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En una primera ronda, Trump impuso un 25% de arancel sobre el acero y un 10% al aluminio, los cuales entraron en vigor el 1ro de junio.

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La guerra comercial que libra el presidente de Estados Unidos contra China impactará a Puerto Rico, justo en momentos en que el país intenta reconstruir su infraestructura y lucha por salir del estancamiento económico que le agobia desde hace más de una década.

Aunque todavía muchas empresas no tienen claro el alcance del impacto o hasta cuánto puede perjudicarles las directrices de Donald Trump, algunos entrevistados aseveraron que le restará competividad a la isla.

Edmundo Rodríguez, presidente de la firma de corredores de aduanas Néstor Reyes, Inc., advirtió que los aranceles que impuso el gobierno de Estados Unidos representan aumentos sustanciales en el costo de las materias primas. La firma Néstor Reyes maneja las transacciones de importación y exportación de más del 40% de las empresas en Puerto Rico.

En una primera ronda, Trump impuso un 25% de arancel sobre el acero y un 10% al aluminio, los cuales entraron en vigor el 1ro de junio. Este arancel aplica, no solo a China, sino a Canadá, México y la Unión Europea, entre otros países.

“Ya está impactando”, aseveró Rodríguez, quien dijo que uno de sus clientes ha pagado cientos de miles de dólares adicionales en apenas tres embarques.

Por su parte, Ignacio Muñoz Guerra, presidente de la empresa AutoPak en Caguas, especializada en el diseño y manufactura de maquinaria automatizada, sostuvo que ya ha recibido llamadas de suplidores de materia prima en las que le han notificado aumentos en las órdenes. “Un suplidor de acero inoxidable ya nos subió el precio entre 2% y 4%.  Y otro que nos suple los transportadores (‘conveyors’) nos avisó que pondría un ‘surcharge’ (recargo) de 2.5% a las órdenes de junio”, dijo Muñoz Guerra.

El empresario teme que los costos sigan en aumento si Trump continúa con esta política comercial. No obstante, confía en que no sea víctima de la misma, pues sus competidores son compañías estadounidenses, las que también tienen que cumplir con dicha directriz federal. 

Mientras, Iván Baéz, portavoz de Walmart en Puerto Rico, señaló que la megacadena ha observado el aumento en los costos de productos de metal y aluminio.

En la reconstrucción de las tiendas hemos visto un aumento de 30%, aunque lo atribuímos a varios factores”, dijo Báez. Entre ellos mencionó que como la isla fue devastada por el huracán María, la demanda por materiales de construcción ha aumentado, y por ende, los precios. Otros factores incluyen la condición de isla que supone que hay que traer todo por barco o avión, y el propio impacto de los aranceles de Trump.

“La empresa farmacéutica se va a afectar por el aluminio que utiliza en sus empaques. Todas las ventanas y puertas en aluminio, las puertas corredizas y las piezas en acero también van a costar más caras. Estamos hablando de millones de dólares que encarecerá la materia prima y redundará en la falta de competitividad de la isla”, sostuvo por su parte, el presidente de Néstor Reyes, Inc.

“Va a impactar a la construcción y todos los esfuerzos de reconstrucción se van a afectar porque los costos van a aumentar. El dinero es el mismo, por lo que es menos lo que se podrá reparar”, manifestó Rodríguez.

Para él, la acción de Trump pone en riesgo los empleos estadounidenses que busca proteger, lo que es una contradicción en sí misma, pues encarece las operaciones de las compañías estadounidenses y pone en peligro sus empleos.

Sin embargo, en el caso de Puerto Rico es peor, según el experto en temas arancelarios, pues al ser una isla está sujeta al pago de fletes al recibir la materia prima y al enviarla como producto terminado.

“La base de la manufactura es la exportación”, expresó al tiempo que indicó que, si una empresa decidiera manufacturar en República Dominicana en vez de Puerto Rico, estaría exenta de pagar ese arancel. “Nos pone en una posición de desventaja muy difícil”, y agregó que los estados si se compran y venden entre sí, tampoco tienen que pagar flete.

Trump anunció la semana pasada la imposición de otro arancel de 25% a importaciones de productos chinos, valoradas en $50,000 millones. Suman más de 1,000 los productos gravados, y a la mayoría de ellos (818 productos), el arancel les aplicará a partir del 6 de julio, con un valor estimado de $34,000 millones anuales; mientras, para los restantes productos (284) no hay fecha aún de la entrada en vigor y el volumen de importaciones ronda los $16,000 millones.

China representa la mayor parte del desequilibrio comercial estadounidense, con $375,000 millones sobre un total de $556,000 millones el año pasado.  El gigante asiático ha amenazado con tomar represalias contra los productos estadounidenses. A los aranceles de acero y aluminio respondió con la misma moneda, imponiendo aranceles a los productos estadounidenses de vino y cerdo.

Esta semana Trump fue más lejos aún y dijo que aumentará en $200,000 millones adicionales los aranceles a productos chinos. 

Rodríguez recomendó a las empresas impactadas en Puerto Rico a que soliciten una exclusión al Departamento de Comercio federal en o antes del 6 de julio, cuando entrará en vigor el arancel de 25% a los productos chinos. Agregó que hay una empresa de dispositivos médicos que ya ha solicitado dos exclusiones de aluminio.


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