Tras tres años de trámites, varios contenedores repletos de la cerveza boricua arribaron al estado

La cervecería más grande de Puerto Rico tenía un problema: la demanda por su producto principal -la cerveza Medalla- se estaba desplomando, la población de la isla se achicaba, y el huracán María provocó el cierre de, al menos, 1,000 negocios donde servían su producto.

Con este panorama, en marzo de este año la Cervecería de Puerto Rico, matriz de Medalla, contrató a un distribuidor y comenzó a vender su cerveza lager en los Estados Unidos. Ahora, la empresa familiar asegura que el experimento va tan bien que no pueden seguirle el ritmo a la demanda. Para lograrlo, están mejorando su planta.

Un año después del huracán María, el éxodo está reestructurando la economía de Puerto Rico, provocando que más marcas locales se sumen a la estampida, o se arriesguen a morir en una isla atrapada en una espiral que va en descenso. La exportación siempre ha sido parte significante de la economía puertorriqueña, cuenta con unos $61,000 millones en bienes, e inyecta sobre $14,000 millones en ganancias comerciales. Sin embargo, tres cuartas partes de todo lo que se exporta desde la isla pertenecen a suministros médicos y de fármacos, mientras que el énfasis en las marcas locales es un fenómeno derivado del ciclón.

Para muchas empresas, la iniciativa se da de forma natural. Por cada consumidor perdido a nivel local, la diáspora puertorriqueña –liderada por la ciudad de Orlando– gana uno. Incluso antes de María, la migración estaba bien encaminada, con una población que perdía cerca de 60,000 personas anualmente en una isla de apenas sobre tres millones de habitantes. Con la tormenta se aceleró el ritmo a más de 200,000.

“El éxodo puertorriqueño hacia Florida luego del huracán María fue un catalizador que nos abrió las puertas”, dijo Jorge Bracero, jefe de Mercadeo de  Cervecería de Puerto Rico, que opera en el oeste de la isla desde 1937.

Bracero no quiso detallar cuántas cajas están vendiendo en el estado de Florida, pero afirmó que la producción en general va en ascenso a pesar de la contracción económica que enfrentan en Puerto Rico.  En Florida, el distribuidor Titan Products se encarga de vender la cerveza a Walmart, Walgreens, y los Sam’s Club, así como a otros detallistas independientes de otros estados.

La tendencia por los productos locales también incluye a la cadena puertorriqueña El Mesón Sándwiches. La empresa, dirigida por Felipe Pérez Grajales y que cuenta con 37 restaurantes en la isla, llevó por primera vez sus sándwiches a Florida en 2015, cuando la población boricua sobrepasaba el millón de personas. Ahora, un año después de María, está listo para abrir su cuarta tienda, y proyecta abrir una quinta para el 2020.

Gran desayuno

En el local de Kissimmee, a unos 20 minutos de Walt Disney World, el desayuno representa la mitad de las 600 comidas servidas en un día promedio. Sirven avena, crema de maíz, bocadillos de “grilled cheese” y café cortadito. Para el almuerzo y la cena, cuentan con una variedad de sándwiches variados, como el Mesón Especial, con cerdo, “corned beef” y lascas de jamón de pavo.

Recientemente, y en medio de la prisa del almuerzo, Alejando Lotti, de 43 años, terminó sus sorullos y se acordó de su pueblo de Ponce, donde nació y se crió, y de los muchos sándwiches de El Mesón que comió allí.

“Esto me trae recuerdos”, dijo Lotti, quien se mudó a Orlando en 2005, donde se dedica a brindar mantenimiento a las piscinas y administra centros vacacionales.

“La carne tiene algo, cómo ellos la cortan y la preparan”, asegura. “Pero realmente es lo conocido que es El Mesón allá, en casa. Y abrir acá fue realmente una movida inteligente porque habemos tantos puertorriqueños acá en Orlando, y muchos más todos los días desde María”.

Comida casera

Pérez Grajales, presidente de El Mesón e hijo del fundador, adjudicó a la nostalgia las kilométricas filas de personas que se formaron cuando la compañía abrió por primera vez en Florida. Ahora, afirma que al menos 40% de la clientela no es puertorriqueña, ni tampoco hispana. “Los puertorriqueños han sido los embajadores de nuestra marca”, subrayó.

El empresario sostuvo que buscará un socio con base en Florida para añadirle capital y experiencia a los planes de expansión en los Estados Unidos.

Otras empresas puertorriqueñas también están creciendo en Florida. Una de ellas es Global Mattress, que con 32 años en el mercado y siendo la única manufacturera boricua de colchones para las camas, en agosto abrió su primera tienda en el estado de Florida y ya ha sumado dos nuevos locales. Antes de que culmine el año, planean abrir dos tiendas adicionales.

La firma de desarrolladores PRISA Group, conocidos por sus hoteles Hyatt y su lujoso Dorado Beach Ritz-Carlton Reserve en Puerto Rico, también expandieron su huella hotelera a los Estados Unidos. Desde hace dos años están en Florida, donde invirtieron $85 millones en tres hoteles y planean invertir $37 millones adicionales en su cuarto proyecto hotelero. La empresa también mudó a cuatro de sus principales ejecutivos a Orlando, y financió su expansión exclusivamente con elBanco Popular de Puerto Rico, otra empresa que ha sabido abrirse paso en el Estado del Sol con sucursales ubicadas estratégicamente.

Tanto Pérez Grajales, como Federico Stubbe, principal oficial ejecutivo de PRISA Group, coinciden en que la dificultad para conseguir empleados es un gran inconveniente para quienes abren nuevos negocios en Florida. La tasa de desempleo en Puerto Rico es de 8.8%, y la participación en la fuerza laboral es tan mala como la de Siria. Entretanto, en Florida, la tasa de desempleo ronda los 3.7%.

“Obviamente, Florida representa muchos retos de por sí”, dijo Stubbe. “No encuentras personas para trabajar. El desempleo es tan bajo que se hace muy difícil encontrar empleados buenos y bien adiestrados”.


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