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El economista Gustavo Vélez fue uno de los oradores del foro de Empresarismo auspiciado por el Colegio de Contadores Públicos Autorizados de Puerto Rico. (Juan Luis Martínez)

En Puerto Rico se están dando dos procesos paralelos, a nivel fiscal y económico, que deberían ayudar a crear oportunidades de inversión, y contribuir al fortalecimiento de la clase empresarial nativa, a juicio del economista Gustavo Vélez.

Uno de esos procesos es el de la reconstrucción de la isla, el cual inyectará entre $30,000 y $40,000 millones durante los próximos cinco años, según los estimados de Vélez, presidente de la firma Inteligencia Económica. Esos fondos provendrán mayormente del gobierno federal -entre el 50% y 75%-, a través de programas como FEMA, mientras otra porción se recibirá por parte de las compañías de seguros, según el economista.

Esa inyección de dinero va a crear un dinamismo en ciertos sectores, como el de la construcción, las ferreterías, autos, contratistas y mueblerías.

Además de la construcción y reconstrucción de viviendas, Puerto Rico necesita mejorar la infraestructura vial -carreteras, puentes, etc.- y diseñar un nuevo sistema de energía eléctrica, que incluya alternativas de energía renovable, dijo el economista, quien fue uno de los ponentes en el foro de Empresarismo, auspiciado por el Colegio de Contadores Públicos Autorizados de Puerto Rico.

“Ese dinamismo permitirá que el año fiscal 2018 cierre con un crecimiento económico modesto”, afirmó. Explicó que sus modelos econométricos apuntan a que la economía podría terminar en terreno positivo, con un 2.4% de crecimiento estimado.

No obstante, aún hay muchas variables que podrían desviar dicho estimado e incluso dejarlo en terreno negativo, aclaró el economista. “Esos números podrían cambiar en la medida que se dilate el desembolso de fondos federales, y se retrasen los esfuerzos de energización del país y los trabajos de reconstrucción”.

Para que en este año fiscal se produzca el cambio al lado positivo, Vélez estimó que deberían llegar entre $8,000 y $9,000 millones. Añadió que será en el próximo año fiscal cuando se reciba la cantidad mayor de fondos, cifra que podría rondar 30%.

Paralelo al proceso de reconstrucción del país, debería haber un rediseño del aparato productivo y de las estrategias de los negocios. “Yo como empresario tengo que entender el nuevo entorno en que voy a operar y los lineamientos macroeconómicos”, sostuvo. Entre esa nueva realidad mencionó: un gobierno más pequeño, una población menguada en la que habrá menos de tres millones de habitantes, un mercado con menos poder adquisitivo y un país en el que gran parte de su población es envejeciente.

Asimismo, la reforma contributiva federal también va a afectar la capacidad de atraer y retener a las compañías de manufactura. A eso se le suma que los detallistas multinacionales están reduciendo los espacios y su presencia en la isla.

En esa coyuntura, es que él ve a las empresas nativas fortalecerse. “La pequeña y mediana empresa debe jugar un papel de liderazgo en la economía de Puerto Rico. Ya se están posicionando, muchas han comenzado a exportar, buscando riqueza afuera para traerla al país, como lo son El Mesón Sandwiches y Casa Febus. Debería haber muchos más de esos y que las pymes llenen el vacío que dejen las cadenas multinacionales”.

Sugirió a los empresarios que estudien y entiendan estos cambios, y evalúen cuáles son sus áreas de fortaleza y las oportunidades que tienen para crecer. “Después de PROMESA, el gobierno ya no será tan paternalista, omnipresente ni generoso como lo había sido. Eso ya no es viable porque el gobierno no tiene recursos”.

Los empresarios deben evaluar además el rol de la tecnología en sus negocios. “La tecnología ha afectado la manera en que el sector detallista hace negocios. Ya no hace falta tener una tienda grande para vender mucho”.


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