A pesar de que la disponibilidad de productos orgánicos locales sigue siendo bien limitada, los consumidores los buscan movidos por patrones de consumo saludable. (Suministrada)

Puerto Rico no está ajeno al creciente interés por mejores prácticas para preservar la salud; como parte de ese esfuerzo, hay en el país un aumento en el consumo de productos agrícolas orgánicos y agroecológicos.

Aunque no existen cifras oficiales sobre la capacidad actual de los cultivos orgánicos en la isla, el consenso entre los participantes del sector agrícola es que la demanda por estos productos va en aumento. Aun así, este tipo de producción en Puerto Rico representa un porcentaje bien mínimo de la actividad agrícola del país.

Las cifras dependen de quién ofrezca el estimado. Según el presidente de la Asociación de Agricultores, Héctor Cordero, el sector no excede el 1% de la producción agrícola total de Puerto Rico. El Departamento de Agricultura, por voz de su secretario, Carlos Flores, indicó que no tienen estadísticas, pues hasta ahora la agencia no ha separado los datos de la agricultura orgánica de los del resto de los cultivos.

En muchos países, particularmente en Europa y Estados Unidos, existen subsidios para estas cosechas, como la compensación por pérdidas durante el tiempo que toma que el producto se clasifique como orgánico, apoyo para la creación de infraestructura y para compra de maquinaria.

Desde 2003 existe en Puerto Rico una Ley de Productos Orgánicos (Ley 228 de 2003), que establece un programa de certificación que aplica solo a siembras producidas bajo un sistema de agricultura que ocurre en terrenos vírgenes, sin fertilizantes o pesticidas artificiales. Son productos procesados, empacados, transportados y almacenados sin el uso de preservativos artificiales, colorantes y otros aditivos.

Los productos agroecológicos comparten esas características, pero se extiende a prácticas de conservación de suelo y el medio ambiente e incluye la integración comunitaria como parte del proceso productivo.

Generalmente, se consideran estos productos más sanos y saludables por la ausencia de químicos en su cultivo y procesamiento, pero resultan más costosos para el consumidor. Su siembra se considera menos eficiente en términos del uso de terrenos y esa es, en parte, la razón por la que es mayor el precio de los productos.

Al presente, y a pesar de la existencia de la ley y de disposiciones federales que requieren una certificación para reclamar que un producto es orgánico, en la isla hay apenas dos o tres fincas que tienen tal certificado, aseguró Flores.

“La agricultura orgánica en Puerto Rico no ha avanzado lo que nosotros quisiéramos que avanzara, pero sí se ha visto un avance en lo que es la agricultura agroecológica”, sostuvo el secretario.

Afirmó que en el caso de los agroecológicos, muchos productores pequeños combinan técnicas de agricultura tradicional y orgánica y la agencia les está incluyendo en sus programas. “Ampliamos la cobertura del seguro agrícola para incluir fincas de una cuerda como mínimo; ahí entraron cerca de 200 productores y muchos son agroecológicos”, añadió.

Los productos orgánicos y agroecológicos que más se siembran en la isla son los vegetales -que incluyen albahaca, lechuga, tomate, zanahoria, cilantro y pimiento, entre otros-, aunque hay frutas como guineos y papayas.

Cordero, por su parte, sostuvo que la agricultura orgánica es un sector pequeño. “Es un modo de obtener sus alimentos, pero cuando profundizamos no hay mucha diferencia entre la agricultura orgánica y la tradicional que no sea cómo el agricultor ha manipulado el alimento”, señaló. Explicó que las plantas necesitan nutrientes que el productor orgánico suple de la descomposición de materias orgánicas, mientras que el tradicional los obtiene de fuentes orgánicas y de fuentes sintéticas.

Manuel Bey, director ejecutivo de la Cooperativa Orgánica Madre Tierra, sostiene que la agricultura orgánica tiene rol protagónico en el estilo de vida saludable que debe llevar una persona. “Nosotros estamos apelando a lo no convencional. En vez de enfocarnos en la cantidad, nos enfocámos en la calidad. La agricultura orgánica está apelando a llevar una calidad de vida saludable al ciudadano que lo consume”, indicó.

Considera que hay un incremento en su consumo. “Está llegando el auge por la preocupación de las personas por su salud y también porque organizaciones como la nuestra les brindan esa opción más palpable, más viable, más real”, comentó el experto.

Resaltó que los mercados que realiza la cooperativa en la placita Roosevelt en Hato Rey permiten a los ciudadanos establecer contacto con ese tipo de producto. “Nuestros productores son de toda la isla. Aquí es donde se encuentran”.

José Mulero, gerente de Desarrollo de Productos de Caribbean Produce Exchange, el principal distribuidor de productos agrícolas del país, afirma que la agricultura orgánica va en crecimiento y lo atribuyó a que “la gente está tomando más conciencia de comer saludable y hay mayores ofertas de productos orgánicos, por lo que los precios bajan”.

Confirmó que la empresa está trabajando producto orgánico cosechado en Puerto Rico y mencionó entre estos varios tipos de lechuga y los que elabora la empresa “Yummi Pick”, que incluyen la arúgula, el “kale” y la espinaca.

“En el producto orgánico hay frutas, hay zanahorias, manzana, pero la mayoría de estos productos vienen del extranjero. El 80% viene de California, algo de la costa este de Estados Unidos y también de México”, señaló.

Sobre la proporción del producto local, indicó que “aunque está creciente, representa un 5% como mucho”. Predijo que la demanda seguirá creciendo y con ello, la producción local.

Por su parte, Produce! es una plataforma atada a tecnología que conecta productores locales con consumidores, mediante una suscripción de comida 100% producida en Puerto Rico, explica su portavoz, Cristal Díaz.

“Nuestro mayor enfoque es en el agricultor local de todos los ramos, aunque no es secreto que tenemos una inclinación por apoyar a fincas pequeñas y medianas que utilizan un proceso agroecológico”, señaló la propietaria de la finca orgánica y hospedería El Pretexto, en Cayey.

Explicó que la razón por la que prefieren ese tipo de finca es “porque además de que el consumidor recibe un producto de mejor calidad, que no está contaminado químicamente, está apoyando una finca que le paga bien a sus empleados, que todo el mundo tiene calidad de vida y que redunda en un impacto no solo de consumo del producto local, sino también en un impacto social”.

Aseguró que el reclamo por productos libres de pesticidas es cada vez es más fuerte debido a una mayor conciencia del impacto de la alimentación en la salud.


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