El presidente de la Asociación de Funerarios de Puerto Rico, Eduardo Cardona, explica que la falta de electricidad, causada por el potente ciclón, complica la realización de velorios en Puerto Rico

La industria funeraria ha tenido que hacer grandes ajustes desde el paso del huracán María por la isla que se centran principalmente en limitar los servicios de velatorio y entierro a un solo día, así como reducir el costo de los funerales.

La falta de energía eléctrica es la responsable de los cambios que experimenta este mercado, coincidieron varios administrativos entrevistados por endi.com.

De hecho, uno de los que ha tenido que hacer ajustes es el presidente de la Asociación de Funerarios de Puerto Rico, Eduardo Cardona.

“Muchos (funerarios) ya están llegando a su capacidad normal, pero a muchos se nos complica por la falta de energía eléctrica y los problemas en los generadores”, comentó el propietario de la funeraria Cardona, en Santurce.

A Cardona, por ejemplo, se le dañó uno de los generadores. Desde entonces, realiza funerales de un solo día.

“Se velan por la mañana y hasta que el cementerio ponga la hora de llegada (para el entierro). Todo en un día”, sostuvo.

Cardona explicó que como no puede ofrecer el servicio de 24 horas que regularmente daba ha tenido que recurrir a dar descuentos.

El administrador de la funeraria Jayuya Memorial, Misael Pérez Santiago, dijo, por su parte, que los descuentos que ofrece por recortar los horarios de servicio van desde $600 a $800.

En esta funeraria, el servicio se limita a dos días, pero con horario reducido. Pérez Santiago contó que se vela al muerto de 1:00 p.m. a 7:00 p.m. y al otro día de 9:00 a.m. a 11:00 a.m. Luego, se procede al entierro.

“Los precios no se suben, han disminuido, y nosotros tenemos más gastos. Pero, como ahora, al usted estar menos horas de servicio, no puedo cobrar lo mismo. Al reducir las horas, tengo que cobrarles menos a las familias”, comentó, al urgir al gobierno que le lleven electricidad a Juyuya. Este es uno de los 15 pueblos que aún están a oscuras.

Los que han optado por no recortar el servicio han incurrido en otros cargos para proveerle seguridad a su personal y a aquellos que asisten al funeral. Tal es el caso de la Funeraria González - Cementerio La Santa Cruz. La gerente de Ventas, Jessika Cuevas, contó que contrataron guardias armados para que nadie se robara nada de las tumbas y para poder permanecer abiertos hasta la medianoche.

“Nosotros tratamos de estar lo más normal posible”, comentó.

También ha operado en horario normal la funeraria De Pedro, en Guayama. Sin embargo, uno de los propietarios, Carlos de Pedro, sostuvo que, al no haber servicio de luz en mucho de los hogares, los asistentes se marchan temprano de los funerales.

Otros ajustes que han realizado los funerarios para poder operar tras el huracán María van desde realizar los velatorios en los vestíbulos y no en las capillas o cambiar sus aires acondicionados por unos que requieran menos energía, comentó el presidente de la Asociación de Funerarios. Estas medidas las han tomado para combatir el alto costo del diésel o para lidiar con los daños estructurales causados por el ciclón.

No obstante, Cardona opinó que en general la industria se ha logrado estabilizar en aspectos como el recogido de los cadáveres en los hospitales y en el Instituto de Ciencias Forenses, el embalsamamiento y la concesión de permisos para el entierro por parte del Registro Demográfico.

La mayor complicación en estas áreas mencionadas ocurre si una persona muere tarde el sábado o durante el domingo en pueblos donde no hay conexión de Internet ni servicio de energía eléctrica.

Por ejemplo, el administrador de Jayuya Memorial indicó que tienen que guardar el cadáver en nevera y esperar para hacer el velatorio el lunes, ya que no tienen manera de solicitar los permisos de enterramiento que se requieren por Internet.

Mientras, Cardona comentó que aquellas funerarias que no pueden realizar embalsamientos por falta de agua y luz han recurrido a subcontratar el servicio en otras funerarias o a alquilar un espacio en otra zona para realizar el proceso.

En cuanto a los cementerios, los entrevistados comentaron que algunos han alterado los horarios y que, dependiendo de la cantidad de entierros, establecen el horario de cierre.

Cuevas comentó que, al menos, conoce que el cementerio de Lares quedó clausurado, debido a que los deslizamientos ocasionaron que los ataúdes quedaran expuestos.

Por otro lado, el presidente de la Asociación de Funerarios contó que se ha vuelto a normalizar el por ciento de muertes mensuales. Estas cifras aumentaron tras el paso del huracán.

Según el Registro Demográfico, entre el 1 y el 19 de septiembre los decesos alcanzaban 82 al día y ese número subió a 119 entre el 20 y el 30 de septiembre. Entre el 1 y el 7 de octubre del promedio fue de 111.  En septiembre pasado se registraron 503 muertes más que en septiembre de 2016. En octubre pasado se registraron 482 muertes más que en octubre de 2017.

Las cifras de noviembre no han sido provistas.


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