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Expertos en el segmento temen que durante el año corriente se vuelvan a registrar precios similares a los años 2011 a 2014, cuando la gasolina se mantuvo por encima de los $3.50 el galón. (GFR Media)

De cara al pronosticado aumento en el precio de la gasolina para este verano, poco puede hacer el conductor puertorriqueño más allá de mesurar su consumo y estar alerta a que las gasolineras honren los precios máximos que publica el Departamento de Asuntos de Consumidor (DACO).

Esa es la realidad que comunicó el presidente de la Asociación de Detallistas de Gasolina (ADG), Juan Gerardo Colón, quien insistió en que las fluctuaciones recientes en el precio por litro están fuera del control de sus miembros así como de los mayoristas.

"Esto no es más que oferta y demanda. No vemos actividad bélica en los países productores de petróleo que justifique que el crudo esté subiendo y Estados Unidos está produciendo más que antes”, indicó. "Pero una vez terminó el periodo escolar en Estados Unidos y más personas comienzan a tomar vacaciones, se dispara el consumo y con ello el precio", abundó.

Sobre las variaciones de hasta diez centavos que se pueden ver en distintas gasolineras de Puerto Rico en un mismo día, Colón explicó que –fuera de los contados casos que deciden exponerse a multas de DACO de $10,000– esto sucede porque depende de a qué precio ese detallista le compró el combustible al mayorista.

“DACO nos exige tener disponibles a cada momento las últimas tres facturas de camiones. Verifica el precio y verifica las ganancias”, indicó. Ese proceso se replica con los mayoristas, que cuando llega la barcaza tienen que pagarla al precio que se le imponga, aseguró.

Más aún, aclaró que DACO puede validar si un detallista subió el precio porque otras gasolineras lo aumentaron, aun cuando le quedaba combustible que adquirió a un precio menor. Esto responde a que los tanques tienen unos medidores que registran cuánta gasolina resta antes de rellenarse con una nueva orden. Si la existente estaba a 75 centavos, el detallista sabe cuándo se agota y le toca subir el precio porque ya está vendiendo la que costó más cara. De igual forma, para mantenerse en cumplimiento de los márgenes de ganancia, debe estar pendiente a cuándo reducirle el precio, aseveró.

En entrevista separada, el detallista Jorge Lebrón coincidió en que las alzas en la gasolina durante el verano son “históricamente normales”, aunque reconoció que en 2018 la curva ascendente es más notable.

“Pero no me gusta hacer ninguna predicción porque cuando más uno espera algo del mercado, lo mismo sube que baja”, indicó el también expresidente de la ADG.

Para el 3 de julio, DACO informó en su portal web que la gasolina regular estuvo entre 75.7 y 81.7 centavos por litro, mientras la premium se vendió entre 81.7 y 91.7 centavos. A su vez el diesel reflejó precios de 72.7 a 77.7 centavos.

Según Oil Price Information Service y American Automobile Association (AAA), en Estados Unidos el galón de gasolina regular estuvo a un promedio de $2.86 (71.5 centavos por litro) este pasado miércoles, 4 de julio, frente a $2.23 en 2017.

El temor entre analistasy observadores de los mercados de combustible es que en esta temporada de mayor consumo se vuelvan a registrar precios similares a los años 2011 a 2014, cuando la gasolina se mantuvo por encima de los $3.50 el galón, según las fuentes antes citadas.


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