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Tania Reyes Cintrón, coordinadora de Exportaciones y Ángel Sánchez Arocho, coordinador de Producto y líder de Respuesta de Emergencias de BASF, ambos dieron testimonio de su excelente experiencia en la empresa. (Especial para El Nuevo Día / Jorge Ramírez Portela)

¿Cómo se visualiza en el futuro dentro de la empresa?, es la pregunta que el coordinador de Producción en el área de Empaque, Ángel Sánchez Arocho, escucha anualmente del personal de la oficina de Recursos Humanos de BASF Agricultural sobre sus inquietudes de crecimiento profesional.

De acuerdo a su respuesta, le diseñan un plan de desarrollo profesional que incluye objetivos y los mecanismos para llegar a la meta. En ese camino no está solo, ya que la compañía delega en un líder la responsabilidad de que se cumpla la finalidad establecida.

Esa es la realidad que viven los trabajadores de BASF Agricultural, afirmó el también líder de las brigadas de Respuesta de Emergencia, al resaltar la filosofía de compromiso de la empresa que resultó ser reconocida como Mejor Patrono, distinción que recibe por séptimo año consecutivo.

Sánchez Arocho fue promovido hace dos años, aunque llegó a la empresa ocho años atrás, cuando comenzó como oficial de seguridad bajo contrato. En busca de continuar su crecimiento y mejores condiciones económicas, decidió tomar otro rumbo, pero la compañía le ofreció evaluar sus habilidades para convertirlo en empleado regular.

“Le demostramos a los empleados que son el recurso más importante que nosotros tenemos. Teniendo a los empleados altamente motivados, podemos lograr todos los objetivos financieros que tenemos”, afirmó el gerente general, Ricardo Morales. “Primero aseguramos que su seguridad y su salud es la mejor. Queremos asegurar que nuestros empleados no están expuestos a riesgos innecesarios”.

Además de la capacitación y el desarrollo, el personal tiene acceso a beneficios competitivos como salario, plan de pensión y bonos. Los empleados cuentan con programas que promueven la salud, un gimnasio en la planta con entrenadores todos los días y clases de baile para que se mantengan activos. Mediante el programa de incentivos Healthy You, el empleado, mientras más se ejercita, recibe como recompensa puntos equivalentes a dinero que puede validar en tiendas como Amazon.

Tras la emergencia ocasionada por el huracán María, la compañía no solo pagó el salario de sus empleados durante el tiempo que no pudieron operar, también les proveyó ayuda económica, alimentos, agua y artículos de primera necesidad.

Cada trabajador recibió $200 en efectivo dos días después del huracán para cubrir sus necesidades y luego $2,000 adicionales. Se les ofreció además, la oportunidad de obtener un préstamo sin intereses que pagar hasta un máximo de $10,000 para quienes lo necesitaran.

BASF Agricultural envió por aire, desde Estados Unidos, más de 200 generadores de electricidad que fueron regalados a los empleados junto con las extensiones, linternas, baterías, gasolina y envases para el combustible.

Las ayuda fueron extensivas a los contratistas y a la comunidad, en especial a un asilo de ancianos y varias escuelas.

“Luego de la emergencia la prioridad era asegurar que todos los empleados estaban bien, a pesar de que no había mucha comunicación”, relató Morales.

Cuando se enteraron de que Tania Reyes Cintrón, una de sus empleadas, había perdido su casa y todas sus pertenencias junto con las de sus niñas, en ese momento, el gerente general y sus compañeros comenzaron las gestiones para buscarle un techo y ayudarla a comprar todo lo que ella había perdido. Con el dinero recibido, pudo comprar todo nuevo, desde la ropa para sus hijas hasta las camas.

“Movieron cielo y tierra para que yo tuviera un lugar seguro. Inclusive querían traer un camper para que viviera aquí porque podía tener seguridad, agua y todo. Eso da mucho que decir de la compañía. En momentos de necesidad, todos sabemos quién es quién”, expresó Reyes Cintrón.

Como coordinadora de exportaciones, Reyes Cintrón es responsable de las cargas internacionales y parte de lo doméstico desde hace dos años luego de que le ofrecieran la oportunidad de convertirse en empleada regular.

“Viviré eternamente agradecida por las oportunidades de crecimiento porque ahora mismo estoy en un adiestramiento de supervisión durante todo este año con miras a seguir creciendo”, manifestó Reyes Cintrón.

De origen alemán, BASF Agricultural es la empresa química más grande del mundo. En Puerto Rico, la manufacturera se estableció en 1976 y opera en Manatí, donde producen herbicidas para cultivos, principalmente maíz, soya y arroz que se exportan a Estados Unidos, Canadá y América Latina.


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