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Una encuesta reciente de MIDA arrojó que el inventario en los supermercados actualmente ronda los 26 días. (GFR Media)

Si usted se creía que después de la experiencia vivida en el huracán María, en la que se dificultó conseguir alimentos y las góndolas lucían vacías, Puerto Rico no iba a enfrentarse a una situación similar en próximas temporadas de huracanes, está equivocado.

Sepa que hoy el inventario de alimentos está por debajo de los 30 días, e incluso hay mayoristas que tienen mucho menos que el volumen que tenían antes del paso de María.

“En (Unión de) Mayoristas pusimos al día los generadores y tenemos suficiente inventario de combustible; pero todavía se nos hace difícil conseguir los productos. Antes de María, teníamos inventario para entre 14 y 20 días, ahora solo para siete u ocho”, señaló preocupado Ricky Castro, dueño de Castro Cash & Carry y presidente de la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA).

“La variedad completa de alimentos no la tenemos, hay productos en los que tengo suficiente para 30 días; pero, en promedio, tenemos productos para menos días que cuando ocurrió María”, dijo Castro. La Unión de Mayoristas cuenta con 14 almacenes en la isla y sirve a supermercados pequeños, colmados, cafeterías, restaurantes y el público en general.

Indicó el empresario que la demanda se ha disparado y es superior a la capacidad que tienen los barcos. El problema se agrava porque como Puerto Rico está en proceso de recuperación, la lucha por conseguir un espacio en las compañías marítimas se comparte con decenas de empresas del sector de la construcción y de otras industrias.

“Estoy a la espera de que me den ‘booking’ (reservación en un barco) hace tres semanas y no hay cabida. La situación nunca se ha restablecido después de María”, denunció el presidente de MIDA, quien señaló que cada semana las navieras dicen que se les quedan sin embarcar entre 200 y 300 vagones con destino a Puerto Rico. La cifra podría ser más alta, según Castro, pues ese número es el de los vagones que tenían reservación y no pudieron salir, pero hay otros que ni siquiera llegaron a tener una reservación.

Por su parte, Manuel Reyes, vicepresidente ejecutivo de MIDA, señaló que el tema de los inventarios es uno de los talones de Aquiles de la industria. Dijo que han discutido el tema en la Legislatura, pero la eliminación del impuesto a los inventarios no se incluyó en el proyecto de reforma contributiva que sometió el Ejecutivo. “Es un tema de desarrollo económico y de seguridad alimentaria. La isla necesita tener suficiente inventario de alimentos para hacernos menos dependiente de la carga marítima”, afirmó.

Menos variedad de alimentos

Señaló que ante la llegada de la nueva temporada de huracanes, la industria está “mejor preparada que el año pasado”, aunque lidian con varios retos. Una encuesta entre los socios de MIDA, realizada en abril, arrojó que el inventario ronda los 26 días, cinco días más que los que tenían antes de María. No obstante, el porcentaje de productos faltantes en las góndolas (“out of stock”) es más alto ahora, alcanzando el 22%, mientras previo al huracán rondaba el 15%. “No nos hemos normalizado a lo que teníamos antes de María y estamos tratando de apertrecharnos para esta nueva temporada”, expresó el vicepresidente ejecutivo, quien dijo que MIDA se ha reunido con las compañías navieras y con Manejo de Emergencias para intentar buscar una solución óptima a la situación.

Otro asunto relacionado con los inventarios es que en EE.UU. hay escasez de equipos de transporte, así como de camioneros, lo que agudiza el problema de alza en la demanda de productos debido a la reconstrucción del país. “Estamos tratando de arrojar luz sobre los múltiples problemas. Te puedo decir con certeza que no se ha normalizado el proceso de suplido. El 74% de nuestros socios dice que todavía tiene problemas con los suministros”, aseveró Reyes, quien lamentó que siendo Puerto Rico una isla, que depende en más del 85% de las importaciones, el país esté a ciegas en cuanto a lo que ocurre diariamente en el proceso de la cadena de suplido. Agregó que la Autoridad de Puertos se comprometió a conseguir la información de disponibilidad en los barcos.

Sobre qué hacer, MIDA recomienda que en una emergencia, como podría ser un huracán, se permita el levante automático de la carga, aún si el sistema electrónico de Hacienda estuviera fuera de servicio. Asimismo, los entrevistados enfatizaron que el gobierno debe tener un plan para activar la solicitud de exención a la Ley Jones tan pronto haya una amenaza de huracán. Pero sugieren que ese pedido sea de, por lo menos, tres a cuatro meses. “Si eso lo hubiéramos tenido cuando María, no tendríamos el problema que confrontamos a nueve meses del huracán”, dijo Castro.

La exención de diez días a las leyes de cabotaje que concedió el gobierno federal tras el paso de María permitió la entrada a la isla de, al menos diez barcos, que llegaron con combustible, arroz, agua y otros víveres.

“La realidad es que Puerto Rico necesita más capacidad de barcos. O entra otra naviera o las que hay tienen que aumentar su capacidad”, sostuvo Castro.

Si el problema con los inventarios se logra resolver, los puertorriqueños no sufrirán por falta de alimentos si llega un huracán, pues la industria cuenta con sistemas redundantes para transportar la mercancía a los supermercados, operar las tiendas y establecer comunicación, incluyendo con suplidores y empleados, aseguraron los entrevistados.


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