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Los periodistas Rafael Lama y Joanisabel González analizan el plan fiscal revisado, en el que se proyecta un sobrante de $3,400 millones para el 2023

La   proyección económica   en la nueva revisión del Plan Fiscal    plantea un escenario muy optimista y dependiente de factores que no están en control de los puertorriqueños, como la transferencia de miles de millones de dólares del gobierno federal y desembolsos millonarios de las empresas aseguradoras.

La magnitud del optimismo depende de la óptica del que lo evalúe. El economista Vicente Feliciano, por ejemplo, se muestra dudoso de las proyecciones para los años posteriores al 2019. El también economista Antonio Fernós Sagebién percibe, por su parte, que los números son inconsistentes con la realidad puertorriqueña.

En las proyecciones se propone que la economía habrá terminado el año fiscal actual con una caída de 11% para sobreponerse con un crecimiento positivo de 8.4% en el año fiscal 2019. Proyecciones del Fondo Monetario Internacional estiman que las economías emergentes de India y China, que desde hace años figuran entre las economías de más rápido desarrollo del planeta, crecerán en el 2019 a tasas de 7.8% y 6.4%, respectivamente.

“Si es por esto (la nueva revisión del Plan Fiscal), ningún país en el mundo va a crecer más que nosotros. Ni India ni China crecerían más”, dijo Fernós Sagebién.

Feliciano, sin embargo, ve estas fluctuaciones como razonables. Sostuvo que la caída de la economía se debe a los daños causados por el huracán María y el lento restablecimiento del sistema energético de Puerto Rico. Estimó que una vez  se restaure el sistema energético, habrá normalidad en el tráfico comercial y la producción de bienes y servicios. Solamente esta normalización  llevará a la economía a crecimiento puesto que las comparaciones de crecimiento se hacen con el año anterior, cuya actividad comercial fue diezmada por los huracanes Irma y María.

 “El asunto en estos dos años es que mientras más fuerte sea la caída del 2018, más fuerte será la recuperación del 2019. La razón es sencilla: el 2018 se desplomó con María y la falta la electricidad. Con que en el 2019 no tengamos otro huracán y que haya electricidad, va a haber mejoría económica, no porque haya crecimiento real, sino porque la comparación es con el año anterior y la economía fue malísima ese año por el huracán”, dijo Feliciano.

Pero Feliciano se mostró dudoso con la idea de que durante los años siguientes al 2019 la economía se mantenga varios puntos porcentuales en terreno positivo.

 “Son crecimientos más altos que los que se había proyectado inicialmente”, dijo Feliciano.

 En el documento fiscal se justifican los cambios alegando que este sería el efecto de un aumento de $18,000 millones en la inyección de fondos federales en la economía por los próximos cinco años.

Repago de la deuda

De hecho, el documento fiscal propone que hasta se alcanzarán superávit primarios que, en promedio, rondan los $569 millones anuales. Este dinero, según Feliciano, es el que estaría disponible para el repago de la deuda de Puerto Rico. Se trata de un promedio menor al que se contemplaba en el plan fiscal que fue certificado en marzo del año pasado, pero mayor a la que se contemplaba en enero, cuando el gobierno sometió la primera revisión del documento fiscal.   

“Lo que dicen (en el plan fiscal) es que la cantidad de deuda que podemos sostener es de unos $600 millones de servicio a la deuda. Dice que se puede pagar algo entre los $10,000 millones y $20,000 millones y eso dista mucho del total de la deuda. Es obvio que la petición del gobierno de Puerto Rico a la JSF es que se hagan recortes significativos en la deuda. Ya la JSF ha seguido la línea de que, en efecto, se requieren cortes significativos. Habrá que ver lo que determine la juez (que atiende los casos de Título III o quiebra territorial, Laura Taylor)  Swain”, dijo Feliciano.

Inconsistencias

Fernós Sagebién, por su parte, cuestionó algunos detalles del documento fiscal. Por ejemplo, indicó que en un periodo de seis años, los recaudos del arbitrio que pagan las empresas foráneas de manufactura (Ley 154) acumula sobre $1,000 millones más que la versión  previa del plan fiscal.

   “No entiendo cómo cambia  y aumenta tanto con lo que ha pasado en este sector”, dijo el profesor universitario en referencia a los nuevos tributos federales sobre esta porción de la manufactura.

 Del mismo modo, indicó que las tasas de inflación que se proyectan en el documento fiscal parecen guardar similitud con las tendencias de los índices de precios que elabora la Junta de Planificación. De haberse usado estos datos como inflación, se habría incurrido en un problema grave de metodología, debido a  que este índice muestra una mirada muy limitada al comportamiento de los precios en el mercado.

Del mismo modo, opinó que, aun con la asignación de $16,000 millones o $18,000 millones por el gobierno federal para la reconstrucción de Puerto Rico y para el programa Medicaid, la inyección económica en los próximos años contiene mucha incertidumbre.

Explicó, por ejemplo, que una buena porción del dinero que se espera para la recuperación proviene de las compañías aseguradoras. “Hay que tomar en cuenta que muchas de las reclamaciones que se están haciendo se están denegando. También hay que ver el nivel de ajuste que hagan las aseguradoras”, mencionó.


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