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Los interiores de las 139 habitaciones y suites del del St. Regis Bahía Beach Resort, en Río Grande, fueron renovados por el diseñador puertorriqueño Nono Maldonado en conjunto con la firma estadounidense de diseño hotelero Hirsch Bedner Associates. (Sum

“The Long Awaited Voyage” es el mural del fenecido artista puertorriqueño Arnaldo Roche Rabell que con su abundancia de azules y verdes engalana la barra del St. Regis Bahía Beach Resort, en Río Grande. Con su nombre, que hace alusión a una travesía larga y anticipada, establece un paralelismo con la realidad de la hospedería, que al cabo de 15 meses de extensas renovaciones, reabre  el próximo 14 de diciembre.

Esa travesía requirió la inversión de $60 millones por parte de Paulson & Co., firma de inversiones que es propietaria del hotel, que ha permanecido cerrado desde el paso del huracán María en septiembre de 2017. 

El gerente general del resort, José Torres, informó que los interiores de sus 139 habitaciones y suites fueron renovados por el diseñador puertorriqueño Nono Maldonado en conjunto con la firma estadounidense de diseño hotelero Hirsch Bedner Associates. Los cremas y azules de los modernos muebles y la decoración imitan los relajantes colores de la playa que tienen enfrente.

Cuando abra la hospedería, todas las habitaciones contarán con “Butler Services”, que antes solo estaba disponible para las suites, adelantó el portavoz. 

Los servicios incluyen que un mayordomo desempaque el equipaje y guarde las pertenencias del huésped en la habitación, y que doble la ropa y la empaque en la maleta cuando termine la estadía. Después de la llamada para despertar, el mayordomo puede acudir al cuarto a servir el café o el té, así como llevarse la ropa que requiera planchado.

Nuevo restaurante

Las renovaciones fueron extensivas a la Casa Grande, edificación donde los huéspedes se registran y donde ubica el St. Regis Bar con el mural, que fue restaurado por el propio Roche Rabell. 

En el segundo nivel de la estructura ubicará Paros, el nuevo restaurante desarrollado por la firma estadounidense de consultoría en desarrollo de conceptos de alimentos y bebidas, Pure Grey. 

Con capacidad para hasta 120 comensales, solo operará durante la cena, tendrá su propia barra y ofrecerá una experiencia culinaria contemporánea inspirada en la cultura griega y sus influencias mediterráneas. El menú incluirá mariscos frescos e ingredientes “farm-to-table”. 

“Nuestra meta es que, a mediano plazo, el 80% de las frutas y vegetales que se utilicen en el restaurante sean de nuestro propio huerto”, sostuvo el gerente general.

El concepto se sumará a Seagrapes, el restaurante que ya estaba establecido en el área de la piscina y que cuenta con un menú de desayunos, almuerzos y cenas, en un ambiente más casual. Ahora contará con un nuevo horno de ladrillo para confeccionar pizzas artesanales, panes y otros platos.

En el predio de 483 acres de terreno costero donde ubica la hospedería también está The Beach Club, restaurante de platos puertorriqueños creados por el chef José Enrique, lo que completa la oferta gastronómica de la propiedad. 

A su apertura, el spa del hotel será Iridium Spa, marca que solo tiene presencia en algunos St. Regis y que se distingue por tener más cabinas para masajes, jardines tipo “lodge” y productos exclusivos. Tendrá un área donde los huéspedes podrán personalizar sus tratamientos al escoger las hierbas y aceites esenciales que desean utilizar. 

“Con estos cambios queremos ganar las cinco estrellas de Forbes Spa”, dijo Torres en referencia a la revista que cada año concede cuatro o cinco estrellas a este tipo de instalaciones y las incluye en su lista de los spas más lujosos del mundo.

La operación del hotel generará 286 empleos, que según Torres es una cantidad similar a la que tenía antes del cierre provocado por el huracán. Indicó que un 35% de la plantilla actual trabajaba en esa propiedad anteriormente, mientras que un 30% son personas que por primera vez laboran en el sector hotelero. Todo el personal está en proceso de completar dos meses de adiestramientos impartidos por 60 expertos de la división de hoteles de lujo de la cadena Marriott, a la que pertenece la marca St. Regis.

La importancia del lujo

El propio Torres lleva apenas dos meses como gerente general de la hospedería. Cuenta con 24 años de experiencia en el sector hotelero, en una carrera que inició en la isla en el Hotel Condado Plaza y que luego lo llevó a trabajar en otras propiedades de Puerto Rico, Panamá y Costa Rica.  

“Soy de aquí y me sentí comprometido a ayudar a levantar a Puerto Rico y contribuir al país que me ayudó en mi carrera”, dijo sobre sus motivos para regresar.

Además de guiar al hotel hacia su reapertura, espera poder reposicionar la propiedad de lujo en las mentes de potenciales turistas de alto poder adquisitivo. 

“La isla necesita que los hoteles de lujo vuelvan a estar en línea para reposicionar a Puerto Rico como un destino de lujo ante el mundo”, planteó Torres. 

A su juicio, esto es de vital importancia porque “el mercado de lujo tiene ese poder adquisitivo para invertir en Puerto Rico, traer nuevas empresas e industrias al país y crear nuevos empleos. También es un mercado que da a reconocer mucho la capacidad hotelera de un destino. Sin esa selección de lujo en el país, se percibe como que el destino no está listo para recibir a ese mercado”.

A mediano y largo plazo, le tocará estar al frente de la propiedad para sus próximas expansiones, que incluyen una inversión de $85 millones en los proyectos residenciales Ocean Drive y Atlantic Drive, que constan de 40 apartamentos (cuya edificación ya inició) y 32 lotes de terreno para construcción de casas, respectivamente. Para 2020 se tiene planificado dotar al hotel de 60 nuevas habitaciones, para un total de 199.


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