A pesar de la la preocupación por el efecto adverso que puede tener en las pymes, el economista José Caraballo Cueto (en la foto) vió con buenos ojos la Orden Ejecutiva de la gobernadora de cerrar el comercio para evitar contagios del COVID-19. (archivo)

La economía local pudiera evitar un deterioro mayor durante el actual cierre del gobierno y del comercio, si cada familia de ingresos medios y bajos recibiera un ingreso básico mínimo de $600 por estas dos semanas.

“Esa ayuda sería como un estímulo fiscal y esa suma, a su vez, se gastaría en los comercios eventualmente”, sostuvo el economista José Caraballo Cueto, quien indicó que esa propuesta se está evaluando también en Estados Unidos.

En Puerto Rico hay poco más de 863,000 hogares con un ingreso anual de $35,000 o menos. Si esas familias recibieren la ayuda propuesta representaría unos $518 millones, dinero que podría utilizarse de los $9,000 millones que tiene el gobierno para el pago de la deuda, según el economista.

Además de ese estímulo fiscal, Caraballo Cueto urgió al gobierno a aprovechar estas dos semanas para hacer las pruebas médicas del COVID-19 en los 78 municipios, y no solo en los aeropuertos. “La única forma de atender esta situación es identificar a los que den positivo y aislarlos para darles el tratamiento. Como ahora no hay tantos diagnósticos, me preocupa que en dos semanas regresemos y se disparen los contagios”.

Caraballo Cueto y líderes del sector de las pequeñas y medianas empresas (pymes) ven con buenos ojos la Orden Ejecutiva de la gobernadora Wanda Vázquez de cerrar el comercio para evitar contagios del COVID-19, pero auguran que, de no tomarse otras medidas, el número de quiebras y despidos se disparará en un futuro cercano.

“Quisiera ser menos pesimista, pero la realidad es que existe la posibilidad de que aumenten las quiebras. Pienso que los más vulnerables son los comerciantes del área sur porque para ellos es un segundo golpe en corto tiempo”, expresó Jorge Argüelles, presidente del Centro Unido de Detallistas (CUD).

No obstante, Argüelles afirmó que favorece el cierre del gobierno y del comercio hasta fin de mes. “Como médico entiendo que era necesario el cierre, lo que hoy vemos como pérdida, lo veremos como una ganancia en salud luego”. Hasta ahora, no conoce de socios del CUD que estén en planes de radicar quiebra, pero sí algunos le han comentado que no tienen cómo pagar la nómina, si no abren sus comercios. “Para unos comerciantes pagarle con cargo a vacaciones puede ser una solución, pero para otros no”, agregó.

Una tercera parte de las pymes pudieran afectarse

“Yo te diría que va a haber mucho microempresario -los que tienen menos de cinco empleados- y pequeños comercios que se les hará difícil recuperarse después del cierre y van a cerrar”, sostuvo por su parte, Francisco Santana, presidente de la organización Asopymes.

Santana estimó en un 30% los negocios micro y pequeños que pudieran afectarse con el cierre, ya sea que tendrán que despedir empleados o cerrar. Señaló que aun para los que pueden abrir, como las cafeterías y negocios de comida, las ventas les van a bajar, ya que muchos dependen de los empleados que trabajan en oficinas cercanas y que ahora no estarán por dos semanas, y a otros se les ha hecho difícil conseguir en tan corto tiempo los empaques para servir toda la comida para llevar.

Para la presidenta de Empresarios por Puerto Rico, Enid Monge, la orden de la gobernadora Wanda Vázquez es una buena medida porque hay que proteger la salud y la vida, pero conlleva también otros riesgos.

Puede llevar a la quiebra a cientos de pymes. Recuerda que muchos comerciantes para mantener las puertas abiertas después de María tomaron préstamos; luego vino el verano de 2019 y las ventas se trastocaron, después los terremotos y ahora el COVID-19”.

Monge, al igual que los entrevistados, opina que el riesgo al contagio de coronavirus no se resolverá en dos semanas, por lo que entiende que el gobierno y el sector privado -en particular la banca- deben tomar medidas más contundentes para no lacerar más la ya debilitada economía.

¿Con qué van a pagar la hipoteca, la renta, el agua, la luz, los salarios si no tienen ventas? ¡Qué bonito que nosotros no abramos y los bancos cobrando intereses, recargos y penalidades! Hay que aprobar proyectos de emergencia para otorgarles alivios a los comerciantes”, afirmó Monge.

Mientras, Caraballo Cueto mostró preocupación por el futuro de los pequeños negocios y los empleados por cuenta propia. “Las pequeñas empresas han cogido muchos golpes y se exponen a que los noqueen. Me preocupan los colmados, las cafeterías, los negocios de mantenimiento y los pequeños negocios que tienen ganancias marginales porque, aunque algunos puedan abrir, no van a tener las mismas ventas”.

“A los agricultores en dos semanas la cosecha se le puede dañar, igual pasa con los pescadores. Todo el sector por cuenta propia está vulnerable a despedir los pocos empleados que tengan y a no pagar las hipotecas, los préstamos, el carro y otras obligaciones”, advirtió Caraballo Cueto.

Otras soluciones en tiempos de coronavirus

Además del ingreso básico mínimo, los entrevistados sugirieron que los bancos den moratorias en los pagos, pero que no los obliguen a pagar todo de cantazo en par de meses, como ocurrió tras el huracán María.

Asimismo, pidieron la eliminación del impuesto al inventario y continuar la lucha para lograr la exención a las leyes de cabotaje. “No podemos seguir dependiendo de tres compañías navieras y de un puerto para recibir el 80% de la mercancía que consumimos”, dijo el economista.

Caraballo Cueto señaló que la Junta de Supervisión Fiscal tiene que revisar el último plan, pues entre otras supuestos indicaba que la economía crecería este año 1.5% -equivalente a $1,000 millones más que el año pasado-, algo que no es real. “Eso no va a ocurrir, por el contrario, vamos a terminar en terreno negativo”.

Indicó además que el plan de ajuste de deuda tiene que renegociarse otra vez, pues la tasa de interés que se determinó es 5.6%, cuando la tasa más alta en los mercados ahora, según él, está por debajo del 3%. “¿Cómo vamos a pagar casi el doble de lo que pagan los bonos más riesgosos en el mercado? Hay que aprovechar la reducción en las tasas de interés”, apuntó el economista.


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