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(David Villafañe)

A pesar de que ya hay más de 290 supermercados abiertos en Puerto Rico, en la mayoría de ellos escasean los artículos de primera necesidad. Los problemas para que no haya abastos son múltiples y la situación tardará semanas –incluso meses– en normalizarse. 

La comida está comenzando a salir de los muelles, a paso lento. La falta de diésel y del sistema de telecomunicación complican el panorama dificultando que el agua y los alimentos lleguen con mayor premura a los supermercados.

“Se están haciendo todos estos procesos manuales y aunque se ha avanzado mucho, no está en el punto que estaba antes del huracán. Necesitamos ayuda del gobierno y de los mayoristas para que nos ayuden a cargar rápido”, comunicó el vicepresidente de la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA), Manuel Reyes. 

La mayoría de los distribuidores comenzaron a trabajar esta semana. La industria va en proceso de recuperación. “Van a haber más abastos, más productos. Es cuestión de que los distribuidores se pongan a servir y que puedan trabajar”, añadió el presidente de Econo, Eduardo Marxuach. 

El CEO de Econo apuró el proceso para sacar los contenedores de los puertos lo más rápido posible para que puedan regresar a Estados Unidos a rellenarse. 

En cuanto a la normalización de la industria de alimentos, tanto Marxuach como Reyes coincidieron en que tardará de tres a cuatro semanas para tener suficientes abastos y surtidos en las tiendas. 

Sin embargo, en las áreas más remotas de la zona metropolitana “pueden tomar más, es una realidad. En las áreas más remotas el gobierno tiene que ayudar”, requirió el gerencial de MIDA, entidad que representa a cientos de empresarios. 

El diésel es “el dolor de cabeza”

Aunque todos los distribuidores del País tuvieran la intención de ayudar a sacar la comida que está en los puertos, “el suplido del diésel ha sido el primer dolor de cabeza que hemos tenido”, expresó Reyes. 

A pesar de que el gobierno incluyó a los supermercados y proveedores de alimentos como prioridad en los abastecimientos de combustible, la demanda ha sido tal que ha obligado a MIDA a establecer su propia red de suplido. El objetivo es que las cadenas de abastos continúen operando.

Pero el diésel no se necesita solo para los transportistas, la mayoría de los supermercados están operando con generadores eléctricos de emergencia que también requieren de combustible.

“El gran reto que tenemos es de suministros de diésel y que se energicen todas las tiendas”, explicó el director de Asuntos Públicos de Walmart Puerto Rico, Iván Báez.

Según Reyes, ante la incertidumbre de la energía eléctrica y los abastos de diésel, los detallistas han reducido sus órdenes para mantener un inventario que puedan manejar. 

Pero, ¿hasta cuándo podrán subsistir los comercios si trabajan con generadores eléctricos de emergencia? 

“[Esos generadores] no están diseñados para estar operando continuamente, ya se están dañando generadores y no hay en la isla suficientes generadores eléctricos para sustituirlos. Ese es otro de los retos que le estamos comunicando al gobierno –federal y local– que tenemos que tener disponibilidad de generadores y tiene que haber un ejército para trabajar con esas plantas y con las piezas”, expuso Reyes con preocupación.

Además, les urgió a los supermercados del centro y sureste del País a prepararse para operar casi permanentemente con generadores y a crear sus propios almacenes de diésel, pues afirmó que “se va a tardar muchos meses en energizarse” esas zonas.

La comunicación es esencial

Otro de los eslabones que se ha roto en la cadena de distribución de alimentos es la comunicación, pues los vientos de María colapsaron el sistema de telecomunicación que actualmente funciona en un 45%. 

“El detallista no se puede comunicar con el suplidor para poner la orden o el suplidor no puede llegar o enviar a un lugar remoto un abasto. Tiene que haber comunicación”, requirió Reyes.

Para Báez, la situación es idéntica al punto que, relató, se tienen que encontrar en la calle con los suplidores y distribuidores locales que le están brindando el servicio para darle órdenes. 

Agua no da abasto 

Todas estas trabas han desencadenado en una incapacidad para suplir la demanda por el agua potable que ha superado la producción existente en Puerto Rico. El vicepresidente de MIDA aseguró que los vagones llegan a los supermercados, pero al ponerlo en las góndolas se acaba en una o dos horas.

“Hay asuntos que han limitado la producción como la energía y el combustible. Pero estamos conscientes que es una de las cosas que está escaseando”, detalló Reyes. 

Por esta razón el Departamento de Asuntos al Consumidor (DACO) ordenó a racionalizar los artículos de primera necesidad –incluyendo el agua– aunque no les impuso una cantidad específica.

“No es que nosotros queramos imponerle un límite al consumidor, pero tratamos que más consumidores se puedan beneficiar. Hasta que no se normalice la distribución de agua vamos a tener que hacerlo y eso va a tomar par de semanas”, explicó Marxuach, quien tiene 59 de sus 63 tiendas operantes. 

Walmart, quien tiene abiertas 33 de las 45 tiendas, comunicó que está racionalizando el agua a dos cajas por clientes, pero que la demanda es enorme. 

Que no cunda el pánico

A pesar de todo este vía crucis para lograr abastecer los supermercados, los ejecutivos llamaron a la calma y a la paciencia, pues hay alimentos, aunque quizás no sea su favorito. 

“Van a llegar productos. Esto va a tomar un tiempito, pero no se preocupen que va a haber suministros para poder satisfacer las necesidades. A lo mejor no va a haber de tu marca, pero puede haber un producto sustituto”, dijo Marxuach.

Reyes añadió que las alternativas en los supermercados son múltiples y que los boricuas tienen que ser flexibles y ajustarse a los productos existentes. “Hay escasez de salchichas, de espaguetis en lata, pero en el supermercado van a haber otros. Hay que tener un poco de paciencia. Que baje la ansiedad que el suplido está llegando. No va a pasar hambre”.


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