A.M. Best colocó la clasificación de fortaleza financiera de Triple-S Propiedad bajo revisión con implicaciones “negativas”. (semisquare-x3)
A.M. Best colocó la clasificación de fortaleza financiera de Triple-S Propiedad bajo revisión con implicaciones “negativas”. (Shutterstock)

Aunque hace aproximadamente un año, A.M. Best decía que el saldo del huracán María sería “manejable” para las aseguradoras de la isla, la firma dedicada a examinar la solvencia de ese sector parece cambiar su lectura de Puerto Rico al modificar la clasificación y sobre todo, la perspectiva futura de varias de estas empresas en la isla.

Las movidas más recientes de parte de A.M. Best se produjeron en el mes que acaba de finalizar. Esto, cuando la firma evaluadora de aseguradoras degradó a “débil” (C) la clasificación crediticia de Cosvi y aquella de Antilles Insurance Company a A-, lo que se considera excelente. En tanto, la firma degradó a la categoría “razonable” (B-) a Tower Bonding and Surety Company y cambió a negativa la perspectiva de la australiana en la isla, QBE Seguros.

De igual forma, A.M. Best colocó la clasificación de fortaleza financiera de Triple-S Propiedad bajo revisión con implicaciones “negativas”.

En junio pasado, A.M. Best también degradó a One Alliance Insurance Corporation a la categoría B, lo que se considera “razonable”.

En cinco informes separados, A.M. Best sostuvo que los cambios o revisiones crediticias responden a diversos factores, desde situaciones previas al huracán María como sería un reajuste en los modelos de negocios de estas empresas hasta el ciclo de pérdidas que experimentan las aseguradoras como secuela del ciclón.

La acción clasificatoria refleja el descenso significativo en el sobrante para los asegurados de Antilles, principalmente por dividendos sustanciales a los accionistas, pérdidas de capital no realizadas en los años 2014 y 2015 y el deterioro en desempeño de suscripción en los años más recientes”, reza la declaración de A.M. Best en el caso de Antilles, cuya perspectiva es negativa.

En síntesis, dijo la casa evaluadora, Antilles reconfigura su negocio antes inclinado al seguro compulsorio para autos hacia seguros residenciales que serán distribuidos a través de agentes independientes, en lugar de las agencias generales que poseen los bancos comerciales.

A.M. Best tiene algunas preocupaciones con la capacidad de Antilles de lograr economías de escala para que este producto sea rentable en un mercado tan retante”, agregó la firma.

Inyección particular

En el caso de QBE Seguros, la firma evaluadora solo cambió, de estable a negativa, la perspectiva de la aseguradora. La clasificación de solvencia financiera de QBE permaneció inalterada en el escalafón A-, que se define como excelente.

De acuerdo con la casa evaluadora, QBE Seguros tiene un estado de situación “adecuado”, mientras posee un perfil limitado de negocios y un programa de manejo deriesgos adecuado.

Sin embargo, la decisión de A.M. Best se produjo luego de que una afiliada de QBE, Equator Reinsurances, prácticamente le sirviera de rescate. Esto, pues Equator otorgó a QBE en la isla una garantía financiera limitada de reaseguro por $333 millones. La transacción aparece en el informe trimestral de la aseguradora del primer trimestre de este año ante la Asociación Nacional de Comisionados de Seguros (NAIC, en inglés) y esta se produjo luego de que una institución financiera en Puerto Rico emitiera una carta de crédito por otros $202 millones en favor de la reaseguradora. La transacción tuvo el aval del Comisionado de Seguros en mayo pasado, indica el reporte.

Mientras, en el caso de One Alliance, A.M. Best expuso su preocupación por la poca certeza en torno a un plan de recapitalización para la aseguradora.

“Las acciones crediticias se deben al declive significativo en el sobrante para los asegurados desde el inicio de operaciones, motivado por pobre desempeño operacional y suscripción (de seguros)”, indicó A.M. Best en el caso de One Alliance.

A un año de María

Al acercarse el aniversario del azote del huracán María, las determinaciones de A.M. Best parecen ser una nueva mirada a la situación que encaran las aseguradoras en la isla.

En octubre del año pasado, la casa evaluadora de aseguradoras planteaba que aunque las pérdidas asociadas al huracán María serían “grandes”, los estimados de pérdidas no excederían los límites de reaseguros adquiridos por las aseguradoras en la isla, lo que ahora no parece ser el caso. El Código de Seguros exige a un asegurador que compre para sí una cubierta de reaseguro, que le permita hacer contrapeso al riesgo que representa el pago de reclamaciones por un evento catastrófico.

Por meses, el regulador de seguros y la organización que representa el sector ha planteado que las aseguradoras tienen recursos suficientes para responder al saldo del desastre natural. Pero todavía comerciantes, juntas de condómines y el propio gobierno, lamentan que no han recibido paga adecuada por sus reclamaciones, mientras el número de firmas de abogados dedicadas a litigar reclamaciones de seguros continúa en ascenso.

El peso de María y la deuda

“Como resultado del aumento en pérdidas, las reclamaciones del huracán María excedieron subsiguientemente la protección disponible de reaseguro”, indicó A.M. Best al indicar que revisará la clasificación de Triple-S Propiedad.

A principios de agosto pasado, El Nuevo Día reportó que la filial de Triple-S Management tendrá que responder por sí misma a las reclamaciones de sus asegurados, pues las pérdidas asociadas al huracán María son tantas que el reaseguro que compró no es suficiente.

Según A.M. Best, “la magnitud de las pérdidas adicionales” que la aseguradora ha calculado en relación a las cantidades previamente divulgadas a la firma evaluadora, traen “mayor incertidumbre sobre la efectividad del programa de manejo de riesgo” de Triple-S Propiedad. La firma indicó que si bien la filial podría ser auxiliada por su matriz, no dará su nueva lectura de Triple-S Propiedad hasta que conozca su plan de negocios para salir a flote.

En tanto, en el caso de Cosvi, la degradación a la clasificación “débil” tiene su génesis en el impacto adverso que le ha supuesto el colapso de los bonos de Puerto Rico, como ha reportado antes extensamente El Nuevo Día.

La situación, según A.M. Best, apunta a que el rendimiento de las inversiones de Cosvi no será suficiente para cubrir las garantías de los planes asociados con su producto de anualidades. A lo largo de los años, en el caso de Cosvi, el impago de la deuda de Puerto Rico provocó que varias cooperativas de ahorro y crédito, dueñas de la aseguradora, e incluso, la Corporación de Seguro y Supervisión de Cooperativas (Cossec) le inyectara capital hace unos años.


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