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(GFR Media/Archivo)

El cierre del puerto de Jacksonville en el estado de Florida atrasará el movimiento de carga y el suministro de mercancía a Puerto Rico, pero no necesariamente al punto de crear una ausencia en los abastos de comida disponible en la isla, informó Manuel Reyes, vicepresidente de la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA).

El viernes, la Guardia Costanera ordenó el cierre de los puertos marítimos por el paso del huracán Irma por la península de Florida, incluyendo las instalaciones que maneja la Autoridad de Puertos de Jacksonville, que sirve la mayor parte de las necesidades de movimiento de carga entre Puerto Rico y los Estados Unidos.

“Todavía es muy temprano para saber qué va a pasar. Ya ha habido una interrupción en el flujo de la mercancía por el cierre que hubo en Puerto Rico de los puertos por el paso de Irma aquí. El cierre allá afecta igualmente…. Puede que haya unos atrasos y algunas limitaciones en algunos abastos como los productos frescos, pero hay alternativas disponibles. No es una situación de hambre”, dijo Reyes, al acentuar que hay otros puertos que sirven el tráfico comercial entre Puerto Rico y EE.UU.

De hecho, Juan Carlos Hernández, portavoz de prensa de la Autoridad de los Puertos de Puerto Rico informó que hoy, sábado, la empresa Crowley recibió una embarcación con mercancía y que mañana, domingo, llega otro de la firma Tote. Ambas embarcaciones traen productos comestibles y de consumo general.

“De momento no creemos que la situación vaya a traer problemas severos. A lo sumo habría algunos atrasos en la disponibilidad de algunos productos y sería temporero. También, si la trayectoria del huracán continúa como pronosticada, la zona de Jacksonville no estaría entre las más afectadas”, añadió Hernández.

Reyes, por su parte, dijo que aun cuando la situación en este caso no sea tan severa y sólo implique algunos atrasos, se debe contemplar tomar medidas de seguridad alimentaria para casos en que sí haya que enfrentar una situación extrema.

Explicó, por ejemplo, que además de promover la agricultura, se debe reexaminar la política contributiva de Puerto Rico ya que las contribuciones sobre la propiedad mueble llevan a muchas empresas a mantener en la isla inventarios pequeños para así no tener que pagar grandes sumas de dinero en impuestos.

Esto impide que haya en los almacenes abastos suficientes para atender una crisis en caso de emergencia alimentaria.

“El impuesto limita ese inventario. Este tipo de circunstancias hace evidente que esto se tiene que atender. Sé que esto se ha considerado, pero es importante que se atienda ahora y se tome esta situación de ejemplo”, dijo Reyes. 


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