Elmy Rodríguez dirige desde hace 15 años  la Cooperativa de Nuestra Señora de la Candelaria, CandelCoop, un proyecto socioeconómico que surgió en Manatí para 1957 de la mano de un párroco y sus feligreses. (semisquare-x3)
Elmy Rodríguez dirige desde hace 15 años la Cooperativa de Nuestra Señora de la Candelaria, CandelCoop, un proyecto socioeconómico que surgió en Manatí para 1957 de la mano de un párroco y sus feligreses. (Gerald López Cepero)

En el mundo de la salud y el bienestar, con frecuencia, se encuentra literatura acerca de los efectos de la maternidad en la mujer. En el mundo de la economía, también abundan los textos que identifican la tenencia de la prole como un factor que “interrumpe” el desarrollo profesional de las féminas y que incide en la desigualdad salarial.

La maternidad, sin embargo, tiene otros efectos poco destacados como fortalecer el trabajo en equipo en la oficina e incluso, poner más énfasis en la planificación para alcanzar una meta.

Eso es lo que ha pasado en la vida de Elmy Rodríguez Báez, desde que Roddrick Emyl Sanoguet Rodríguez llegó hace 11 años.

Ser madre fue el privilegio más grande que Dios me dio”, dijo la presidenta ejecutiva de CandelCoop.

“Desde que tuve a Roddrick pude entender que la vida no es perfecta. Puedes tener 500 planes, pero surgirán los días de enfermedad, los días de juegos, de cosas imprevistas y cuando tienes un plan definido y eso pasa, tienes que rediseñarte y reorganizarte rápidamente”, explicó Rodríguez Báez. “Tener a Roddrick me hizo más humana y más flexible”, dijo Rodríguez Báez al admitir que antes de ser madre, solía dudar de los relatos de los empleados cuando se ausentaban porque sus hijos habían enfermado.

En una economía en aprietos y en especial, en el mundo financiero, donde se requiere de movidas anticipadas y estratégicas para capitalizar sobre las oportunidades que existen, fortalecer esas destrezas ha sido la horma al zapato para Rodríguez Báez y CandelCoop.

“Siempre fui una persona enfocada en la carrera. Quería estar a la vanguardia porque creo que el trabajo duro siempre tiene resultados”, indicó.

Estudió Administración de Empresas y cursó una maestría en Finanzas y Contabilidad en la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Ganó experiencias en nichos particulares como la ya desaparecida cadena de arrendamiento de películas Blockbuster y en Puerto Rico Sewing, entre otras. Para la década del 2000, se convirtió en examinadora de la Corporación de Seguro y Supervisión de Cooperativas (Cossec). Hace unos 15 años, Rodríguez Báez dejó el lado regulatorio para dirigir la Cooperativa de Nuestra Señora de la Candelaria, un proyecto socioeconómico que surgió en Manatí para 1957, de la visión del sacerdote católico, Alejandro Velayos, y un puñado de parroquianos.

Habiendo alcanzado la cima en el mundo del trabajo, Rodríguez Báez puso en marcha su vida personal, se casó y llegó Roddrick.

La ejecutiva asegura que el éxito profesional y tener familia no son cosas incompatibles.

“Es una decisión individual (la de ser madre). Pero realmente, para ser profesional, no tienes que sacrificar el ser madre y tener familia. Al contrario, tener un hijo, tener familia ha sido el motor que me da la energía para seguir creciendo profesionalmente”, relató.

Dijo que cada vez que puede, no pierde la oportunidad de enseñarle a su hijo el valor del trabajo duro. “Quiero que sea un profesional exitoso, que sea emprendedor”.

Los números de CandelCoop parecen evidenciar la tesis de Rodríguez Báez.

Mientras Rodríguez Báez cambiaba pañales y enseñaba a Roddrick a dar sus primeros pasos, CandelCoop también crecía bajo la dirección de la caborrojeña.

“Éramos chiquitos. En el 2004, la cooperativa tenía $23 millones en activos y 9 empleados”, recordó Rodríguez Báez.

Década y media más tarde, CandelCoop cuenta con 30 empleados y $87 millones en activos. La entidad sirve a 9,780 socios en Manatí y pueblos aledaños.

Este año, el equipo que dirige Rodríguez Báez cortará la cinta de una nueva sucursal y los socios accederán al servicio de cajeros automáticos dedicados para depósitos en efectivo y cheques.

La ejecutiva, empero, no camina sobre nubes. Afirmó que ser madre y presidir una entidad es un trabajo duro. Conoce las ansiedades de cumplir con la agenda del día en la oficina y estar presente en la actividad escolar de su chico y acepta que todavía “hay una inclinación de preservar altos cargos para los hombres”.

Acto seguido, la ejecutiva sostuvo que la mujer no debe renunciar al éxito en el trabajo y alcanzar la plenitud personal. Según Rodríguez Báez, la flexibilidad, la organización y la comunicación le harán bien a ella y a quienes le rodean, en la oficina y en casa.


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