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La titular de Hacienda reveló que solo en su agencia necesita 600 empleados adicionales para poder ejecutar el trabajo de fiscalización, orientación y servicio que se requiere. (Gerald López Cepero)

Hace 25 años, laboró en el Departamento de Hacienda en la bonanza económica bajo el primer término de la administración de Pedro Rosselló. Hace solo tres meses, retornó a la agencia, pero bajo un escenario diametralmente opuesto, el de la crisis fiscal más profunda que ha vivido el país y junto al hijo de su exjefe, el gobernador Ricardo Rosselló.

Desde agosto, Teresita Fuentes se convirtió en la cuarta mujer que asume la jefatura de Hacienda y lo hizo dejando de lado el placer del retiro que ya vivía, desde 2017, tras culminar su carrera en la firma de contabilidad Ernst & Young.

En la balanza de contrapesos de sus convicciones, los retos que enfrenta Puerto Rico son más importantes. Dio el paso, abrazada a un compromiso inquebrantable.

“Pensé que no podía darle la espalda a esta coyuntura económica”, dijo a El Nuevo Día.

Hija de inmigrantes cubanos, llegó a la isla en 1964, con solo cinco años. Por eso, a la hora de definir su patria es simple: Puerto Rico.

“Con más experiencia y más canas, era el momento de devolver a Puerto Rico”, dijo la orgullosa madre de Eduardo y Michelle.

¿Qué siente al ser la cuarta mujer al frente de Hacienda?

—Me siento humilde con la designación y con la responsabilidad de servir de modelo para las jóvenes que están creciendo.

¿No es irónico estar en el gobierno en dos escenarios fiscales opuestos, con padre e hijo?

—Al gobernador Ricardo Rosselló le ha tocado una experiencia mucho más dura que la que vivió su papá, porque económicamente el país llegó al fondo del barril y tenemos que levantarnos. No hay excusas.

Como trabajó con él, ¿admite que la deuda comenzó a acumularse a gran escala bajo Pedro Rosselló, con proyectos gigantes que no se podían costear?

—Es subjetivo... No es que no se hagan análisis económicos, pero hay que hacer obra social y creo que en ese cuatrienio de Pedro Rosselló se hizo mucha obra social... Ciertamente, fue un elemento que con otros se fueron acumulando, como el cierre del gobierno de Aníbal Acevedo Vilá.

¿Pero, la obra que no se puede pagar, no se debe hacer?

—Ahí estamos de acuerdo. Si no la puedes pagar, no la haces o la haces más pequeña. Creo que, en aquel momento, no se veía la situación tan clara como ahora. Cuando miras hacia atrás dices: “Tal vez, pude hacerlo distinto”.

¿Admite que fue un error?

—No puedo decir que fue un error. El Tren Urbano fue criticado por los costos, pero se necesita un sistema de transporte público. El concepto es correcto. Si pudo ser más o menos, es debatible... Pudimos, tal vez, hacerlo mejor.

Cuando habla del cierre bajo Acevedo Vilá, se trató de un gobierno compartido con la Legislatura del PNP que no se ponían de acuerdo. ¿Cuán impactante fue ese momento?

—Fue un período histórico que marcó parte de los problemas que tenemos hoy. Una vez cierras un gobierno, comienza todo un movimiento negativo... Es una de muchas decisiones.

¿Como impactó la decisión de Luis Fortuño de usar para otras cosas el fondo creado por Acevedo Vilá para garantizar los bonos de Cofina con parte del IVU?

—Todos esos elementos, mirando hacia atrás, tal vez se pudieron hacer mejor.

¿Qué la define como secretaria de Hacienda?

—Un alto sentido de ética profesional y justicia. Mis estándares son altos. No pongo parchos.

¿Lo que encontró fue peor?

—No me era ajena a la situación... Se me ha hecho, tal vez, más difícil de lo que esperaba, porque a veces tienes dos visiones: un gobernador que quiere hacer obra y una Junta de Supervisión Fiscal (JSF) que mira ese cuadre financiero para que el país salga de esta situación, pero que muchas veces no coincide con el gobernador.

¿La JSF es necesaria?

—Necesitábamos una visión financiera que nos ayudara a cambiar formas de operar el gobierno... pero en la práctica, hay muchas cosas que van más allá de un mero cuadre financiero.

¿Como qué?

—El desarrollo económico del país. No he visto de eso en la JSF, hasta ahora, como el proyecto de Zonas de Oportunidad. Es lo que necesitamos más de la JSF.

¿Cómo es su relación con Natalie Jaresko?

—Es cordial, profesional. Nos hemos reunido y escucha los planteamientos. Hace su función.

De CPA a CPA, ¿cómo la ve?

—Es una mujer muy inteligente, asertiva. Viene con una encomienda clara, que está tratando de llevar a cabo de la forma más rígida. Me gustaría ver más apertura en algunas de las posturas.

¿Cree que Jaresko sea capaz de ver más allá de los números?

—La esperanza es que lo vea.

¿Solo esperanza?

—Por lo menos, escucha planteamientos. Hay otra visión, se le ha llevado y trata de entender. Lo que me preocupa es que el andamiaje de la JSF es complicado, de una estructura de muchos asesores que no saben del país y, en la medida que se aceptan esas visiones de personas de afuera, eso tiene un impacto en sus decisiones.

¿Se justifica que le paguemos $625 mil anuales a Jaresko con la grave crisis fiscal que tenemos?

