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David Díaz, embajador de World Class Bartender, estuvo de visita en la Isla, donde presentó el conversatorio Business of Cocktails, dirigido a propietarios y gerenciales de negocios de barras y restaurantes. (Suministrada)

A juzgar por las tendencias globales y el aumento en locales especializados en coctelería que abren todos los días a través las principales ciudades del mundo, incluyendo Puerto Rico, es fácil inferir que se trata de una moda que llegó para quedarse.

Al menos así lo considera el español David Ríos, empresario y consultor del negocio de bares, quien a lo largo de sus 20 años de carrera en la industria de bebidas y comida ha recibido un sinnúmero de galardones entre los que se encuentra el haber sido elegido como el mixólogo ganador de la competencia mundial World Class Barternder en el 2013.

“Te puedo decir que la coctelería ha llegado para quedarse. No creo que sea una moda y las tendencias te lo dicen. Lo veo todos los días en todos los países que visito”, afirmó.

Números locales afirman que en Puerto Rico existen ahora mismo unos 110 restaurantes y barras que ofrecen servicio de coctelería, según estadísticas de World Class Bartenders, que también forma parte de la plataforma educativa de la multinacional de licores y bebidas de Diageo. Desde el 2009 a la fecha, en la Isla, unos 801 profesionales de esta industria se han certificado bajo el programa de World Class, que este año graduó a 142 participantes.

Según el experto, reconocido también como el mejor hacedor de Gin Tonic del mundo, Puerto Rico no es la excepción. Afirmó que se trata de un movimiento global que se está levantando alrededor de la mixología y está permitiendo profesionalizar a los trabajadores de esta industria, dándole un lugar protagónico en la industria de bebidas y restaurantes. A pesar de que son Londres y Nueva York, las ciudades consideradas como mecas de la coctelería, Díaz afirma que la “moda” está por todos lados en Europa, América Latina y Asia, incluso en lugares como Rusia y los países de Europa del Este.

“Antes para trabajar en una barra no necesitabas prácticamente saber nada. Se podía coger a cualquier chico, lo ponías ahí a servir cervezas y copas, y listo. Ahora no, ahora es una carrera que se estudia y vas a la universidad para ello. Por lo que los centros educativos especializados en hotelería han tenido que ponerse al día para cumplir con las exigencias de los estudiantes”, indicó Díaz.

Otro factor que ha ayudado a levantar esta industria han sido los restaurantes que han incluido a la coctelería como parte de su oferta gastronómica, una tendencia que antes no ocurría. Mencionó que hace cuatro años, el negocio del restaurante más formal -fuera del personal de cocina- contaba con el maître (maestro de sala, el que toma la orden y recomienda los platos) y con un sommelier para que hiciera la recomendación de los vinos. Mientras que ahora la posición del mixólogo o barman es una de prominencia en la ecuación de servicio de la industria de restaurantes.

Estudios de la Asociación Nacional de Restaurantes de Estados Unidos indican que en ese país existen sobre 590,000 bartenders registrados y se espera que para el 2026 ese número supere los 700,000. El año pasado la industria de barras generó en $19,900 millones en Estados Unidos.

“Todo está evolucionando y lo vez en las formas de consumo que están cambiando en el mundo entero. La gente ahora se cuida más y dura más. La gente adulta de más de 40 años se gasta el dinero en ejercitarse y comer bien. Salen menos pero cuando salen eligen el lugar al que quieren ir, y no van a cualquier sitio”, explicó, al afirmar que de ahí parte la necesidad de los restaurantes de poder ofrecer una oferta complementaria de cócteles que acompañen la comida.

Incluso, Díaz expresó que bajo estos nuevos estilos de vida de los más salubristas se está despertando una nueva demanda por los cócteles sin alcohol. “En Londres, por ejemplo, donde estuve recientemente en un bar muy popular de esta ciudad, me dicen que los cócteles sin alcohol han tenido una aumento en ventas de 300% en este año”, indicó.

Según Díaz, quien estuvo en Puerto Rico para participar del jurado que eligió la selección de mixólogos que representará a Puerto Rico en la competencia mundial del World Class Bartender, al final del día el éxito de un buen cóctel no lo determina su sofisticación ni su contenido, sino la capacidad de replicación que tenga para efectos de productividad de un negocio.

“Tiene que ser un cóctel que cualquier bartender en su turno lo pueda hacer. No puede depender de que sea solo una persona el que lo sepa preparar”, detalló.

Una recomendación que dijo va sumada a la actitud y la capacidad que tenga el empleado de expresar emociones y de conectar con ese cliente a quien le servirá ese cóctel.


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