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Desde la izquierda: Carolina Marrero, Talisha Báez, la profesora Patricia Valentín, Alondra Toledo y Joel Colón. (horizontal-x3)
Desde la izquierda: Carolina Marrero, Talisha Báez, la profesora Patricia Valentín, Alondra Toledo y Joel Colón. (Jorge Ramirez Portela)

Mucho antes de que se presentara en ambos cuerpos legislativos el Proyecto del Senado 445, el cual busca hacer obligatorio la enseñanza de lenguaje de señas en las escuelas, los integrantes de la organización Enactus en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) ya trabajaban para proveerle a la comunidad sorda del área oeste oportunidades empresariales, sociales y de salud.

La medida, de la autoría del senador Juan Damau, fue aprobada en días recientes y se espera que el gobernador la convierta en ley en los próximos días. Se estima que un 5% de la población en Puerto Rico tiene alguna discapacidad auditiva.

Enactus es una organización sin fines de lucro, con presencia en una treintena de países, cuyos integrantes son estudiantes universitarios y líderes de la academia y del sector de negocios que trabaja en proyectos innovadores para el beneficio general de las comunidades.

El equipo del RUM, formado por 25 miembros activos, comenzó a apoyar a la comunidad sorda hace dos años, cuando adoptó el proyecto que denominó Significance Voices, manifestó Alondra Toledo, estudiante de Mercadeo y Gerencia de Proyectos, y quien es la coordinadora del equipo mayagüezano.

Para entender mejor cuáles eran las necesidades de esa población, en julio de 2015 los universitarios de Enactus RUM entrevistaron por medio del lenguaje de señas, a varios sordos en el área metropolitana. Estos les expresaron la dificultad que tenían para hacerse entender con los médicos cuando acudían a realizarse pruebas médicas, la dificultad para obtener una buena educación universitaria y la falta de oportunidades en el mercado de empleos.

Con los hallazgos, ese mismo año celebraron el Primer encuentro de la comunidad sorda del área oeste en las instalaciones de Huella Colegial, un centro de reuniones y café teatro en el casco urbano de la ciudad, indicó Toledo. Desde entonces, unas 40 personas se reúnen los primeros miércoles de cada mes, de 5:30 p.m. a 10:00 p.m., a compartir diversas actividades, como por ejemplo juego de dominós, clases de salsa y bingo. Para este último, los chicos de Enactus han hecho adaptaciones, y además de cantar el bolo en voz alta, lo hacen en lenguaje de señas y proyectan también el bolo en una pantalla.

“Estos encuentros les brindan la oportunidad de socializar y crear nuevas amistades”, dijo Patricia Valentín, profesora de Empresarismo y Recursos Humanos y mentora del grupo. De hecho, varios miembros del equipo han aprendido lenguaje de señas y cinco de ellos están a nivel avanzado. Incluso crearon unas cápsulas básicas de lenguaje de señas que colgaron en la página del capítulo de Enactus RUM para facilitar el que más personas puedan entender y familiarizarse con dicho lenguaje.

Huella Colegial ofrece un menú liviano que los universitarios también adaptaron para que los sordos puedan comunicarse y ordenar lo que deseen. Además, los cajeros han aprendido lenguaje de señas, agregó la profesora. Para conmemorar el primer aniversario de estos encuentros, organizaron un evento circense con payasos y malabaristas, entre otras atracciones.

App para profesionales de salud

El área de salud es otra que reviste de prioridad, por lo que el equipo de Enactus RUM coordinó una clínica de salud en mayo pasado, a la que asistieron unos 60 sordos aproximadamente a realizarse pruebas de glucosa, presión arterial, mamografías y pruebas auditivas. “Queríamos que fuera diferente, que ellos pudieran entender las pruebas que le iban a hacer y los resultados, además que pudieran hacerle preguntas a los profesionales de la salud”, sostuvo Talisha Báez, estudiante de Mercadeo y Desarrollo Empresarial. Para ello, contaron con el apoyo de intérpretes en lenguaje de señas.

Pero mejor aún es el hecho de que el grupo desarrolló una aplicación, la cual ha denominado Hear my hands, que permite a los psicólogos hacer una evaluación del paciente sordo sin necesidad de que haya un intérprete, dijo Joel Colón, estudiante de Contabilidad y Mercadeo. El app fue desarrollado por Enactus como parte del curso New Ventures Design Experience, que ofrecen profesores de Ingeniería Mecánica y Administración de Empresas (ADEM). “Nuestra idea es comercializar el app”, agregó Colón.

Asesorías para emprendedores

De otro lado, la comunidad sorda carece también de oportunidades de empleo, y debido a los problemas que enfrentan para comunicarse muchos desisten de entrar a la universidad. “Como muchos no tienen educación universitaria, buscan ser autoempleados. Quieren hacer algo, tienen clara la idea de negocios, pero no saben cómo ejecutarla ni cómo comunicarse”, dijo Carolina Marrero, estudiante graduada de ADEM.

Por eso, parte del grupo de Enactus RUM se ha convertido en consultores de negocio para la comunidad sorda. Comenzaron a trabajar con Edgardo José Rodríguez, ingeniero eléctrico sordo que quería tener una vaquería y producir quesos artesanales; le hicieron el estudio de mercado y le ayudaron con la permisología. Gracias a ellos, Rodríguez ya vende su producto bajo la marca Quesos Joché en ferias artesanales y en uno de los conceptos gastronómicos de Mall of San Juan.

Y en abril organizaron el primer “Boot Camp” para personas sordas y para aquellas que interesan convertirse en empresarias. “Muchos sordos que vienen a las actividades de Enactus nos han comunicado que quieren montar sus propias empresas”, expresó la profesora del grupo, por lo que ya coordinan nuevas iniciativas para apoyarlas a emprender.


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