—Creo que un profesional de calibre mundial hay que pagarlo. Ahora, por otro lado, es muy duro ver ese tipo de compensación cuando se le exige control fiscal a todo el gobierno. Y más que eso, es el costo de todos los asesores. Muchas veces se ven duplicaciones. Eso es muy duro de aceptar.

¿Es cuestionable?

—Te diría más: no creo que ese andamiaje debió estructurarse con meros asesores.

¿Cómo debió ser?

—La JSF debió tener su plantilla de empleados desde el principio. Tienen muchos asesores a unos costos que nos pudimos ahorrar.

Y el costo doble de los litigios, porque pagamos los abogados de la JSF contra el gobierno y los del gobierno contra la JSF...

—Correcto.

¿Cómo visualiza al país con el plan fiscal que se aprobó?

—Es que no puede ser un mero cuadre financiero. Hay que hacer una función social.

¿Está dispuesta a retar el plan para pagar el bono de Navidad?

—Yo trabajo para el gobernador y tengo que seguir sus instrucciones, pero también somos una administración de ley y orden.

Rosselló dijo que no acatará el plan en lo del bono y las pensiones, ¿está dispuesta a retarlo y asumir las consecuencias?

—Siempre y cuando estemos bajo la protección de un tribunal que nos dé esa oportunidad. Voy a seguir todo lo que sea ley y orden.

¿Realmente hay dinero para pagar el bono de Navidad?

—Hay la liquidez para pagarlo.

¿En 10 años podemos estar con un presupuesto sano, en el mercado de bonos y sin la JSF?

—Quisiera pensar que antes. Si logramos una negociación efectiva con los bonistas, hacemos las modificaciones para no incurrir en una deuda que no podamos pagar mirando al futuro y teniendo un control presupuestario, como impone la JSF, pero con flexibilidad, se debe lograr antes.

¿Cuándo proyecta que sería?

—En los próximos siete u ocho años.

¿Cómo fue la negociación con los legisladores para los cambios al Código de Rentas Interna?

—Cordial. Hay un respeto profesional mutuo, igual que con los asesores de la Legislatura.

¿Visiones políticas fueron obstáculos durante el proceso?

—Hay elementos de política que muchas veces causan diferencias de visiones. Medidas que son simpáticas y nos gustaban, pero que teníamos la presión de que hay un cuadre financiero que cumplir.

¿En la medida original había ajustes en las tasas o no?

—Había ajustes en las tasas originalmente... las de individuos se descartaron por el crédito de 5%.

¿Ese cambio ocurrió por la JSF o por la Legislatura?

—Desde un principio, la JSF nos había dado el requisito de que tenía que ser neutral. Los pay-fors estaban ahí. Según fueron pasando los meses y se entró en una discusión de ampliar los beneficios, empezaron a cambiar los números. En la medida en que añades más costos, tienes que controlar. El proceso se fue complicando, las políticas cambiando y ya no había para pagar lo que inicialmente se propuso, hasta que llegamos a donde estamos.

¿Está frustrada con la JSF, con la Legislatura o con ambos?

—Prefiero decirte que lo hubiera hecho de otra manera.

¿Cómo lo hubiera hecho?

—Hubiese aprobado esto mucho más rápido para salvaguardar la mayoría de las cosas que estaban en el proyecto original.

¿Qué enmiendas al Código de Rentas Internas ve a futuro?

—La eliminación total del B2B, que sé que es algo que el gobernador quería que se viera.

¿No se eliminó por la JSF?

—Exacto, por el costo que tenía la eliminación completa. Lo otro es las tasas corporativas y de individuos, que deben bajar. Debe ser la meta para una segunda etapa.

¿Cómo frenará el impacto de la reforma contributiva federal a las compañías foráneas?

—Estamos en conversaciones con esas compañías y con el Tesoro federal para asegurarnos de que los reglamentos que van a salir tengan algún tipo de beneficio que no afecte demasiado lo que las compañías nos pagan. Hasta ahora, todas han podido manejarlo.

¿No han amenazado con irse?

—Hasta ahora no y estamos reuniéndonos con ellas para que sigan invirtiendo... Hay esperanza.

¿Cómo quedó Hacienda con el último plan fiscal?

—No tengo suficientes recursos para realizar de manera eficiente las funciones que debe llevar a cabo el Departamento de Hacienda.

¿Cuánto personal necesita?

—En una presentación que le hicimos a la JSF, se estimó que hablamos de 600 empleados.

¿Los puede mover de otras agencias o son especializados?

—Creo que de los dos.

¿Qué respuesta le dio la JSF?

—Acogieron la presentación, pero para llevar un paso más allá necesito que se mire el renglón de nómina. Recortaron más de 10% de la nómina del año anterior.

¿Ve al evasor contributivo de forma punitiva o de trabajar para integrarlos al sistema?

—Creo que primero hay que educar, orientar. Si no se logra, entonces, multo y cierro el negocio.

¿Hay un estimado de negocios fuera del sistema contributivo?

—No te puedo dar números exactos, pero donde quiera que entras, desde la prensa hasta las redes sociales, puedes conseguir evidencia de negocios que no están cumpliendo y lo veo a menudo. Es una de las áreas que me preocupa y necesito más recursos para poder cumplir con la misión.

¿En qué está apostando para salir de esta crisis?

—Tengo fe en los fondos para reconstrucción. Eso y los cambios de cómo se manejan las finanzas públicas, nos ayudarán a salir.


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