La empresaria Ingrid Schmidt sostuvo que renunció a la junta para dedicarle más tiempo a sus negocios de consultoría en el sector del cannabis. (semisquare-x3)
La empresaria Ingrid Schmidt sostuvo que renunció a la junta para dedicarle más tiempo a sus negocios de consultoría en el sector del cannabis. (Juan Luis Martínez Pérez)

Los dos puestos vacantes en la Junta Reglamentadora del Cannabis Medicinal, sumados a la reciente renuncia del director ejecutivo de ese organismo, Antonio Quilichini, son motivo de gran preocupación entre los integrantes de esta industria.

Las vacantes en la Junta surgen tras las renuncias de dos de los tres miembros nombrados por el gobernador Ricardo Rosselló: el asesor financiero Harry Santiago y la empresaria Ingrid Schmidt.

La salida de Schmidt se dio en medio de señalamientos éticos por alegadamente tener acceso a información privilegiada de pacientes de cannabis. De hecho, la queja llegó de forma anónima hasta la Oficina de Ética Gubernamental firmada por “Miembros de la Industria del Cannabis Medicinal”. Su renuncia se anunció el pasado viernes, junto con la de Quilichini, pero esta aseguró a Negocios que su dimisión la sometió con anterioridad.

En medio del cambio de mando, miembros del sector ofrecieron su colaboración a la designada directora ejecutiva Denise Maldonado, a la vez que expresaron su deseo de que el proceso de aprendizaje y familiarización con la operación de la industria del cannabis sea breve.

La Junta Reglamentadora del Cannabis Medicinal en Puerto Rico la integran, según dispuesto por ley, los titulares de los departamentos de Salud, Desarrollo Económico, Agricultura, Hacienda, Asuntos del Consumidor y la Policía, junto a los tres miembros nombrados por el gobernador.

Además de Schmidt y Santiago, Rosselló designó a la paciente de cannabis medicinal y asesora en el tema, Norely Cortés Irizarry.

“Algo bien importante tras la salida de Ingrid (Schmidt), es que se produce una vacante adicional en la Junta Reglamentadora por lo cual ahora hay dos puestos vacantes, lo que implica que, básicamente, está dirigida por los seis jefes de agencia”, expresó José Maes, jefe de Cumplimiento de PRICH Biotech, empresa con actividad de siembra, manufactura y dispensarios de cannabis en la isla.

Recalcó la importancia que esas vacantes se llenen “con gente que conozca la industria y entienda las operaciones y sus complejidades y que permitan que, tanto la política pública que tienen a cargo, como todo lo que tiene que ver con la aprobación de licencias y de criterios, se ajusten a la realidad y la necesidad del mercado”.

Sobre Maldonado, adelantó su deseo de que la “curva de aprendizaje” no sea muy larga. “Nos ofrecemos a colaborar y nos ponemos a su disposición para darle nuestra visión de la operación de nuestros negocios y para llevar la industria a su mayor potencial”.

En iguales términos se expresó Schmidt, quien además del cargo que tenía en la Junta Reglamentadora, preside la Asociación de Cannabis Medicinal y la empresa CannaWorks Institute.

Schmidt explicó que su renuncia obedeció al reclamo de tiempo que requieren sus empresas de entrenamiento y consultoría sobre la industria de cannabis, que recién hicieron incursión en el mercado de Florida.

“Tenía que tomar una decisión que iba a llegar tarde o temprano. Nuestras empresas requieren mayor esfuerzo y junto a socios y familiares decidimos que es el momento idóneo para darle el 100% de mi atención a nuestras compañías. Es un momento súper lindo, de crecimiento y de expansión”, declaró la empresaria.

Sobre la salida de su colega, Quilichini indicó que “cualquier cambio de esa índole, cuando estamos hablando de un director ejecutivo, siempre genera preocupación en la industria”.


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