La UPR sigue entre las alternativas más económicas, aun cuando el precio por crédito aumentó de $56 a $115 en agosto de 2018. (semisquare-x3)
La UPR sigue entre las alternativas más económicas, aun cuando el precio por crédito aumentó de $56 a $115 en agosto de 2018. (Vanessa Serra Díaz)

Miles de jóvenes se graduarán este mes de escuela superior. Cuando lancen sus birretes al aire, comenzará una nueva etapa en sus vidas que en muchos casos los llevará a la universidad. Pocos pensarán en el costo de sus estudios.

Es un costo que en los últimos años ha cobrado notoriedad porque lleva a padres e hijos a endeudarse, ya sea refinanciando sus hogares o tomando préstamos, sobre todo si no pudieron prepararse con tiempo para el impacto al bolsillo.

En Estados Unidos, la deuda pendiente de préstamos estudiantiles fue de $1.46 billones (“trillions”, en inglés) el último trimestre de 2018, un alza de $15,000 millones respecto al trimestre anterior, de acuerdo con el más reciente informe del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. El 11.4% de esa deuda tenía retrasos de 90 días o más.

Para Puerto Rico, las cifras más recientes son de un informe de Casa Blanca publicado en 2015, según el cual 332,000 personas en la isla tenían préstamos estudiantiles, cuya deuda total ascendía a $5,987 millones.

Por eso, la consejera universitaria certificada Eileen Pérez recomendó que “un papá con nenes chiquitos debe estar pensando en que debe poner en el banco, si lo puede lograr, al menos $30,000 anuales por cuatro años (para un total de $120,000) si los quiere mandar a una universidad en Estados Unidos”.

Para quienes se quedan en la isla, no es secreto que la Universidad de Puerto Rico (UPR) sigue entre las alternativas más económicas, aun cuando el precio por crédito aumentó de $56 a $115 en agosto de 2018. El costo de matrícula y cuotas ascendió a $4,282 por 34 créditos de bachillerato durante el año académico 2018-19. Si el alumno residió dentro del Recinto de Río Piedras, por ejemplo, se suman $3,655 para totalizar $7,937.

Las privadas suelen tener costos más elevados, como la Universidad del Sagrado Corazón (USC), en Santurce, donde en 2018-19 la matrícula y cuotas costaron $8,000, que con $3,100 de residencia dentro del recinto totalizó $11,100.

Esos no son los únicos gastos que hay que asumir durante un año de estudios. Según estimados de la Fundación Kinesis, entidad sin fines de lucro que ayuda a estudiantes a ingresar y permanecer en la universidad, un alumno en la isla puede llegar a invertir $2,200 en libros y materiales, $1,800 en transportación, $6,000 en alimentos y $1,500 en gastos personales, que suman $11,500.

Cuando se añaden, por ejemplo, a los $7,937 de matrícula, cuotas y hospedaje de la UPR, el costo total de un año de estudios sube a $19,437. En el caso de la USC, el total es de $22,600 por año. Un bachillerato se suele completar en cuatro años y es común que las universidades aumenten sus tarifas periódicamente. La UPR tiene previsto cobrar $124 por crédito comenzando en agosto de 2019.

Más caro estudiar en EE.UU.

Para los que deciden estudiar en Estados Unidos, el impacto al bolsillo es mayor. “Allá las universidades pueden comenzar en $15,000 al año (por matrícula y cuotas), pero son muy pocas las que tienen esos precios. La mayoría fluctúa entre $20,000 y $75,000, con $55,000 como promedio”, informó Pérez.

En una institución estatal como Florida International University (FIU), la matrícula y cuotas fueron de $18,954 para quienes residen fuera del estado. Las universidades en Estados Unidos suelen contar con un plan de alimentos para quienes se hospedan, que en conjunto con el hospedaje ascendió a $10,882 en el caso de FIU, para totalizar $29,836 para el año 2018-19, según datos del Centro Nacional de Estadísticas de Educación (NCES, en inglés) del Departamento federal de Educación.

Los costos aumentan cuando se trata de una institución privada, como el Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde la matrícula y cuotas fueron $51,832 durante el año académico que está por terminar, lo que sumado a $15,510 de hospedaje y alimentos da $67,342.

Si esa institución privada es una de las ocho universidades de élite que forman parte del llamado “Ivy League”, los precios suben aún más. En Yale, la matrícula y cuotas costaron $53,430 el año 2018-19, la residencia y el plan de alimentos costó $16,000, para un total de $69,430.

“Adicional se añaden los costos de los vuelos hacia y desde Estados Unidos, transportación terrestre, ropa, libros, materiales, alimentos y otros gastos”, apuntó Indra Robles, fundadora de Career and College Advisory Center, en San Juan.

Gastos adicionales

Pero los gastos no se limitan a los estudios y la vida universitaria, ya que los procesos de solicitud de admisión también impactan el bolsillo. Exámenes como el SAT, requerido por instituciones educativas en Estados Unidos, o la Prueba de Admisión Universitaria, mejor conocida como prueba del College Board y requerida por universidades en la isla, rondan los $50. Hay campus en Estados Unidos que exigen a los hispanohablantes el TOEFL, una prueba estandarizada de dominio del inglés, que puede costar $180. Asimismo, cada universidad puede requerir un pago junto a la solicitud de admisión, que fluctúa entre $30 y $80, según Pérez.

Quienes interesan enviar a sus hijos a estudiar a Estados Unidos suelen acudir a consejeros universitarios independientes, que brindan a los jóvenes asesoría en selección de carrera y de universidad, así como ayuda en los procesos de solicitud de admisión y de ayudas económicas. Según Robles, los consejeros pueden cobrar entre $50 y $200 por hora u ofrecer paquetes de entre $800 y $10,000 que incluyen varios servicios.

Para lidiar con lo que cobran las universidades, es importante llenar la solicitud federal de ayuda económica estudiantil FAFSA. “Es una herramienta para determinar la contribución familiar estimada; es decir, lo que la familia, de acuerdo con los ingresos reportados en su planilla, puede contribuir al pago de la educación postsecundaria del estudiante”, informó Pérez.

La FAFSA sirve para determinar elegibilidad a la beca federal Pell, cuyo tope actual es de $6,195 por año. “Aunque el estudiante cualifique para la beca completa, la Pell ya no cubre toda la matrícula en universidades privadas”, apuntó Pérez.

José Enrique Fernández, presidente de Kinesis, dijo que uno de los servicios que ofrece la fundación a jóvenes de alto aprovechamiento académico y escasos recursos consiste en que, cuando uno es admitido en una universidad en Estados Unidos, inician conversaciones con la institución para ver qué becas le pueden ofrecer. Una vez la universidad informa cuánto del costo total del año de estudios va a cubrir, Kinesis aporta el monto restante.

Lo importante, de acuerdo con Pérez, “es estar informado para tomar decisiones inteligentes y en mejor bienestar del estudiante”.


💬Ver 0 comentarios