La gerencia de Cabo Rojo Coop fomenta la familiaridad entre su equipo, para que se sientan como en casa. (semisquare-x3)
La gerencia de Cabo Rojo Coop fomenta la familiaridad entre su equipo, para que se sientan como en casa. (Especial para El Nuevo Día / Jorge Ramírez Portela)

Esta es la primera vez que la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Cabo Rojo participa en este certamen, aunque llevaba varios años preparándose para ello. En el 2011, cuando llegó el actual presidente ejecutivo, Kerwin Morales, este se propuso elevar el nivel de compromiso de los empleados y solidificar los resultados financieros de la institución.

Para ese entonces había un taller unionado en la Cooperativa, pero la comunicación que entabló Morales y el cuerpo directivo con el personal los convenció, en poco tiempo, de que la unión no hacía falta y optaron por desafiliarse. Los beneficios a los empleados, lejos de reducirse, los han mantenido o aumentado, según el presidente ejecutivo.

“No hemos bajado los beneficios. Nos preocupamos por la salud y el bienestar de los empleados; los escuchamos y estamos comprometidos con su crecimiento profesional”, dijo Morales y resaltó que el 97% de los 63 empleados tiene un bachillerato. Incluso el personal de Mantenimiento tiene grado universitario.

Joselyn Rivera, directora interina de Recursos Humanos, señaló que los empleados reciben un bono de Navidad equivalente al 5% del salario, seguro de vida, seguro contra el cáncer, y el patrono aporta el 80% del plan médico y dental, además le reembolsa el costo de estudios, si estos se relacionan con su área de trabajo.

La cooperativa tiene una sucursal en Hormigueros y recién adquirió la de Sabana Grande. En este último caso, los empleados empezaron con el salario mínimo federal y un periodo probatorio de nueve meses; pero en los primeros 60 días tendrán una evaluación y a los que la pasen, se les subirá el sueldo al salario mínimo de lo que devenga la plaza.

Durante el huracán María, la cooperativa inició operaciones con relativa rapidez. A los dos días después del huracán se reportó a trabajar el 95% de la plantilla, incluyendo dos empleados que ha bían perdido su techo, lo que demuestra el grado de compromiso y deseos de servir que tienen todos en el equipo.

Los primeros días operaron en un horario especial debido a que las comunicaciones estaban débiles y operaban con generador eléctrico. Aun así, la empresa les pagó a todos el 100% del salario -aunque trabajaron menos horas- y no afectó la licencia de vacaciones. Además, instaló lavadoras y secadoras en la sucursal, les proveyó almuerzos y servicios de barbero y estilista, montó un centro de cuido, y les consiguió gasolina para los autos de los empleados.

“Cuando el huracán, la institución se preocupó por nosotros, más de lo que hubiese pensado. Nos pagaron todas las horas, no afectaron ningún beneficio. Fueron increíbles. La gente busca salarios altos, yo miro también los beneficios”, manifestó Mahisy Pérez, asistente de Cumplimiento.

Pérez indicó que toma cursos los sábados para una certificación sobre lavado de dinero, y la cooperativa cubre el costo, pero más aún, le provee un vehículo oficial para que se transporte a San Juan a tomar la capacitación, además le reembolsa los desayunos y almuerzos que consume.

Jeannette Astacio, analista de Crédito y quien lleva 20 años con Cabo Rojo Coop, dijo que cada día se siente más entusiasmada de trabajar ahí. “La visión de la gerencia es pro empleado y el gran equipo que hay nos ha demostrado que podemos contar con él. Yo vivo el cooperativismo al 100% y reparto tarjetas de presentación donde quiera porque este trabajo cada vez me encanta más”.

“Yo me visualizo retirándome de aquí; es donde me han dado la oportunidad de desarrollarme profesionalmente. Los beneficios son buenos y me gusta que me tomen en cuenta en la toma de decisiones”, dijo por su parte Ángel Rivera, gerente de la sucursal de Sabana Grande y quien tiene 11 años con la cooperativa.

Mientras, Ruth Alcántara, quien tiene Maestría en Mercadeo y trabajó antes en un banco, indicó que previo a entrar a Cabo Rojo Coop no conocía sobre el movimiento cooperativo, pero insistió tres veces para que la contrataran, pues necesitaba trabajar.

Comenzó hace cinco años y ha ido avanzando en la organización, y lo más que le gusta es que el patrono reconoce los talentos del personal y le brinda la oportunidad de crecer en la empresa.

“Me gusta que se den cuenta de las habilidades que tengo. Yo esperaba crecer, pero no tan rápido. Me han dado la oportunidad de conocer más del público, de los servicios y del sistema”, dijo Alcántara, quien se desempeña como coordinadora de servicios.

“El ambiente de trabajo es más familiar que en la banca. Nos sentimos más valorados y hay un contacto más directo con la gerencia, lo que me permite mejorar como profesional”, agregó.

Esta es la primera vez que Cabo Rojo Coop entra a la exclusiva lista de Mejores Patronos y confía en que no será la última. “Este reconocimiento afianza la credibilidad que hemos logrado de que el cooperativismo puede competir de tú a tú con cualquier empresa”, expresó Evelyn Alicea, presidenta de la junta de directores.

“Es un orgullo que nos reconozcan lo que hemos construido”, agregó el presidente ejecutivo.


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