federales, personas bajo probatoria, puestos sensitivos, entre otros, a no consumir productos de CBD de la calle que no tengan evidencia de sus laboratorios, procedencia, potencia y dosificación.


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