Agentes de bolsa trabajan este miércoles en la Bolsa de Wall Street, en Nueva York. (EFE/ Justin Lane) (semisquare-x3)
Agentes de bolsa trabajan este miércoles en la Bolsa de Wall Street, en Nueva York. (EFE/ Justin Lane)

Nueva York- Una caída del rendimiento de los bonos del Tesoro a diez años puso este miércoles en alerta a Wall Street, avivando los temores a que una recesión esté en camino.

La bolsa neoyorquina terminó la jornada en rojo, aunque logró limitar las pérdidas que había registrado durante ciertos momentos de la sesión.

Al final del día, el Dow Jones de Industrial retrocedió un 0.87%, mientras que el selectivo S&P 500 perdió un 0.69 % y el índice compuesto del mercado Nasdaq se dejó un 0.79%.

Sin embargo, en esta ocasión la atención la acaparó la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 10 años, que durante la madrugada se había situado en niveles no vistos desde hace más de año y medio tras meses de retroceso.

Aunque remontó algo durante el día, al cierre de Wall Sreet el rendimiento del producto se situaba en torno al 2.26%, muy lejos del 3% que rondaba hace apenas seis meses.

Más aún, los bonos a 10 años llegaron a colocarse en el entorno de los títulos a 3 años y a caer por debajo de la deuda a tres meses.

Esa llamada inversión de la curva de los tipos es una tradicional señal de nubarrones económicos y ha adelantado muchas de las últimas recesiones.

En esta ocasión, el fenómeno está sobre todo vinculado a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, con un creciente sentimiento de que el conflicto puede alargarse y tener graves repercusiones en la economía global.

Ante esa situación, muchos inversores se están alejando de los valores más arriesgados -las acciones- y apuestan por aquellos considerados seguros, como la deuda pública a largo plazo, lo que a su vez hace bajar el rendimiento.

Aunque la economía estadounidense sigue a avanzando a buen ritmo, los datos de otros países apuntan a una ralentización económica a escala global que puede terminar por contagiarse.

Esos miedos se han incrementado en los últimos días, con nuevas señales de que la solución a la disputa comercial puede ser aún lejana.

El presidente Donald Trump aseguró el lunes que ve poco probable que haya un acuerdo a corto plazo con Pekín.

Poco después, desde China se apuntaba a la posibilidad de que el Gobierno pueda vetar a las empresas estadounidenses el acceso a las llamadas “tierras raras”.

Estos metales son fundamentales para fabricar muchos dispositivos electrónicos y están en gran medida bajo control del gigante asiático, al que corresponden el 80% de las exportaciones.


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