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Caraballo Cueto dijo que una entrada controlada de las multinacionales detallistas beneficiaría al país. (David Villafañe)

La llegada de detallistas multinacionales, conocidas comúnmente como megatiendas, se considera inversión directa extranjera en el país, pero esta no es siempre positiva para su economía, según detalla un nuevo estudio preparado por el economista José Caraballo Cueto.

Caraballo Cueto, quien es catedrático auxiliar en la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Cayey, presentó ayer el estudio “Análisis Económico de las Multinacionales Detallistas” en un foro organizado por la Asociación de Economistas de Puerto Rico (AEPR) y la Asociación de Estudiantes de Economía de la UPR en el campus de Río Piedras de la UPR.

“Muchos piensan que toda inversión directa extranjera que llega es buena. La pregunta clave es si va a complementar la economía, si crea nuevos empleos y añade valor, o si desplaza capital y empleos”, dijo Caraballo Cueto. Señaló que las fábricas añaden capital y empleos, mientras el comercio los desplaza, según lo evidencian varios estudios económicos a nivel global.

Aunque suene contradictorio, a medida que las megatiendas acaparan más mercado, más empleos se pierden en el país, aseveró. “O sea que cuando cierra una multinacional detallista no se pierden empleos, porque la gente no deja de comprar ni de comer por eso. Por el contrario, se podrían crear más empleos”, aseveró el también presidente de la AEPR.

Señaló que entre los años 2007 y 2012 las megatiendas en Puerto Rico generaron $160 millones más en ventas con el mismo nivel de empleo. Si la mitad de esas ventas hubiesen ido a las pymes, estimó que se hubieran creado 24,000 empleos adicionales.

Señaló que países como Alemania o ciudades como Nueva York regulan la entrada y crecimiento de las megacadenas; y cada vez más se ve el apoyo al concepto de “compre local” por el efecto multiplicador que tiene para la economía. Por cada 10% que aumentan las compras locales, hay una inyección de $416 millones a la economía.

Caraballo Cueto llamó la atención al hecho de que no existe gran diferencia entre los salarios anuales promedio que pagan las pymes y los de las megatiendas, ($16,381 vs $15,555). Sin embargo, las megatiendas generan muchas más ventas por empleado que las pymes, lo que lleva a una productividad promedio de $279.7 en las megacadenas y $114.89 en las pymes. “La productividad es el doble, pero los salarios son prácticamente iguales”, expresó.

No se trata de prohibir 

Aclaró que no se trata de prohibir la entrada de estas multinacionales detallistas, sino de controlar su crecimiento desmedido, debido a la pérdida de empleos y de capital que ocasionan a su paso.

Reacción desde la óptica de las megacadenas 

Por su parte, el economista Antonio Rosado, quien representa a la Asociación de Detallistas (ACDET), entidad que agrupa a las megacadenas en Puerto Rico, comentó a petición de El Nuevo Día, que el análisis de su colega no considera el impacto en la construcción de los 10 millones de pies cuadrados que tiene el comercio en Puerto Rico, lo que se traduce en $2,000 millones en el sector de la construcción.

“Son empresas puertorriqueñas las que construyen esos espacios comerciales y los 10 millones de pies cuadrados representan 44,000 empleos aproximadamente en la construcción”.

En cuanto a la productividad, Rosado señaló que las ventas de las megacadenas son mayores que la de las pymes porque las primeras invierten más en sus negocios que las segundas.


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