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Contrario a lo que muchos piensan, Puerto Rico no tiene seguridad alimentaria y no está ajeno a las crisis alimentarias que puedan desatarse en cualquier momento, coincidieron este viernes los Departamentos de Agricultura y Recursos Naturales, el Colegio de Ciencias Agrícolas del Recinto Universitario de Mayagüez y la organización Frente de Rescate Agrícola.

“En la Isla muchas personas piensan que no nos debe preocupar el asunto de la crisis alimentaria porque según ellos aquí existe seguridad alimentaria”, sostuvo la secretaria de Agricultura, Myrna Comas en comparecencia ante Comisión de Gobierno de la Cámara de Representantes, que evalúa este tema.

“Ellos basan su análisis en que hay gran variedad de alimentos en los lugares donde van a comprarlos, porque tienen dinero para adquirirlos y porque aquí no se muere la gente de hambre”, agregó.

No obstante, Comas explicó que la seguridad alimentaria se puede medir desde cuatro dimensiones: disponibilidad, accesibilidad, uso adecuado y estabilidad en los sistemas de producción y distribución.

Sobre la disponibilidad de alimentos en Puerto Rico, la funcionaria destacó que la Isla importa el 100% de los cereales, grasas y azúcar; el 90% de las legumbres, pescados, mariscos, sopas y especias; y más del 80% del café, cocoa, té, hortalizas, carnes y las frutas.

Comas indicó que lo más que se produce en Puerto Rico es leche y derivados, farináceos, huevos y muy poco de lo que constituye nuestra canasta básica alimentaria, dramatizándolo con el hecho de que en la Isla no se producía arroz ni habichuelas, y solo menos del 15% de las carnes que consumimos.

Sobre la accesibilidad a alimentos, la secretaria de Agricultura recordó que el 35% de la población depende del Programa de Asistencia Nutricional (PAN) cuyo pago promedio es de $100 mensuales, lo que equivaldría a $3 diarios para adquirir alimentos.

“¿Puede una persona comprar alimentos realmente nutritivos con ese presupuesto?”, preguntó.

Al referirse a la “adecuacidad” de lo que consumismos, Comas indicó que en Puerto Rico, el 62% de la población está obesa o tiene problemas de sobrepeso y que 4 de cada 10 niños presentan esas condiciones.

“La crisis alimentaria no sólo se relaciona con la disponibilidad de alimentos sino que también toma en consideración cuán nutritivo son los alimentos que consumimos. Desde esa perspectiva estamos en crisis”, afirmó Comas.

Recalcó finalmente que la dependencia de importaciones de alimentos nos ha hecho perder el control sobre estos y nos expone a riesgos no solo locales, sino mundiales que pueden generar distintos momentos de crisis. Incluyó entre estos accidentes, guerras, aspectos económicos, desastres naturales y cambios climáticos.

A ese panorama añadió el hecho de que en Puerto Rico hemos perdido terrenos agrícolas y fincas de producción.

“En Puerto Rico no podemos pensar que estamos ajenos a las crisis alimentarias, realmente estamos en una posición bien crítica desde las cuatro dimensiones que hemos considerado”, declaró la secretaria.

Insistió, finalmente, en que el Departamento está en medio de una campaña para recobrar la seguridad alimentaria de Puerto Rico, que incluye el crear conciencia en la población sobre esta realidad, proteger los escasos terrenos agrícolas y maximizar su uso; fomentar la producción agrícola a través de toda la Isla, iniciar o aumentar la producción de los alimentos que componen nuestra canasta básica de alimentos, fomentar legislación que ayude a maximizar nuestra seguridad alimentaria y trabajar este tema de manera sistémica para integrar a todos los sectores que puedan aportar.

La secretaria de Recursos Naturales, Carmen E. Guerrero Pérez, coincidió con esas conclusiones y urgió a proteger los terrenos agrícolas al señalar que “la conversión de terrenos de valor agrícola a usos urbanos o industriales no debe ser una opción al repensar el uso de terrenos óptimo o deseable”.

Ofreció datos sobre la pérdida de terrenos agrícolas y abogó por el desarrollo de métodos agro-ecológicos como uno de los mecanismos para proteger los terrenos y prolongar su productividad.

El Colegio de Ciencias Agrícolas, por voz de su decano asociado de la Estación Experimental Agrícola, Carlos Ortíz Malavé, recomendó a la comisión que la legislación “considere que la seguridad alimentaria está íntimamente relacionada con la capacidad local de producir alimentos frescos y alimentos procesados y que esta capacidad depende de un conjunto amplio de factores y no solamente del acceso a los terrenos.


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