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José Nieves dijo que no le da su recibo al guardia para que lo marque, aunque lo lleva en la mano para que este lo vea. (semisquare-x3)
José Nieves dijo que no le da su recibo al guardia para que lo marque, aunque lo lleva en la mano para que este lo vea. (David Villafañe)

Casi todos los clientes en ciertas megatiendas, antes de salir del establecimiento, se detienen automáticamente frente a un guardia, a quien le dan el recibo para que este haga una marca en dicho papel, observó El Nuevo Día en una visita que efectuó a una de las tiendas en el área metropolitana.

“Lo hago porque todo el mundo lo enseña. Entiendo que es obligatorio, aunque es la única cadena de las que visito, que lo hace”, dijo a este diario Cristy Torres, tras comprar dos paquetes de pañales desechables en Walmart.

Pedro Batiz salió con un carrito de compras lleno de cajas y no le molestó hacer fila para enseñar el recibo. “Me parece bien (lo de mostrar el recibo); pero no verifican lo que se lleva el cliente”, dijo al cuestionarle si sabe para qué hay que mostrar el recibo. Indicó que está tan acostumbrado a esa práctica comercial, que se siente mal cuando no lo enseña. “Inconscientemente si salgo por el lado de la fila, y no lo muestro, viro y lo enseño”, manifestó el joven.

Contrario a Batiz, José Nieves, ejecutivo retirado de una multinacional, se niega a esperar en fila y sale agitando su recibo con la mano derecha para que el guardia vea que pagó la mercancía.

 “Levanto el recibo y no me detengo. No hay obligación (de mostrarlo), lo enseño como cortesía al guardia de seguridad”, dijo Nieves, quien agregó que viaja y compra en otras tiendas de la cadena en Estados Unidos y no le hacen tal requisito a la salida.

Este diario observó a otras dos señoras que arrastraban sus carros de compra repletos de mercancía mientras buscaban afanosamente el recibo entre los artículos y dentro de sus carteras. Pero no lo encontraron y al llegar a la puerta, se excusaron con el guardia y prosiguieron su salida.

“Es una pérdida de tiempo. Antes decían que era inconstitucional, pero no sé en que quedó eso”, comentó otra cliente, Carmen Díaz, con relación a tener que aguardar en fila para que un empleado le marque el recibo. Su acompañante, Freddie Santiago, añadió, “lo que más me molesta es tener que hacer esta otra fila y esperar de nuevo”.

En Puerto Rico la práctica de cotejar el recibo de compras a los consumidores surgió a principios de la década de 1990 por parte de cadenas como Kmart, Walmart, Sam’s Club y la extinta Builders' Square. En ese entonces, su implementación causó muchas molestias, pues se percibía como una intromisión indebida en la privacidad del ciudadano.

Los comercios defendieron su práctica argumentando que la misma es una medida de seguridad, pues el hurto de mercancía es altísimo en la isla, lo que a la larga repercute en alzas en costos, y por ende, afecta al consumidor que es quien tendrá que pagar precios más altos.

Incluso, la Ley 249 del 15 de agosto de 1999 enmendó el Código Penal para precisar la definición de ratería y establecer los criterios bajo los cuales el comerciante puede actuar para protegerse de esa conducta delictiva.

El estado de derecho vigente

El ciudadano Jesús Castro Cotto radicó un pleito en esos años contra las tiendas Pitusa por haberle detenido a la salida para que mostrara su recibo de compras. El tribunal de Primera Instancia y el de Apelaciones fallaron a su favor, pero el Supremo no, según el abogado Daniel Nina, expresidente de la Comisión de Derechos del Consumidor del Colegio de Abogados.

Indicó Nina que el Tribunal Supremo, en ese caso Cotto vs Pitusa, resolvió que el comercio puede solicitar al consumidor que muestre su recibo de compras al salir. Ese es el estado de derecho que rige ahora.

“Hay que hacer un balance de intereses. El cliente debe cooperar y enseñar el recibo; pero el comercio no puede revisar la mercancía que el consumidor compró”, aseveró el abogado, al explicar el por qué el guardia o empleado solo se limita a marcar el recibo, ya que no está autorizado a verificar la mercancía comprada.

El cotejo de recibo es para verificar que el mismo corresponde al día y hora vigente, y no es un recibo viejo de otra compra realizada con anterioridad, dijo Nina, quien es también profesor de Administración de Empresas en el recinto riopedrense de la Universidad de Puerto Rico.

No hay quejas

Iván Báez, director de Asuntos Públicos y Relaciones Gubernamentales de Walmart en la isla, indicó que esta es una práctica cotidiana. “Hasta ahora los clientes lo han tomado de manera normal, y no tenemos quejas. Sabemos que nuestros clientes son personas honradas y van a Walmart para tener una buena experiencia de compras. No tenemos quejas sobre esto”.

Báez agregó que la cadena tiene equipos instalados en las tiendas para prevenir el hurto, los cuales monitorean y ayudan a detectar cualquier situación sospechosa.

Espera que desespera

¿Deben los consumidores hacer una segunda fila para salir?, cuestionó este diario al abogado Nina. “No deberían. Usted pase por ahí, enseñe el recibo y siga su paso”, respondió el letrado.

Agregó que aquel ciudadano que sienta que el comercio le ha violado susderechos puede presentar una demanda por daños y perjuicios bajo el artículo 1802 del Código Civil.


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