El Porsche 911 y el Porsche 911 4S estarán disponibles este verano en Estados Unidos. (horizontal-x3)
El Porsche 911 y el Porsche 911 4S estarán disponibles este verano con un precio entre $114,250 y $121,650.

Valencia, España.- Por 66 años, el Porsche 911 ha sido un ícono en la categoría de autos deportivos difícil de igualar. Su diseño atractivo ha sido la carta de presentación y el corazón de la marca alemana desde que el fundador Ferdinand Butzi presentó la primera edición en 1963.

Ocho generaciones después, la evolución educada del modelo toma otro importante paso en la historia automotriz.

Sin abandonar la identidad y esencia clásica, los diseñadores con base en la ciudad de Stuttgart, Alemania, se aventuraron en darle a la última entrega un toque de musculatura que gustará a los amantes de Porsche debido al máximo cuidado que le dieron a cada detalle en todos los niveles.

El resultado final: una bestia fina que puede ser disfrutada con placer por cualquier conductor, tanto en una pista de carreras como en las vías públicas.

El Nuevo Día tuvo acceso exclusivo para los medios de Puerto Rico a la presentación internacional de la versión 992 —código asignado al “Nueveonce” 2020— en el Circuit Ricardo Tormo de Valencia, España, para poner a prueba las habilidades de la máquina de Porsche.

De entrada, destaca el nuevo motor boxer turbo de seis cilindros con 450 caballos de fuerza, 30 más que su predecesor, que lleva al vehículo a subir de cero a 60 millas por hora en 3.7 segundos (la versión 4S lo hace en 3.6), 0.4 segundos más rápido que sus respectivos antecesores. En total, puede alcanzar un máximo de 191 millas por hora.

Tanto poder en la parte trasera hace ver el 911 más ancho (1.7 pulgadas más que la séptima generación) y pesado. No obstante, esa no es la realidad completa. Ante la reducción de acero en un 30 por ciento en la carrocería para utilizar más aluminio y otros materiales ligeros, el 911 pesa 26 libras menos.

De igual manera, las gomas de 20’’ al frente y 21’’ en atrás ayudan al vehículo a tener un mejor comportamiento y potencia en la carretera.

En la transmisión, Porsche continuó en la línea de presentar el nuevo 911 como un auto para todos al montar la PDK (‘clutch’ dual sin interrupción en el flujo de poder) semiautomática con ocho velocidades que se pueden manipular con dos palancas colocadas detrás del volante. Es una modificación histórica para un vehículo europeo que tradicionalmente se conduce con cambios manuales.

¿Cómo se transmite esto en una prueba de velocidad y control? En un ejercicio de seis vueltas en la pista de circuito de la Ricardo Tormo, hay que tener cierto respeto al apretar el acelerador del 911, ya que el poder se siente cuando se comienza a ascender desde la milla cero hasta la 150.

El temor que se siente al tomar la curvas se neutraliza debido al control que presenta el 911, gracias en mayor parte al comportamiento automático de su ‘spolier’ y las solapas de aire de refrigeración en el parachoques delantero. Ambos se activan ante la temperatura del viento para prevenir la perdida de desempeño y obtener el mejor balance aerodinámico posible en altas velocidades. 

Aunque la sesión de velocidad subió la adrenalina entre los periodistas presentes no hubo mayor gusto que probar el 911 en las autopistas de Valencia y por las estrechas veredas aledañas al Parque Natural Chera-Sot de Chera.

En la comodidad del asiento del conductor, uno pierde la noción que está adentro de un Porsche 911 hasta que se cae en tiempo al ver el escudo de la compañía en medio del volante. Para ser un carro deportivo, la vibración que emerge de este tipo de auto es reducida a punto de sentirse en un modelo sedán y no en un coupé. 

Con un panel de instrumentos totalmente digitalizado, el nuevo interior de la cabina tomó prestado del primer 911 para recordarnos de las virtudes que destacan la marca. No se necesita una llave para encenderlo al funcionar con el sistema ‘Keyless Go’, con un interruptor a la izquierda del volante para darle inicio al motor.

Sistema mojado

Como parte de su plan de seguridad en su modelo más potente en años, el atractivo mayor del Porsche 911 es el nuevo sistema ‘Wet Mode’, asistencia exclusiva de la marca. Esta nueva aplicación ayuda a conducir mejor sobre el asfalto mojado.

Esta revolucionaria tecnología es posible gracias a unos sensores acústicos (oídos de robot) que detectan el agua cuando salpica en la carretera. Una vez descubierta la humedad, el sistema envía una señal al conductor que recomienda la activación del ‘Wet Mode’.

Tras activarse manualmente la asistencia al apretar un botón en la pantalla táctil en el panel central, los los sistemas Porsche Stability Management (PSM) y Porsche Traction Management (PTM) se combinan para darle mayor estabilidad al Porsche 911 en la vía mojada.

“Con él no se restringe la potencia del motor ni se limita la velocidad máxima y, por tanto, no debe utilizarse como un seguro para conducir muy rápido en esas circunstancias. Pero sí puede considerarse como un sistema de ayuda en el sentido más auténtico”, dijo August Achleitner, ingeniero a cargo de la serie durante un vídeo de la presentación.

En una prueba en la pista de ‘Go-Karts’ de la Ricardo Tormo, es notable el efecto ‘Wet Mode’ a tomar las curvas cerradas en la brea mojada. El auto prácticamente toma el control al acomodarse por sí solo cuando se desliza el vehículo a causa del resbalón por la humedad de la pista.

Con este atractivo y el resto de las cualidades que resaltan esta octava generación, el Porsche 911 da un importante paso en la creación de vehículo deportivos que se siente cómodos y fáciles de maniobrar sin perder el carácter que ha destacado la marca por más de medio siglo.

El Porsche 911 y el Porsche 911 4S estarán disponibles partir de este verano. El precio en Estados Unidos varía entre $114,250 y $121,650.


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