Billy Goat Tavern en Chicago es uno de los negocios que ha demandado a su aseguradora por no cubrir las pérdidas ocasionadas por el cierre forzoso para contener la pandemia. ( Archivo)

CHICAGO — Bajo un paso elevado de la Avenida Michigan de Chicago hay un bar y restaurante que inspiró una escena de “Saturday Night Live” protagonizada por John Belushi y Bill Murray. Antes estaba abarrotado, pero el dinero que está perdiendo la Billy Goat Tavern durante el brote de coronavirus no es ninguna broma.

La taberna y millones de otros negocios cerrados en todo el país han acudido a sus aseguradoras para ayudar a recuperarse de las pérdidas tras los cierres ordenados por el estado, y que en total podrían superar los 300.000 millones de dólares al mes. Pero en su mayor parte, las aseguradoras han rechazado las solicitudes, de modo que Billy Goat se sumó a la creciente lista de negocios, desde barberías a casinos, que demandan a las compañías de seguros para obligarlas a pagar.

“Estos negocios pasan por sus momentos más difíciles y acuden a su aseguradora para recibir aquello por lo que pagaron”, dijo Chris Esbrook, abogado de la emblemática taberna, que abrió en 1934 y, según la leyenda, maldijo a los Cachorros de Chicago.

Las aseguradoras alegan que sus pólizas para desastres por causas humanas o naturales no cubren brotes virales que paralizan la economía, y sin duda habrá batallas legales de altos vuelos en los tribunales de todo el país. Lo que está en juego podría ser la supervivencia de miles de negocios si las aseguradoras no pagan, y la insolvencia de grandes compañías de seguros si lo hacen.

“Los brotes de pandemia no están asegurados porque son inasegurables”, dijo este mes David A. Sampson, presidente de la American Property Casualty Insurance Association, un grupo del sector.

No hay ingresos para la Billy Goat, que antes recibía cientos de turistas al día, incluidos algunos que recuerdan los diálogos de una escena de SNL en la década de 1970.

Hasta 30 millones de pequeños negocios que tratan de sobrevivir con pocos o ningún ingreso podrían declarar siniestros relacionados con el virus, solicitando compensaciones por valor de hasta 430.000 millones de dólares, según la asociación de aseguradoras. Esas cifras sin precedentes serían varias veces más grandes que las solicitudes presentadas tras los ataques del 11 de septiembre.

Se espera que las aseguradoras sigan rechazando la gran mayoría de las peticiones, lo que a su vez desencadenaría oleadas de demandas de negocios en casi cada localidad y ciudad de Estados Unidos. Ese frenesí legal podría agravar los retrasos por casos acumulados en los tribunales cuando reabran al remitir la pandemia.

Por ahora se han presentado docenas de demandas, como la de los casinos de la Choctaw Nation en Oklahoma o la del bufete de abogados en Los Ángeles del abogado de celebridades Mark Geragos.

“Pagas un seguro durante décadas precisamente por lo impensable, y cuando ocurre, estas compañías de seguros hacen lo inconcebible” al rechazar las solicitudes, dijo Geragos al Hollywood Reporter.

Obligar a las aseguradoras a pagar cientos de miles de millones de dólares podría mermar con rapidez los $800,000 millones reservados para cubrir futuras pérdidas en viviendas, autos y otros seguros, según la asociación del sector.

El abogado de la taberna Billy Goat, que se expandió para abrir locales en todo Chicago, dijo sentir poca lástima por las aseguradoras.

“Su negocio es vender seguros a la gente precisamente para esta clase de situación”, dijo Esbrook. “Ahora no pueden lamentar que son pobres cuando se presenta la misma situación para la que están asegurando”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, empatizó hace poco con las empresas que pedían a las aseguradoras que pagaran la cobertura por interrupción de negocio.

“Cuando por fin la necesitan, la aseguradora dice ‘No vamos a pagarlo'”, dijo en una conferencia de prensa del equipo que combate el coronavirus. “No podemos dejar que eso pase”.

Se están registrando conflictos similares en Europa y Asia, aunque no es probable que allí se produzca el aluvión de demandas en Estados Unidos, un país propenso a los litigios.

La cuestión en muchos casos dependerá de si la presencia del virus en un negocio o sus cercanías puede clasificarse como daño físico directo, algo que quedaría cubierto claramente. Es una pregunta que los tribunales no han respondido de forma clara.

La Corte Suprema de Pensilvania podría haber ayudado sin saberlo a los empresarios a defender sus reclamaciones cuando respaldó una orden estatal de cerrar los negocios no esenciales durante la pandemia, comparando el coronavirus con los huracanes en su decisión.

“La pandemia del COVID-19 es, según todas las definiciones, un desastre natural y una catástrofe de enormes proporciones”, indicó la corte en su opinión mayoritaria.

Las aseguradoras dicen que la mayoría de las pólizas que cubren interrupciones no anticipadas en las operaciones de un negocio excluyen de forma específica las pandemias. Esas excepciones se hicieron más habituales tras el brote de SARS a principios de la década de 2000, que castigó el tejido empresarial en partes de Asia.

La compañía demandada por Billy Goat, Society Insurance, no respondió a un mensaje pidiendo comentarios.

Una nota a los tenedores de seguros en el sitio web de Travelers Indemnity, la aseguradora a la que demanda Geragos, parece un rechazo generalizado a las peticiones de cobertura por los cierres del virus porque no son “resultado de una pérdida o daño físico directo”. También menciona las exclusiones por virus de sus pólizas.

Pero según los abogados de las empresas, estas exclusiones no implican que los negocios no tengan reclamaciones válidas. Y señalan a cláusulas distintas que obligan a las aseguradoras a pagar cuando el gobierno interviene en una emergencia y ordena cerrar a las empresas.

Además, legisladores estatales en lugares como Illinois, Nueva York y Nueva Jersey han propuesto leyes que ordenan a las aseguradoras a aceptar las peticiones de negocios por daños asociados al coronavirus, en algunos casos incluso si sus pólizas excluyen las pandemias.

Los defensores de la industria dicen que esas órdenes podrían dejar al sector sin fondos para pagar siniestros durante la próxima temporada de huracanes o cuando se produzcan otros desastres naturales inevitables. Las leyes, afirman, también socavarían la legislación sobre contratos de la que depende el mercado libre.

“Si cargos electos obligan a pagar por los siniestros que fueron excluidos, nunca amortizados y por los que nunca se recaudó ninguna prima, habrá resultados catastróficos”, dijo Charles Chamness, presidente de la National Association of Mutual Insurance Companies.


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