Lejos de recuperarse el sector ganadero de leche (horizontal-x3)
Luis Ruiz, dueño de Lowy Dairy, sufrió daños en sus ranchos, tuvo pérdidas de ganado y parte de las fincas que usa para pastar quedaron bajo agua. (Wilma Maldonado Arrigoitía)

Los agricultores de ganadería de leche están muy lejos de recuperarse, contrario a la impresión que tienen el sector industrial y el gobierno cuando mencionan en sus proyecciones que se han recuperado en un 70%.

Así lo afirmaron ganaderos de Hatillo, donde se encuentran los principales establos de producción de leche del país, que fueron visitados y entrevistados por este periódico.

La experiencia de estos agricultores es la de un ganado que muere o con una limitada producción, escasez de alimentos, una lucha diaria para conseguir combustible para mantener la leche refrigerada, una infraestructura destrozada por los vientos y un aumento en los gastos principalmente en combustible para operar los generadores de electricidad.

Más allá de un censo para recoger cuáles fueron sus daños y necesidades, no han recibido ninguna otra asistencia gubernamental o federal hasta ahora, coincidieron los ganaderos Luis Ruiz y Gustavo Toledo, ambos con ganaderías en Hatillo.

Ruiz, dueño de Lowy Dairy, sufrió daños en sus ranchos, tuvo pérdidas de ganado y parte de las fincas que usa para pastar quedaron bajo agua.

Ahora mismo lidia con la poca producción de sus vacas debido a la pobre alimentación que tienen debido a la inaccesibilidad de alimentos y a la realidad de que la mayoría de la leche que produce será pagada a precios de leche de excedente, que es sustancialmente menor, porque es muy poca la producción de leche fresca en las plantas elaboradoras Tres Monjitas y Suiza Dairy.

“El ganado está produciendo menos del 50% de su producción debido a que estuvo día y medio sin ordeñarse (por el huracán) y después estuvo cuatro días sin comer alimentos concentrados”, explicó el dueño de Lowy Dairy. “Hay tres molinos en Puerto Rico y solamente hay uno que tiene planta eléctrica”, añadió.


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Esos alimentos se compran en efectivo o cheque certificado, una limitación adicional para esta zona norte que tiene casi todas sus instituciones bancarias cerradas. Además, ha subido el precio, aseguró este hatillano.

Las vacas deben ser ordeñadas cada 12 horas. Si esto no ocurre, paulatinamente experimentan una disminución de producción que solo se normaliza cuando vuelven a parir, según explicó el ganadero hatillano, quien anticipa una futura escasez de leche fresca del país.

“Tendrá que pasar cerca de un año para normalizar su producción”, mencionó Ruiz. “En producción estoy perdiendo como 2,000 pesos diarios”, añadió.

De manera, que las vaquerías tenían que hacer su proceso de ordeño para evitar esos efectos natrales en el ganado y luego botar la leche porque no fue hasta cerca de 10 días después de pasado el huracán María que las elaboradoras iniciaron el recogido de leche en el campo.

Ruiz tuvo que botar cerca de 12,000 litros de leche y Toledo otras docenas de miles de litros más.

Las vacas han enfermado por la pobre alimentación, el extenuante calor que experimentan por la disminución de sombras por la caída de árboles y la destrucción de los techos en las vaquerías y porque resultaron con heridas por las planchas que volaron o porque se pisan entre ellas debido al hacinamiento en las áreas de sombra.

Toledo es dueño de Ceiba del Mar, en el barrio Capaez, y otras dos vaquerías, en el sector La Paloma. Los dos establos de la Paloma quedaron completamente destrozados por el viento. Bajo mil inconvenientes pudo mover a pie el ganado de esas dos hasta Ceiba del Mar y ahora tiene hacinamiento.

“Como no hay sombra quieren meterse todas al rancho y se aprietan tanto que se caen, se pisan unas a las otras y se asfixian”, dijo Toledo. “Todos los días enterrando vacas”, añadió.

Se le ha muerto mucho ganado y a otro que tendrá que sacrificar porque tampoco hay mataderos abiertos para venderlo para carne.

“Necesitamos saber si hay ayudas monetarias inmediatas para uno empezar a reconstruir. Después necesitaremos más vacas para sustituir”, mencionó el propietario de la vaquería Ceiba del Mar. “Estamos haciendo lo que se puede con lo que quedó”, destacó.

Las declaraciones de estos ganaderos se dan el mismo día en el que la Asociación de Agricultores de Puerto Rico envió una carta al vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, para pedirle que le provean fondos de emergencia para comprar productos para ayudar a los ganaderos de leche “antes de que sea muy tarde”.

Según el presidente del sector de leche de dicha asociación, el agrónomo Juan Carlos Rivera Serrano, “con gran sacrificio y dificultad, los ganaderos de leche están supliendo la mayoría de la demanda de leche fluida de la Isla mediante la elaboración de leche UHT, ya que la mayoría de la población no tiene electricidad en el país”.

Pence llegará mañana a Puerto Rico acompañado de la comisionada residente Jenniffer González para una visita de reconocimiento en torno al estado del país tras el paso de María. El martes, el presidente Donald Trump hizo lo propio.

Sector devastado

Por su parte, el secretario del Departamento de Agricultura (DA), Carlos Flores Ortega, dijo que la mayor pérdida en la industria lechera fue en su infraestructura. Los daños se estiman en $1.8 billones aproximadamente e incluyen el agravio en salas de ordeño, bombas, generadores, techos, caminos y roturas en charcas.

Sin embargo, esta cifra pudiese aumentar pues el DA no ha tenido acceso a todas las fincas. Los caminos entorpecidos por escombros han atrasado la inspección a las estructuras así como la entrega de alimentos para los animales. 

“Las vaquerías en la costa y en zonas altas son las que más impacto recibieron y mucho del ganado murió ahogado o por los golpes recibidos”, lamentó Flores Ortega quien aseguró que las próximas semanas llegarán a la isla funcionarios del Departamento Federal de Agricultura que servirán de apoyo en el proceso de rehabilitación e identificación de incentivos para los ganaderos afectados.

Para el DA, “esta ha sido la mayor pérdida, en general, que ha tenido la industria agrícola en la historia moderna de Puerto Rico”

Durante los pasados 15 días la industria lechera produjo 3,536,382 cuartillos de leche. De esta cantidad, un 70% fue destinado para leche fresca y un 30% para leche UHT. Esta última es el producto que se  le está supliendo a los comedores escolares y a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA,por sus siglas en inglés). 

Actualmente, las tres principales plantas de leche en Puerto Rico, Suiza Dairy, Tres Monjitas e Indulac, están en completo funcionamiento.

Flores Ortega espera que en tres meses,  “las líneas de producción vuelvan a la normalidad”. 

Mientras, Robert Bradley, director de la Administración de Empresas Agropecuarias (ADEA), reconoció que el sector agrícola en todo el país sufrió devastación, incluyendo el sector de la leche. No obstante, dijo que en las últimas semanas se ha ido normalizando la recolección de leche.

El funcionario dijo que el Departamento de Agricultura trabaja en el rediseño de incentivos. También mencionó que se ayudó con provisiones de 30 galones diésel a los ganaderos para que mantuvieran sus plantas en operación.

Al menos ni Toledo ni Ruiz habían recibido diésel ni sabían que podían acceder a esa ayuda.

Bradley informó que a partir del 10 de octubre mantendrán reuniones en todas las regiones agrícolas. El martes 10 comenzarán en Mayagüez y Caguas. El jueves 12 será en las regiones de Arecibo y San Germán.  


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