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El gobierno estadounidense “tiene que abrir la chequera” con Puerto Rico, sugiere el experto boricua Orlando Bravo. (Suministrada)

WASHINGTON.-  El puertorriqueño Orlando Bravo lidera una de las principales firmas de capital en Estados Unidos.

Con oficinas en San Francisco y Chicago, la  compañía Thoma Bravo ha levantado un fondo de inversiones de $17,000 millones y es propietaria de 22 empresas de tecnología, que reúnen 40,000 empleados en Estados Unidos y 500,000 empleados alrededor del mundo.

Natural de Mayagüez y de 46 años, Bravo es socio y el principal funcionario ejecutivo –CEO– de la empresa.

La firma de inversiones tiene como clientes a gigantescas empresas, el Banco Mundial y planes de pensiones de estados de EE.UU., entre otros.

Contratado por uno de sus fundadores, Carl Thoma, Bravo fue clave en darle un vuelco a la empresa, con la idea de dedicarla a la adquisición, mejora y venta de empresas dedicadas a programas informáticos, cuando recién había terminado sus estudios en Leyes y Negocios en la Universidad de Stanford.

Su experiencia profesional había estado  en el área de las inversiones bancarias con la empresa Morgan Stanley.

En momentos en que se sentían las consecuencias de la burbuja de la red de internet, Bravo consideró que las oportunidades de rendimiento estaban en empresas dedicadas a programas informáticos para negocios.

Éxitos

Su primer gran logro fue la adquisición de la empresa Prophet 21, en Yardeley, Pensilvania.

“La compramos muy barata, no estaba haciendo dinero y las ventas eran volátiles. Con el mismo equipo de gerencia y ejecutivo de esa compañía –tras arreglar y venderla–, terminamos haciendo cinco veces el dinero invertido”, indicó Bravo, en una entrevista telefónica.

La adquisición de Datatel, en Fairfax, fue otra de las transacciones que le  dieron un salto cualitativo a la empresa.

Cuando vendieron Datatel, “hicimos cinco veces el dinero invertido”, dijo.

Thoma Bravo, a su vez, logró un rendimiento notable con la compra y posterior venta de Blue Coat, dedicada a la manufactura de productos de seguridad cibernética.

La venta de Blue Coat totalizó $2,400 millones. “Sacamos tres veces la inversión”, indicó Bravo.

Para Bravo, parte del éxito está en “simplifcar las cosas”.

Entre sus muchas inversiones, Thoma Bravo tiene capital en Bomgar, Rivervend y Solar Winds.

Bravo sostuvo que durante las cerca de 150 de adquisiciones que han hecho en las últimas dos décadas mantienen la filosofía de mejorar las empresas manteniendo a los ejecutivos que conocen ese negocio.

 “Ayudamos a esos ejecutivos a mejorar cada unidad”, dijo.

Cuando salió por vez primera de Puerto Rico, era un adolescente, interesado en el deporte del tenis.

Tenía 14 años y se fue a estudiar a la academia de Nick Bollitieri, en Brandenton, Florida.

Llegó a estar clasificado 42 entre los ‘juniors’ de EE.UU. y a enfrentarse a algunos grandes del deporte del tenis , como Andre Agassi y Jim Courier.

“Tuve el sueño de jugar profesional, pero mi nivel de juego no llegó a eso”, afirmó.

Bravo regresó a Puerto Rico y terminó su escuela secundaria en la Academia Inmaculada Concepción de su natal Mayagüez.

Luego se fue a estudiar a  la Universidad de Brown, donde completó un bachillerato en Economía y Ciencias Políticas.

En la Universidad de  Stanford, Bravo terminó Derecho y Negocios.

Puerto Rico

Casado, con dos hijos, Bravo no ha cesado de venir a Puerto Rico, donde viven sus padres y otros familiares.

“Voy dos veces al año”, señaló.

Y desde la diáspora, Bravo –quien no tiene clientes en Puerto Rico– observa con preocupación la crisis fiscal y de deuda pública de la Isla.

En momentos en que el Gobierno de Puerto Rico y la administración del presidente Barack Obama reclaman  que la Junta de Supervisión Fiscal que controla las finanzas de la Isla permita la  reestructuración de la deuda de casi $69,000 millones, Bravo exhortó a las partes a sentarse a conversar.

“Tiene que haber una mejor conversación con los inversionistas. El Gobierno de Puerto Rico tiene que apretar (el cinturón) y bajar los gastos, pero los inversionistas también tienen que estar preparados para aceptar descuentos grandes”, sostuvo.

Para Bravo, además, el gobierno de EE.UU. –reacio a inyectarle dinero directamente a la economía de Puerto Rico–  tiene que abrir la chequera.

“El gobierno existe para estos momentos”, dijo.

Como el gobierno federal decidió asistir a los bancos, ahora, expresó el empresario boricua, “tienen que ayudar, con un nuevo incentivo (para promover la inversión en Puerto Rico) o con un rescate financiero”.


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