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Una de las tareas que tiene en el tintero Rosanna Torres, para esta sesión congresional, es presionar a favor de resolver el abismo fiscal al que se enfrenta el sistema de salud de Puerto Rico. (GFR Media)

Washington - Desde su puesto de directora de la Oficina de Washington, la puertorriqueña Rosanna Torres, tiene la encomienda de ampliar la presencia del Centro para una Nueva Economía (CNE) en los debates del gobierno federal sobre Puerto Rico y crear, además, una oferta cultural para la diáspora boricua de ésta zona.

Torres asumió en agosto pasado la tarea de ampliar la oficina del CNE en la capital estadounidense, que hasta entonces operaba virtualmente.

Han tenido participación importante en debates recientes sobre los asuntos de la isla en el gobierno federal. Pero, ahora quieren que el Congreso, por ejemplo, aumente las consultas al CNE sobre los temas de la isla cuando decida examinarlos a fondo y en audiencias públicas.

“El CNE viene desde una perspectiva bien objetiva e independiente”, dijo Torres, quien antes fue asesora de la congresista demócrata Nydia Velázquez (Nueva York), del ex consejero del Tesoro Antonio Weiss y funcionaria de la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB, por sus siglas en inglés), entre otras cosas.

Para ayudarles en sus objetivos, el CNE ha contratado a la firma de cabildeo Brownstein-Hyatt-Farber-Schreck, que, según Torres, tiene buenas relaciones con la mayoría republicana del Senado y como director de Política Pública a Nadeam A. Elshami, exjefe de gabinete de la ahora portavoz Nancy Pelosi.

A corto plazo, el CNE coincide con los esfuerzos de las autoridades de Puerto Rico y los demócratas en echar hacia delante la asignación de $600 millones en fondos de emergencia que la mayoría de la Cámara baja espera aprobar esta semana, para ayudar a mitigar las necesidades creadas a raíz del huracán María.

Presionará además en esta sesión del Congreso a favor de resolver el abismo fiscal al que se enfrenta el sistema de salud de Puerto Rico, de cara a julio de 2020, debido al agotamiento de los fondos de emergencia de Medicaid aprobados en 2018.

También incluye entre sus prioridades la extensión a Puerto Rico de los créditos federales por ingresos devengados (EITC) y niños dependientes (CTC), dos iniciativas que han apoyado principalmente líderes demócratas y el gobierno de la isla.

En momentos en que el presidente del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes, el demócrata Raúl Grijalva (Arizona), ha indicado que evaluará la posibilidad de imponer una especie de “Inspector General” para supervisar la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y su proceso de privatización, el CNE organiza para el mes de marzo una conferencia en San Juan sobre los temas de energía y promover una “visión de futuro” para el sistema energético de la isla. “Reimaginar un sistema distinto tardará muchos años”, dijo.

Torres sostuvo que reconocen que el Congreso “dicta” muchos de los temas que son posibles trabajar y que en Washington, como ocurrió con la ley Promesa ante el inminente impago de la deuda pública, “se dejan llevar por los distintos abismos fiscales que hay, especialmente con Puerto Rico”.

Durante el debate de la ley Promesa, Torres era asistente de Weiss. Al Tesoro llegó en diciembre de 2015 por gestión propia. Entonces, laboraba para OMB y ante el hecho de que el debate fiscal estaba centrado a nivel del Ejecutivo, en el Tesoro, solicitó una plaza en ese departamento.

Para entonces, el secretario del Tesoro, Jacob Lew, había reclamado al Congreso una reestructuración abarcadora de la deuda pública, supervisión sobre sus finanzas, caminar hacia el pleno acceso al programa Medicaid, y a los créditos EITC y CRC.

“Le mencioné a mi jefe (en OMB), mi interés en ser una voz puertorriqueña dentro de ese debate”, dijo. La imposición de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) que controla las finanzas públicas fue un “momento muy difícil”, indicó, pero considera que su rol fue “tratar de suavizar un poco el impacto”.

Las primeras versiones de Promesa, sostuvo, “eran terribles”.

Desde entonces, dijo, en el Tesoro, la alta oficialidad preguntaba cuál era la opinión del CNE sobre los asuntos de envergadura para la economía de la isla. Y ella se planteaba la posibilidad de trabajar en una organización como el CNE.

Aunque pasó luego por la oficina de la congresista Velázquez, Torres sostuvo que por su formación en estadística, nunca pensó en que entraría en la política.

A corto plazo, Torres tiene la encomienda de abrir una oficina independiente del CNE en la zona de Georgetown, después de haber trabajado desde un escritorio en una oficina cerca del Tesoro y la Casa Blanca.

Pero, el CNE quiere ir más allá de los debates formales sobre la economía de Puerto Rico y servir de una especie de “embajada” cultural para la isla y su diáspora. No tienen definido aún cómo hacerlo, pero la presentación de libros y películas que expliquen “nuestra historia” son opciones. En estos tiempos, reconoció Torres, “hay que buscar cómo atraer al público”.


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