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En su misión de provocar alianzas y lograr cambios positivos para el país, la Fundación Banco Popular anunció la apertura de un nuevo espacio colaborativo en el corazón de Hato Rey.

Además de ser su nueva sede, la estructura servirá  además para albergar a otra decena de entidades sin fines de lucro cuyo propósito armoniza con la filosofía de fomentar la educación y la autogestión comunitaria que persigue la Fundación.

La apertura de la nueva sede coincidió con el 35 aniversario de la Fundación Banco Popular, siendo un proyecto en el cual el propio Richard Carrión, presidente de la junta de directores de dicha organización, ha impulsado fervientemente y que a través de su trayectoria ha donado sobre $30 millones.

“Para mí es motivo de satisfacción porque la Fundación fue un sueño que mi padre albergó por muchos años. Su propósito era aportar iniciativas para aportar al mejoramiento de nuestra calidad de vida, con énfasis en la educación y el desarrollo económico”, sostuvo Carrión.

El movimiento ahora se presta para iniciar una nueva etapa de colaboración acogiendo bajo su techo a organizaciones como Aspira Puerto Rico, Ciencia Puerto Rico, Artistic Partners, Boys & Girls Club de Puerto Rico, Instituto Nueva Escuela y la Fundación Ricky Martin, entre otras, quienes compartirán el mismo espacio en aras de gestar alianzas que desemboquen en favor de un mejor país.

El nuevo edificio de cinco pisos, ubicado en el #167 de la Ave. Ponce de León, y cuyo costo de construcción está entre los $4 a $5 millones, provee un diseño de espacios compartidos donde cada organización pagará $125 mensuales por escritorio, lo que equivale al 10% del gasto operacional total del edificio, explicó Beatriz Polhamus, directora ejecutiva de la Fundación Banco Popular.

Polhamus explicó que cada piso de la propiedad está dividido por colores buscando dar un sentido de unidad que emula la expresión de luz que forma el arcoíris.

Mientras, que en su exterior alberga jardines colgantes, así como un patio interior con una fuente que se nutre de agua de lluvia y  funciona, además, como cisterna para suplir el riego de las plantes ornamentales que decoran las paredes del edificio.

Espacio para compartir

“Esta estructura se pensó para que fuera un lugar bien orgánico que estuviera en constante evolución y movimiento. Tendremos espacios preparados para aquellas organizaciones que aunque no estén en el edificio pero que necesitan hacer reuniones o algún tipo de trabajo importante, puedan utilizar nuestras facilidades”, añadió la directora ejecutiva de la Fundación.

La directora ejecutiva explicó que el edificio todavía tiene cabida para que dos organizaciones más formen parte del proyecto.

Al momento, en el renovado edificio hay unas 12 entidades, contando a la Fundación Banco Popular, que componen un total de 35 personas trabajando en la sede.

La portavoz explicó que para perfeccionar el concepto y atemperarlo a lo que es la tendencia en el tercer sector viajaron a Nueva York para inspirarse y tomar ideas de otras organizaciones sin fines de lucro que habían apostado exitosamente con conceptos similares de colaboración.

Por su parte, Carrión compartió con los medios que, inicialmente, la idea que se le presentó era la de demoler el viejo edificio que antiguamente albergó la división de préstamos de hogar de Banco Popular.

“A mí esto no me pareció que era lo correcto. Derrumbarlo iba en contra  de todo lo que es la Fundación”, dijo.

A su vez, se dieron a la tarea de transformar el espacio obsoleto, en un lugar moderno e inspirador que propiciara proyectos y alianzas de impacto social.

“Los espacios son muy importantes para los seres humanos, les ayuda a inspirarse y a crear. Quiero que este edificio sirva para que se dé una colaboración especial entre las organizaciones, que provoquen cambios positivos en la sociedad”, comentó el presidente.

Según Carrión,  en sus 35 años la Fundación ha ido gravitando hacia dos cosas: la educación y la autogestión comunitaria. “Creemos que ésto es lo que más hace falta en Puerto Rico. Mejorar el nivel de educación es tarea de todos por lo que queremos ver más ejemplos de organizaciones que ataquen y resuelvan problemas”, detalló.

Visión compartida

El ejecutivo destacó que las organizaciones a las que han ayudado a través de los años, en su esencia,  comparten esos mismos conceptos. Siguiendo esa misma línea, han procurado que las organizaciones que hoy forman parte del proyecto de espacio colaborativo sean instituciones que trabajen hacia la misma meta de la Fundación para lograr ese propósito común.

“Nuestra finalidad es juntar a gente que está trabajando en los mismos problemas para que haya ese intercambio y ocurran las alianzas necesarias para tratar de poner en práctica los funcionamientos y aprendizajes necesarios. Y los resultados de estas alianzas ya se están viendo”, aseguró.

Este ha sido el caso del Instituto de la Nueva Escuela, con la que han trabajado por los pasados 30 años en su misión de transformar la educación a través de la filosofía Montessori. Su primer proyecto fue la escuela pública Juan Ponce de León, en la carretera #2 en Guaynabo y al día de hoy ya cuentan con unos 28 planteles impactados con esa visión.

“Se trata de que todos ellos (las organizaciones)  conspiren para tratar de mejorar la situación. Son pequeños mechoncitos que se van prendiendo y que cuando uno viene a ver forman el jardín completo", concluyó Carrión.


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