"El espíritu está bien encendido en los puertorriqueños", asegura una vendedora, más de un año después del huracán María.

El entusiasmo de los puertorriqueños por la llegada de la Navidad se puede sentir en la ciudadanía, que el año pasado vio las fiestas empañadas por la devastación que causó el huracán María en la isla. 

Este año los ciudadanos están listos para dejar atrás el golpe y celebrar en grande los días festivos que se acercan. Una muestra de ello es el auge por conseguir un árbol de Navidad, que escaseaba para las Navidades pasadas.

Los trabajadores de los puestos de ventas de árboles andan en un corre y corre para suplirles a los clientes que abarrotaron las tiendas buscando ese detalle que les da un toque de alegría a las residencias. 

En la tienda de ventas al por mayor Sam’s de Bayamón, localizada al lado del Parque de las Ciencias, a las 9:00 a.m. de hoy no quedaban árboles. 

“La gente está bien contenta. El año pasado lo que se pudo traer fue muy poco y se quedaron con las ganas de tener un árbol de Navidad. Los vagones se están acabando todas las semanas. Un vagón nada más se nos fue en tres días. Pero tenemos 40 y pico de vagones en camino. Se están vendiendo bien. Hay mucha demanda. La venta ha estado excelente, ha sido bien favorable”, explicó Ivan Báez, portavoz de Walmart. 

Según Báez, la llegada de los vagones se tarda un poco mientras el Departamento de Agricultura federal hace las inspecciones de rutina en los muelles. Aunque a las tiendas Sams llegaron antes, se espera que para esta semana ya estén disponibles en Walmart y los supermercados Amigo. 

En Sams y Walmart tienen árboles naturales de la especie pino de Oregón (douglas fir) de seis a siete pies de altura con un costo de $49.98. “Es el preferido por su durabilidad, aroma distintivo, bella simetría y forma”, dijo Báez. Mientras que en Amigo se recibirán árboles de la especie pinácea abeto de Navidad (balsam fir), que son un poco más pequeños, a $39.97. 

La pareja Carlos Guzmán y Alba Claudio salía contenta del Sam’s de la avenida Kennedy tras haber conseguido el árbol que buscaban. No pudieron tener uno el año pasado, pero como quiera intentaron celebrar. “La gente tiene que aprender que no es el árbol ni la decoración, sino el compartir con la familia y la gente”, expresó Claudio. 

La situación de las tiendas Costco ha sido parecida. En el establecimiento localizado en la avenida Los Filtros no quedaban árboles esta mañana. Los que llegaron se acabaron en pocos días. Mientrasque en el de Caguas, ya el lunes en la tarde no quedaban.

Las ventas han sido excepcionales. Han sido bastante buenas porque el año pasado tuvimos a María y la diferencia se ve. Puerto Rico va a recibir la Navidad con bombos y platillos. El ánimo de esta Navidad va a ser espectacular. Hasta los árboles artificiales se están vendiendo bien. Una vez Agricultura suelte los vagones, llegarán más árboles naturales”, aseguró la asistente de gerente Windy Berríos. 

Una de las que se quedó con las ganas de salir con su arbolito fue Lilliam Rosa. La mujer contó que estuvo dos horas en la fila de autos para entrar al estacionamiento de la megatienda. Cuando logró entrar, ya se habían acabado. 

“Me dijeron que se vendieron en tres días. Yo pongo árbol todos los años. El año pasado no pude, pero este también recibo una visita de mi nieto de Estados Unidos y vamos a tener uno. Para mí, la Navidad es el árbol. El árbol y el nacimiento del niñito de Jesús”, comentó Rosa, quien dijo sentirse entusiasmada al ver a la gente emocionada con el inicio temporada navideña luego de haber vivido un año tan duro. 

Los puntos de ventas locales tampoco se han quedado atrás. En Titi Bubis Christmas Shop, frente al coliseo Mario “Quijote” Morales, en Guaynabo, no paraban de llegar ciudadanos en búsqueda del árbol perfecto o de decoraciones para su hogar. Bajo las carpas se pueden conseguir árboles desde los 2 pies de alto, empezando en $20, hasta 11 pies de alto. 

“Ayer mismo llegó un vagón y se acabaron. La gente está bien entusiasmada. El año pasado fue de locos. Esperaban horas para poder entrar. La fila empezaba a las 4:00 a.m. Este año está más ‘relax’ pero el espíritu está bien encendido”, contó la propietaria Lisette Feliberti, una de las pocas que pudo traer pinos el año pasado. 

De la carpa salía María Isabel Cid, otra de tantas que no pudo colocar un árbol de Navidad en su casa tras el paso de María. Aunque la Navidad seguirá teniendo un matiz triste para ella, luego que su padre falleciera durante este año, la visita de sus hijos y nietos desde Estados Unidos la motivó a comprar un arbolito y decorar su hogar. 

“No pude poner árbol porque no tenía luz, y mis nietos no pudieron viajar por el huracán. A mí lo que más me alegra es por los niños. Se me va a ser un poco triste, pero el árbol y la decoración ayudan”, compartió Cid. 

Mientras, en las carpas de la marginal de la avenida Ramón Luis Rivera, en Levittown, el movimiento era un poco más lento. 

Sin embargo, la presencia de clientes seguía mejor que el año pasado. En el puesto se consiguen árboles de seis a 11 pies, desde los $65. “Busco mercancía buena para que el cliente quede conforme”, afirmó Alejandro de la Cruz, quien lleva más de 20 añosrealizando ahí sus ventas. 

Idalia Rivera consiguió en esa carpa el árbol de 11 pies que andaba buscando. Pagó unos $200 por su pino, un elemento de la Navidad muy importante para ella. El año pasado, no tenía luz, pero eso no impidió que se las inventara y colocara un árbol, el que pudo encontrar. 

“Tuve que improvisar con un bloque para que se viera más grande. Le puse pocas luces, tipo LED, y lo prendía con la planta (eléctrica) por unas horitas. Para mi el árbol es bien importante. No puse nada más”, contó la mujer, quien estuvo sin servicio eléctrico hasta mediados de enero.

Rivera es madre de un joven de 22 años y una adolescente de 16. Sus hijos no querían poner árbol luego de María. Era triste la temporada. 

“El ánimo era pesado. Fue un poco difícil, pero traté de mantener el ánimo lo mejor posible. A pesar de la tristeza, llegar a la casa y tenerlo, aunque fuera unas horas, daba esa paz de que estábamos en Navidad. Dentro de todo, la Navidad es Navidad y hay que se celebrar las tradiciones”, detalló Rivera, mientras de la Cruz y sus ayudantes preparaban el largo y pesado pino y lo colocaban con pericia encima de su guagua. 

Según Rivera, se nota clara la diferencia en el ambiente en esta temporada. 

“No solo en mi casa. La gente está decorando desde principios de noviembre. Ya se han acabado muchos artículos en las tiendas. Se ve que vamos a pasar una Navidad espectacular”, comentó esperanzada.  


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