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La diferencia más significativa entre la Isla y Detroit estriba en la escala y dimensión de la crisis fiscal y económica del territorio estadounidense. (Archivo)

Aunque el proceso de renegociación de la deuda de Detroit supuso un nuevo punto de partida para la meca automotriz, el contexto en que la ciudad logró un alivio de unos $7,000 millones no es comparable a la complejidad de la deuda de Puerto Rico y mucho menos al marco legal en que el territorio estadounidense negociará con sus acreedores.

De acuerdo con el abogado Carlos Rodríguez Vidal, si bien existen tangencias en los factores que condujeron a ambas economías hacia una crisis fiscal, en el caso de Puerto Rico los prospectos para obtener recortes sustanciales en su deuda pública no son necesariamente favorables. “No debe quedarle duda a nadie que la ley federal tiene un fin principal de que Puerto Rico cumpla con sus obligaciones con los acreedores”, indicó el socio del estudio legal Goldman Antonetti & Córdova, haciendo referencia a la Ley para la Supervisión, Gerencia y Estabilización Económica de Puerto Rico (PROMESA, en inglés).

Rodríguez Vidal explicó que la diferencia más significativa entre Puerto Rico y Detroit estriba, particularmente, en la escala y dimensión de la crisis fiscal y económica del territorio estadounidense.

De acuerdo con el abogado, aún cuando la deuda de la Isla es significativamente más alta que Detroit, PROMESA no concedió a Puerto Rico remedios que sí están disponibles para las jurisdicciones municipales a través del capítulo 9 del Código de Quiebras federal.

“En la ley federal que se aprobó en junio del año pasado, le impusieron a Puerto Rico disposiciones procesales similares al capítulo 9 pero no se concedieron beneficios”, subrayó.

A manera de ejemplo, Detroit renegoció su deuda utilizando una disposición que toma en consideración los mejores intereses de los acreedores y el interés del deudor.

En contraste, PROMESA establece disposiciones dirigidas a atender la crisis de los planes de pensiones, lo que no es el caso en el capítulo 9 de la ley de Bancarrota, pero impone una junta supervisora a Puerto Rico y le otorga a ésta poderes mayores y que estarían en manos de un juez de bancarrota.

Falta de un proceso uniforme

De acuerdo con el economista Martín Guzmán -académico en las universidades de Columbia y Buenos Aires, Argentina- Puerto Rico y otros países en problemas fiscales tendrían mejores herramientas para renegociar sus acreencias si Estados Unidos e Inglaterra no hubieran rechazado los principios uniformes en el tema que buscó adoptar la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Según Guzmán, quien colabora con el Centro para una Nueva Economía (CNE) como parte de una alianza con la Iniciativa para el Diálogo de Políticas (IPD, en inglés), Estados Unidos e Inglaterra, donde respectivamente se firman el 70% y el 20% de todas las emisiones de deuda del mundo, se opusieron a lo que habrían sido parámetros uniformes de renegociación de acreencias gubernamentales. Entre otras cosas, tales criterios habrían permitido quelos gobiernos renegocien sus acreencias como parte de procesos amplios para que esas economías puedan asegurar su recuperación y desarrollo.

Según Guzmán, en el caso de la deuda suscrita en Estados Unidos (como la de Puerto Rico), si los gobiernos entran en problemas para pagar a los acreedores, estos enfrentan más escollos para superar la crisis. Ello, porque el marco legal estadounidense ha abierto la puerta a que fondos especulativos compren valores con descuentos altísimos pero reclamen en la corte un dinero por el que no pagaron.

“Como la ley los ampara, estos fondos buitre pueden estar dispuestos a esperar años”, dijo Guzmán al evocar el caso de Argentina. En este, los especuladores recibieron ganancias por encima de 1,000%, pero a costa de las pérdidas de los inversionistas que suelen invertir a largo plazo.

Pedido incongruente

De otra parte, a Rodríguez Vidal le parece una incongruencia que el Congreso federal exija a Puerto Rico un proceso de balance fiscal que la propia economía de EE.UU. no ha podido cumplir, arrastrando un déficit trillonario y una deuda externa con países como Arabia Saudita, China y Japón, que se ha visto en el umbral de incumplir.

Hace una semana, la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) determinó que Puerto Rico debía cuadrar el presupuesto como requisito para la renegociación voluntaria de la deuda pública y estableció como objetivo de ahorro un recorte equivalente a una tercera parte del Fondo General.

“No entiendo cómo se puede llegar a esa conclusión (la propuesta de recortes de la JSF) sin pensar que no se afectarán servicios a la población. Puerto Rico debió haberle prestado atención a economistas y planificadores que conocen a Puerto Rico y que pudieron ayudar a diseñar un programa económico a largo plazo”, dijo Rodríguez Vidal. “Si algo se ha comprobado con esta situación es que Puerto Rico se encuentra en un estado de improvisación, con una estrategia improvisada detrás de otra y a eso se le añade la falta de autonomía que ha sido sido un impedimento”, indicó Rodríguez Vidal, al explicar que en ese sentido Puerto Rico encuentra en Grecia una analogía más acentuada. Esto, porque el país heleno no puede cambiar su política o hacer ajustes a su marco institucional que sean disímiles a la normativa de la Eurozona.

Más aún, Rodríguez Vidal destacó que la situación de Puerto Rico también es fruto de décadas de políticas de “atención o desatención” por parte de Estados Unidos, lo que quedó confirmado el año pasado. Ello, con la negativa de Casa Blanca a proveer alguna solución financiera a Puerto Rico, la determinación del Congreso de imponer un cuerpo supervisor con poderes plenipotenciarios a través de PROMESA y el fallo de la Corte Suprema que confirmó el carácter territorial y no incorporado de la Isla.

En contraste, Rodríguez Vidal destacó que por años Estados Unidos ha garantizado emisiones de bonos de otros países (los que se identifican como “Brady Bonds”), siendo Yemen el caso más reciente, pero “no ha estado dispuesto a poner un centavo para resolver el problema de Puerto Rico”.


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