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En la foto, Antonio Martín, director de Control de Calidad de Goya en España, muestra como darle temperatura al aceite con las manos para extraer el aroma. (David Villafañe)

España fue reconocido como el país más saludable del planeta entre más de 165, según el Bloomberg Healthiest County Index, develado esta semana, y parte de tal distinción obedece a que sus habitantes consumen regularmente aceite de oliva.

En la Madre Patria hay más de seis millones de cuerdas sembradas de olivos, de los cuales el 95% se destina a la producción de aceites y el restante 5% a las aceitunas de mesa. El país genera el 50% de toda la producción mundial de olivos, y en particular, Andalucía es la región líder, con un 34% de esa producción global.

Y desde el año 1974 Goya estableció en Sevilla -capital de Andalucía-, su fábrica de aceites de oliva, desde donde produce 20 millones de botellas anualmente para distintos mercados, incluyendo Estados Unidos y Puerto Rico. Precisamente, la pasada semana el gerente general de Goya en España, Antonio Carrasco, estuvo de visita en la isla, junto a Antonio Martín, director de Control de Calidad de dicha fábrica para, entre otras cosas, realizar una cata de aceites de oliva con clientes y miembros de la prensa.

Previo a uno de los eventos, El Nuevo Día entrevistó a Carrasco, quien indicó que Goya está entre los primeros 10 elaboradores de aceite de oliva del mundo y el año pasado ganó 40 premios internacionales en países como Italia, Argentina, Estados Unidos, Grecia e Israel.

La empresa tiene 15 o 16 productores en Andalucía que cultivan las olivas, las recogen y las prensan para producir el aceite. “No mezclamos aceites de otros países, el aceite Goya es 100% andaluz, 100% español”, dijo Carrasco. Señaló que el clima de Sevilla es ideal para la siembra de olivos, pues el fruto se da mejor en ambientes calurosos y secos.

La fábrica tiene 55,000 metros cuadrados y emplea apenas a una treintena de trabajadores, ya que “está bien automatizada”. Unos 27,000 metros cuadrados se destinan a almacenar la producción de aceites, en unos depósitos climatizados construidos en acero inoxidable.

Señaló Carrasco que la demanda por el aceite de oliva va en aumento debido a los beneficios que ofrece a la salud.

Hay cuatro tipos de aceites de oliva, a saber: extra virgen, virgen, de oliva y de orujo de oliva.

En los supermercados no se consigue el aceite virgen, pues lo etiquetan como extra virgen, aunque en realidad tenga algunos defectos, como por ejemplo, elaborarlo con algunas aceitunas que no estaban sanas. El aceite de oliva, que no dice extra virgen, es aceite refinado que pasó por un proceso físico-químico para quitarle los aromas y olores desagradables, de modo que pueda ser consumido.

“Todos los aceites de oliva tienen el mismo valor nutricional, aunque los polifenoles y antioxidantes lo tiene solo el extra virgen”, dijo Carrasco, al señalar que el extra virgen es el zumo natural de la aceituna, y el de mayor calidad.

En los estantes de los comercios hay aceites de oliva “light”, puro, y recién han surgido los “extra light”. Los tres son una mezcla de aceite refinado con extra virgen o virgen. El puro se refiere a que es puro de oliva; y los “light” o “extra light” son de un sabor menos intenso que el extra virgen.

Existen también el aceite de oliva extra virgen orgánico, robusto o único, entre otros apellidos del extra virgen. El robusto marca Goya se lanzó en los mercados de Corea y Japón, este año entrará a Puerto Rico y entre sus peculiaridades están que tiene un mayor contenido de aceitunas verdes y se envasa en una botella de color verdoso.


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