Lexus introdujo la aún más compacta UX 200 F Sport para atraer al público joven y urbano que busca una experiencia deportiva y lujosa a un precio más accesible. (Suministrada)

Lexus lleva combinando la agilidad y la eficiencia de combustible de un sedán con la seguridad y el espacio que ofrecen las camionetas SUV desde que lanzó la RX 300 en el 1998. El éxito de este modelo llevó a la introducción de la más compacta NX en el 2013 y, hasta el año pasado, estos dos vehículos conformaron su línea de vehículos “crossover” de lujo.

Ahora, redoblando su apuesta a la demanda por los crossovers, el fabricante introdujo la aún más compacta UX 200 F Sport para atraer al público joven y urbano que busca una experiencia deportiva y lujosa a un precio más accesible.

Partiendo de sus especificaciones técnicas, la nueva Lexus UX 200 F Sport promete unas 60 millas por hora (mph) en 8.9 segundos y economías de 29 y 37 millas por galón (mpg) en ciudad y autopista, respectivamente. Asimismo, el manufacturero promete redondear la experiencia deportiva con una suspensión ajustada para altas velocidades y curvas cerradas.

El fin de semana en que Negocios puso a prueba la nueva crossover comenzó con un viernes nublado en el área metropolitana. Aún bajo esas condiciones, el color ultra blanco del vehículo hacía un contraste perfecto con el negro de la parrilla inconfundible de Lexus, que se ha vuelto famosa por simular una telaraña metálica y producir opiniones polarizadas.

Las poderosas lámparas LED delanteras se estiran hacía atrás junto a las líneas rectas y curvas que van creando sombras y relieves de camino a las luces traseras, donde Lexus se tomó la mayor libertad en su diseño exterior. Estas últimas sobresalen de la caja del vehículo y hacen juego con los ángulos agudos de los retrovisores doble tono que luce la F Sport.

Sus aros de 18 pulgadas son un buen punto medio entre sedán y SUV, y las gomas Bridgestone de fábrica son solo uno de los detalles que denotan el lujo que empieza en la arquitectura compacta de la UX 200 y continúa en su interior.

Al abrir sus puertas, el ultra blanco del exterior rápidamente abre paso al rojo que se desborda de los asientos en NuLuxe, material exclusivo de Lexus. Su diseño deportivo no es por capricho, ya que abonan a mantener al conductor cómodo después de horas de viaje y en total control al momento de girar abruptamente. Junto al tejido de todos sus interiores, que resalta los límites entre el negro que evoca seguridad y el rojo que grita velocidad, los asientos son un lujo encomiable en esta crossover.

Desde allí se puede apreciar la combinación metódica de controles manuales, que toman prestado de un avión de combate, e interfaces digitales que implementó Lexus. Aunque son accesibles al pasajero delantero, el posicionamiento de cada botón en el centro de mando sugiere que esta nave fue diseñada con una sola persona en mente, el conductor. El diseño ergonómico de los controles manuales del radio, al que la mano derecha se abraza naturalmente al descansar sobre el reposabrazos, será algo nuevo para muchos conductores, pero eclipsa a la tecnología digital que Lexus empacó alrededor de la palanca.

La UX 200 se manejó excepcionalmente alrededor de las calles de Río Piedras. Aunque técnicamente tiene espacio para cinco personas, la realidad es que si el conductor o su pasajero delantero necesitan espacio adicional para sus piernas, el espacio trasero queda inhabilitado.

Al día siguiente, llevamos el vehículo de paseo al sur de la isla por la PR-52. En este tramo, aún en el modo económico, la UX 200 se desplazó sin mayor esfuerzo por las cuestas de Cayey antes de abordar la ruta panorámica de Salinas a Aibonito.

Fue aquí donde la UX 200 brilló por su manejo en algunas de las peores curvas de Puerto Rico, pero también nos dejó deseando una mayor fuerza de su motor al subir, incluso en modo deportivo, por la carretera PR-717 – tramo por donde SUVs con mayor caballaje no pasan trabajo.

Sin embargo, la liviana UX 200 paseaba cuesta abajo, por el Paseo de los Cien Muros hacia Coamo, mientras otras SUVs parecían necesitar mejores frenos. De vuelta en la Autopista Luis A. Ferré, se le dio rienda suelta a su modo deportivo.

El cambio casi instantáneo lo denota el rugir del motor y el velocímetro digital que, si el conductor no presta atención, puede alcanzar las 90 milas por hora en un santiamén. A estas altas velocidades, la suspensión de la F Sport sale a relucir, amortiguando las imperfecciones de las vías de rodaje y manteniendo al conductor en total control de la crossover.

Ya en terrenos del Bosque Seco de Guánica, El Nuevo Día probó el manejo de la UX en un pedregal, donde su tracción delantera hizo lo que pudo, pero esta crossover podría necesitar tracción en sus cuatro gomas para cautivar el espíritu explorador de los “millennials” puertorriqueños.

El domingo en la noche, de vuelta al área metropolitana, nació la interrogante que llevaba gestándose hace dos días: ¿será capaz la UX 200 F Sport de casar el lujo característico de Lexus con el espíritu aventurero de la juventud del país? Ambos elementos están presentes y, aunque a veces los conductores podrán sentir que necesitan más de uno o del otro, la UX 200 es una nueva experiencia de manejo que amerita atención pero que puede mejorar. Queda en manos de los jóvenes pudientes de la isla si quieren invertir entre $39,000 y $50,000 para ser parte del experimento Lexus.


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