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Imagen de una bolera. (GFR Media) (horizontal-x3)
Imagen de una bolera. (GFR Media)

La Bowlera, negocio establecido en el edificio Lincoln Center Plaza en Caguas, no reabrirá sus puertas y se acogió voluntariamente a la Ley federal de Quiebras tras llevar 10 años de operaciones.

Manuel Morales, presidente de Desarrolladora LCP, Corp., compañía matriz de Bowlera, indicó que tomó la decisión de liquidar la operación, tras llevar 238 días cerrados debido a los destrozos que causó el huracán María en el edificio, a las deudas que tiene la empresa y al difícil entorno económico del país.

(Captura / bowlera.com)

Morales no supo precisar a cuánto asciende el monto total de la deuda, pero aseguró que “hay un montón de acreedores pequeños a los que le debemos”, y agregó que el municipio de Caguas es el acreedor principal.

Explicó que el huracán María dañó dos elevadores, voló el techo, y el edificio se llenó de hongo y humedad. Aunque tenía generador eléctrico y la energía regresó hace tiempo, había que limpiar y reparar la estructura, para lo cual no contaba con el dinero.

Señaló Morales que el 9 de octubre pasado sometió la reclamación al seguro y pocos días después -el día 13 del mismo mes- la aseguradora Integrand le envío un cheque por $170,000 para los acondicionadores de aire. Sin embargo, después de eso no volvió a tener comunicación con la compañía de seguros, por lo cual contrató a un ajustador público. En total, las reclamaciones de Morales al seguro suman $2.1 millones, aunque no está claro si todas corresponden a esa propiedad o si también están incluidas otras que posee el empresario.

En el proceso, se enteró que el cheque de $170,000 se lo entregaron por error, pues debió ser para el municipio, que es el propietario del edificio. Morales era el dueño del inmueble, pero en el año 2011 se lo vendió al ayuntamiento e hizo un contrato de arrendamiento.

En la Bowlera trabajaban unas 80 personas antes del huracán, pero después de María el negocio redujo la plantilla, hasta que al final se quedaron solo seis empleados, dijo el empresario.

Otra de las razones que motivó a Morales a radicar quiebra, esta vez bajo el Capítulo 7 -Liquidación-, es que el tráfico ha bajado “considerablemente” en el centro urbano de Caguas. Dijo que en el primer nivel del edificio -a nivel de la calle- estaba la oficina de la Autoridad de Energía Eléctrica, la cual atraía mucho movimiento de clientes, pero hace un mes y medio le notificó que cancelaría el mismo, efectivo el 20 de mayo del presente año. 

Algo similar ocurrió con la oficina de correos, que lleva 10 años en el edificio. Este año el Servicio Postal debía renovar el contrato por otros 10 años y le notificó que le bajaría el canon de arrendamiento, debido a que los precios en el mercado no son tan altos como en el 2008. El contrato establece que el precio se revisará de acuerdo al mercado, y según Morales la reducción es 38% menos que hace una década. El contrato empezaba a regir en julio.      

Señaló que Bowlera operó con éxito por la pasada década y recibió a más de dos millones de clientes de Caguas y de pueblos contiguos “que hicieron del centro de diversión su lugar favorito para actividades, fiestas y cumpleaños”.  

Esta no fue la primera vez que la empresa se acoge a la quiebra. El empresario recordó que en el año 2015 radicó un caso bajo la protección del capítulo 11 -Reorganización-, y salió de la misma en marzo del año pasado. Sin embargo, seis meses después llegó el huracán María y ya no pudo volver a operar.


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