José Gabriel Cordero, propietario de Tropical Fertilizers, empresa ubicada en el pueblo de Camuy que se dedica a la venta de abonos y productos variados de jardinería. (Jorge Ramírez Portela)

La fabricante de abonos y productos de jardinería Tropical Fertilizers ve en sus resultados de negocio “un crecimiento en la conciencia agraria” de Puerto Rico, que solo se ha disparado después de los huracanes de 2017.

“Para sorpresa nuestra, el año de María duplicamos ventas”, expresó José Gabriel Cordero, propietario desde 2002 de la empresa con sede en Camuy y que ha estado en continua operación desde la década de 1950. Afirmó que ese crecimiento interanual de 50% se replicó en 2018 y en 2019 continúan en un ritmo alcista que, según reconoció, en parte le sorprende porque “mantener una tendencia en aumento en ventas de esa cantidad es duro”.

“Donde quiera que vemos estudios, apuntan a que la gente está sembrando más y está bien interesada. Y con nuestros clientes nos hemos juntado en una labor de concienciar al público de que esto no solo nos trae ventajas monetarias, sino también ventajas para todos los ciudadanos, para el país”, abundó Cordero.

El empresario indicó que la operación está a cargo de más de 25 personas que se esfuerzan en cuidar la marca, la calidad y el servicio. “Somos más que nada fabricantes. Esa es la parte más grande y también compramos en grandes cantidades y empacamos en paquetes más pequeños. Eso fue lo que hizo Tropical toda la vida hasta que llegamos. Nosotros añadimos la parte de la manufactura”, manifestó.

Según ha observado, Cordero proyecta que en el futuro se vean fusiones de negocios agrícolas: “Estamos listos para tomar una oportunidad para seguir creciendo. No nos podemos quejar. Somos puertorriqueños, invertimos aquí y seguiremos invirtiendo aquí sin miedo”, aseveró.

El catálogo de productos de Tropical está en las góndolas de las principales cadenas de suministros para el hogar y en centros de jardinería, pero a través de distribuidores llega “a puntos que ni conocemos”. También se exporta a Islas Vírgenes. La producción incluye abonos generales y específicos —como los diseñados para palmas, orquídeas, helechos u otros cultivos— que se diluyen en agua. También trabajan las esferas que se colocan sobre la tierra y van liberando nutrientes poco a poco, así como una variedad de medios de siembra adaptados para el clima local. De todo esto, “los dos caballos de pelea son el triple 20 y la tierra”, precisó Cordero.

“También está cogiendo mucho auge el Maxi Grow, que es un abono de liberación controlada en un empaque muy atractivo”, agregó. “Y también está creciendo mucho —que es algo que sorprende en una economía en contracción— la división de orquídeas”.

A preguntas de a qué le atribuye este fenómeno, indicó que “los datos apuntan a que, cuando hay una contracción, la gente suele quedarse más en las casas”. Al controlar el gasto en actividades fuera del hogar, hacen más barbacoas en el patio y pasan más tiempo embelleciendo sus espacios.

Apuesta sostenible

Para Cordero, su faceta de empresario está integrada a su identidad como parte de una familia enfocada en la agricultura. “Tenemos producción de leche, carne, ovinos. Tenemos una finca de girasol en Camuy en unos terrenos propios, que maneja mi esposa Isabel González”, contó.

En ese negocio en particular, que esperan desarrollar como una parada agroturística, emprenden iniciativas de educación para niños y adultos sobre la importancia y la diversión de sembrar, en particular huertos caseros.

“La gente debe estar clara que no necesitan un patio ni una finca para poder sembrar. Puede ser en la ventana de la cocina, con algunas especias; en el balcón del apartamento con tomates, pimientos”, mencionó.

Precisamente por esta formación, destacó que en todas las oportunidades que pueden “buscamos cerrar el círculo completo” al incorporar desechos vegetales y estiércoles que, una vez curados, se convierten en composta que aporta nutrientes a las mezclas de sustrato y tierra que venden en bolsas de distintos tamaños, desde las pequeñas para un par de tiestos, hasta las que se usan para reforzar el medio de cultivo en jardines o patios más grandes.

“Los desperdicios de las vaquerías, de la nuestra e incluso de las vecinas, las compostamos y terminan en los productos que se venden en las tiendas como Walmart o Home Depot”, subrayó.

Cordero adelantó que Tropical cuenta “con un plan a corto y largo plazo” para ampliar su oferta de productos para los consumidores que buscan opciones ecoamigables para nutrir sus huertos y plantas ornamentales. Sin embargo, indicó que aunque este sea su deseo, “el plan no está escrito en piedra” porque se deben al mercado y ya han tenido la experiencia de lanzar productos para los que el consumidor no está listo.

Por ejemplo, mencionó que el mercado masivo local no está maduro para la venta de composta sola y que, precisamente por ello, es que la incorporan a las mezclas de tierra y sustrato que sí tienen sólida salida.

A la vez, se mantienen vigilantes a las tendencias para aumentar la oferta en lo que la gente esté pidiendo. Así les sucedió con un producto de coco en el que “estuvimos cinco años adelantados”, dijo.

Cordero fue categórico en que “no hay planes de involucrarnos con productos negativos para el ambiente. Nunca hemos trabajado químicos que requieran licencia para trabajarlos”.

Por el contrario, señaló que el camino debe ser hacia una agricultura sostenible, incluso a nivel comercial, en la que se aplique lo que cada plantación necesita y en la dosis adecuada, sin excesos que pueden perjudicar el ambiente y la rentabilidad.


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