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Río Grande - La bonanza económica que experimentará Puerto Rico en los próximos tres a cuatro años, producto de la inyección federal tras el paso del huracán María, podría esfumarse si el país no implementa las reformas estructurales que ha pospuesto por largos años, advirtió el economista Gustavo Vélez.

Vélez, quien fue uno de los oradores en el Segundo Foro Económico de Econo, celebrado el viernes para socios y suplidores de la cadena de supermercados, dijo que Puerto Rico podría recibir hasta $60,000 millones en un plazo de seis a ocho años, una cifra que permitiría “hacer un país nuevo”. Pero para ello, urge que se implementen medidas para levantar la economía local.

“Hay bonanza, pero tenemos que prepararnos para un país que va a tener muchos huracanes, más intensos y con mayor frecuencia”, dijo el economista, al tiempo que recordó que en el cuatrienio del gobernador Luis Fortuño se recibieron más de $7,000 millones en fondos ARRA, y cuando el dinero se acabó, la economía volvió a caer de inmediato.

Antes del huracán María, las proyecciones económicas de Puerto Rico eran negativas, pero se estima que el año fiscal 2019 que recién inició podría terminar en terreno positivo, gracias a la inyección federal y al pago de los seguros. El estimado de Vélez es que la economía crecerá entre 3.5% y 4% este año.

No obstante, señaló que para ello es necesario reformar el sistema energético, contributivo, educativo, social y laboral.

“Es crucial que se hagan las reformas que se han estado posponiendo por años, para que cuando se acabe el dinero en los años 2021 y 2022, el país se pueda levantar sobre sus propios pies y no tenga que depender de los huracanes para echar hacia adelante”, expresó.

A su juicio, la primera reforma a encaminar debe ser la reforma energética, de modo que se le ponga fin al monopolio de la Autoridad de Energía Eléctrica. Mientras, la reforma laboral debería ser una de las últimas en implementarse.

“Las reformas estructurales van a requerir sacrificio y serán dolorosas, pero hay que hacerlas. Si no se implementan, la economía volvería a caer y es probable que el gobierno federal nos deje de ayudar”, aseveró el economista.

Sobre la migración, indicó que ya el 80% de los que se fueron después del huracán están de vuelta en el país. “Si la gente que se fue percibe que esto va a mejorar, van a regresar”, dijo y agregó que es probable que no se materialice la proyección de que la población bajará a 2.8 millones de habitantes.

En cuanto a la industria de alimentos, manifesto que las ventas están más fuertes ahora que previo a María. Lo positivo es que la mayoría de ese dinero se queda en Puerto Rico, pues la industria de supermercados es dominada por empresas locales.  

El último trimestre del año 2017 cerró con un aumento en ventas de 17.5% en comparación con ese mismo periodo un año antes. Y la tendencia ha continuado este año.

“Las ventas van bien. Pero la pregunta es hasta cuándo se va a sostener ese aumento?”, cuestionó el economista, quien le recordó a la audiencia que la inyección adicional de $1,200 millones que envió el gobierno federal para los beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), dura solo un año. Esa es la razón por la que las ventas están en aumento.

Vélez auguró que habrá más consolidaciones en el sector de supermercados, lo que le dará más oportunidades al empresario local a seguir fortaleciendo su presencia en la industria, y por ende en la economía.

Por su parte, Ignacio Álvarez, presidente de Popular Inc. y otro de los ponentes, concurrió con el economista en que hacen falta ciertas reformas para darle más confianza al inversionista, entre las que mencionó la reforma de permisos, la energética y la laboral.

Señaló que el país necesita también que los empresarios locales inviertan más en sus negocios, y no tanto en productos financieros, como solían hacer en el pasado cuando “Puerto Rico se convirtió en un país de rentistas”.

Álvarez ve ahora un mayor dinamismo en el sector empresarial e indicó que después de María hay un 12% de aumento en el gasto promedio por transacción en tarjetas de crédito y débito por parte del consumidor.

Aunque dijo que la inversión extranjera es importante y reconoce que hay interés de chinos, latinoamericanos y estadounidenses en invertir en Puerto Rico, afirmó que “todas las economías del mundo dependen de sus empresarios locales. Y el futuro de Puerto Rico dependerá de que podamos trabajar juntos”. Añadió que la cadena Econo es un buen ejemplo de ello.


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