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El Grupo Vesan, con sede en Ponce, es el único que cuenta con una saludable producción de lechuga del país tras el paso del huracán María. (Suministrada)

El huracán María arrasó con cosechas enteras a su paso por Puerto Rico, propinando un duro golpe a la agricultura local, pero una empresa agrícola, pionera en el uso de una novedosa tecnología de cosecha dentro de un edificio, sobrevivió sin daño el impacto del ciclón.

Fue una severa sequía que azotó al país en el 2015, lo que generó la idea de producir cosechas en ambientes altamente controlados que no dependan tanto de los elementos del clima y que sean casi inmunes a estos fenómenos naturales.

La teoría quedó comprobada con el paso de María y el Grupo Vesan, con sede en Ponce, es hoy el único con una saludable producción de lechuga del país, que con el nombre de marca Hiponna, se mercadeaba ya con éxito antes del ciclón.

“Nosotros comenzamos a despacharle a los clientes que tenemos 10 días después del huracán, porque antes de eso ellos no podían recibir el producto porque no tenían electricidad ni neveras operando. Pero nosotros teníamos producto para despacharles”, explicó el copropietario y cofundador de la empresa, Francisco Santana, quien la desarrolla junto a su esposa Arleen Caraballo.

“Somos los primeros en Puerto Rico y en el área del Caribe en tener un sistema de agricultura dentro de un edificio. Más que eso, tenemos lo que se le llama agricultura vertical”, agregó.

Tras acariciar la idea en 2015, comenzaron a trabajar en un lugar más pequeño que el que ahora ocupan, “haciendo pruebas y viendo la viabilidad de la idea”. El proyecto comercial inició en octubre del año pasado, por lo que recién cumplieron su primer año en el nuevo local, una nave de la Compañía de Fomento Industrial en Ponce.

Además del objetivo empresarial, aseguró Santana que el tema de la agricultura sustentable y la seguridad alimentaria es parte también de este proyecto.

“Nosotros hablamos de agrotecnología en todo el sentido de la palabra. La propuesta nuestra es desarrollar este sector de industria en Puerto Rico. Fuimos pioneros en este proyecto y queremos atraer la gente joven a la agricultura y que la agricultura en Puerto Rico renazca”, acotó.

Su principal argumento para promover esta modalidad agrícola, que es común en Europa y está creciendo en Estados Unidos, es su experiencia. “El hecho ahora es que somos los únicos que tenemos lechuga”, apuntó Caraballo.

Un dato que destacan es que ninguno de los dos tiene formación en agricultura. Él es ingeniero industrial y ella es ingeniera en computadoras. Su intención era crear un negocio nuevo, que hubiera un nicho que tuviera potencial y que fuera algo completamente diferente, indicaron en entrevista con El Nuevo Día.

En este momento lo que están mercadeando es lo que se le llama lechuga del país, que la variedad se llama Tropicana. Han realizado pruebas con otros tipos de lechugas y distintos vegetales, pero Caraballo prefirió no adelantar lo próximo que lanzarán al mercado hasta que no lo tengan.

Sobre su producto, destacan que “se diferencia de lo que se ve allá afuera” por el tamaño de la hoja, la textura, el sabor y el color, además de que “es más jugosa”. En la cosecha no utilizan pesticidas ni herbicidas, y la semilla es orgánica y la importan.

Al momento están produciendo entre 7,500 y 8,000 cabezas de lechuga al mes y no dan abasto para cubrir el mercado de Ponce, por lo que saben que hay mucho potencial de crecimiento.


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