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Los empleados del Sheraton Hotel & Casino corrieron con la hospedería durante y después del paso del temporal. (Jorge Ramírez Portela / Especial para El Nuevo Día)

El agua fría era un bálsamo para el día caluroso y soleado. El líquido, junto a una muy bien enrollada toalla, era parte de la agradable bienvenida que ofrecía José Rodríguez Ramos a cada uno de los huéspedes que decidían tomar el sol y refrescarse en la piscina de la terraza del Sheraton Puerto Rico Hotel & Casino.


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